- Multimedia
- Clasificados
- Servicios
Ver más galerías relacionadas
Antonio Hernández
Ver galería >En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.
En una de las naves del Polígono Industrial de Merelle, en el municipio coruñés de Ordes, se esconde un centro encargado de nutrir de radiofármacos a los hospitales de las siete áreas sanitarias de la comunidad: la Unidad Central de Radiofarmacia de Galicia. Agazapado en un pequeño edificio de una sola planta frente al parque comarcal de bomberos, ningún peatón que pase por delante de su portal lograría discernir la importancia que el trabajo que allí se desarrolla tiene en el diagnóstico de una larga lista de enfermedades, así como en el tratamiento de diferentes dolencias oncológicas, cardíacas o neurodegenerativas.