El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, abrió ayer el curso político en el castillo de Soutomaior con una dura crítica a la gestión económica del presidente del Gobierno. "Los españoles vamos a tener que pagar las gracietas del señor Rodríguez Zapatero", afirmó el político gallego, que acusó al jefe del ejecutivo de haberse convertido en una "máquina de gastar dinero" que "hipoteca y endeuda el país" despilfarrando el dinero de los contribuyentes, tanto los actuales como los futuros. "El Gobierno está haciendo exactamente lo contrario de lo que hay que hacer. -agregó-. Carece de un plan (para salir de la crisis)".

Rodeado de militantes y simpatizantes en el ya tradicional mitin veraniego en Soutomaior, Rajoy vinculó el acoso que a su juicio sufre el PP con las estrategias de "aislamiento" y de "cordón sanitario" del pasado. "Ahora se trata de asustarnos con detenciones televisadas, actuaciones excesivas y procesos que, de momento, acaban en nada", afirmó el líder del PP, que aprovechó su presencia en el castillo pontevedrés para presumir de "fortaleza" ante un millar de simpatizantes, afiliados y dirigentes como Alfonso Rueda, Rafael Louzán, Ana Pastor, Corina Porro, José Luis Baltar o el conselleiro Jesús Vázquez.

Ahondando en la supuesta persecución que dice sufrir su partido, envió una carga de profundidad al Gobierno socialista: "Yo no tendré una vicepresidenta del Gobierno que ordene a la Fiscalía desde América que persiga a sus adversarios políticos. No tendré una policía judicial que sea noticia por sus cacerías con ministros y jueces; ni por detenciones televisadas, ni por interrogatorios a políticos en presencia de periodistas, como ha ocurrido en Canarias. No tendré un fiscal general del Estado que trate de manera distinta a los militantes de un partido y de otro. Y no tendré un vicepresidente tercero (en referencia a Chaves) que se niegue a dar explicaciones en las Cortes de por qué ha subvencionado con 10 millones de euros a una empresa de la cual su hija es apoderada".

Anunció que el PP interpelará al Gobierno sobre estos asuntos la próxima semana, en la sesión de control ante el Congreso.

Rajoy puso en el debe de Zapatero los últimos datos económicos, especialmente la caída del 4.2 por ciento en el producto interior bruto en el segundo trimestre de este año, la mayor bajada desde que existen estadísticas oficiales. "Ese es el balance del señor Rodríguez Zapatero, eso y el 1.400.000 españoles que han perdido su puesto de trabajo desde el año pasado". Calificó a Zapatero como una "máquina implacable de emitir palabras que nadie cree. Lleva más de un año engañando a los españoles sobre la verdadera realidad de la situación económica del país".

Frente a lo que describió como un "Gobierno a la deriva", presentó como avales de su partido la victoria en Galicia y en las europeas, además del pacto en el País Vasco. "Estamos claramente por encima de los socialistas en las encuestas y en los estudios sociológicos, por eso pasa lo que pasa", subrayó.

Rajoy reiteró su frontal oposición a cualquier aumento de la presión fiscal, tal y como había adelantado en una entrevista en LA OPINIÓN publicada el pasado domingo: "Subir los impuestos hoy significa más paro y más recesión. Es darle una vuelta de tuerca más a las maltrechas economías de las familias y de las empresas. Y significa que los españoles vamos a tener que pagar los errores y las gracietas del señor Rodríguez Zapatero, y eso es inaceptable", argumentó.

Expresó su preocupación por el hecho de que las economías de Francia, Alemania, Grecia y Portugal hayan remontado en los últimos meses, mientras que la española sigue cayendo. Tildó de "fracaso total y absoluto" el diálogo social y dijo que en la financiación autonómica no hay acuerdo, sino "imposición".

Sin embargo, el portavoz del grupo socialista en el Congreso de los Diputados, José Antonio Alonso, calificó al presidente del PP, Mariano Rajoy, de "demagogo e insolidario" por sus críticas a la subida de impuestos anunciada el pasado viernes por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. El objetivo de esta actuación, explicó Alonso, es "mejorar los ingresos del Estado para mantener la calidad de los servicios públicos", por eso defendió la "reforma fiscal" ya que para "mantener la calidad" de la sanidad, la educación y la asistencia al conjunto de los ciudadanos es necesaria.

Por otra parte, Mariano Rajoy reclamó ayer en Pontevedra un "protocolo único" y un plan de vacunaciones contra la gripe A en todo el país; que se definan con claridad los grupos de riesgo y que se comunique a los padres qué planes hay para los colegios.

El acto comenzó con retraso por el encuentro entre el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y varios representantes sindicales de Treves, que protestaban con pitos y pancartas. Treves es una empresa auxiliar de Citroën con sede en Pontevedra, cuyo traslado a Marruecos afecta a 130 trabajadoras.

El presidente de la Xunta, que comenzó su intervención enviando un abrazo a las familias del Furacán, el pesquero hundido cerca de Portosín, recurrió a la ironía y a la literatura para describir la situación política actual. "Tenemos un presidente pasmado con el lío que ha formado en España", señaló, citando la Crónica del rey pasmado de Gonzalo Torrente Ballester. "No se puede decir que bajar impuestos es de izquierdas y que subirlos también".

En este sentido, Núñez Feijóo ironizó acerca de su coincidencia con Zapatero sobre el hecho de que la subida de impuestos del Gobierno sería "limitada y temporal": "Será limitada porque algunos impuestos poco más se pueden subir; y será limitada porque pronto le relevará Rajoy en La Moncloa".

Con sarcasmo aludió también a los 134 días de Gobierno autonómico del PP, que resumió en dos palabras: "Si fuéramos del PSOE diríamos que ha sido im-presionante. Pero como somos del PP decimos que estamos traballando".

Habló de "triplete" al referirse a los resultados electorales del PP: "Ganamos en Galicia y en Europa, y facilitamos el cambio histórico en el País Vasco, por eso están nerviosos". Y no se resistió a denunciar la supuesta persecución que sufren los afiliados del PP: "Sólo pueden perseguir aquellos que van detrás".

El presidente de la Xunta destacó tres apartados como "pilares" de su política: el apoyo a los sectores básicos de la economía, una política territorial sin localismos y la recuperación de la autoestima como país. Anunció que, con el Xacobeo, 2010 será el año de Galicia en España y en Europa, un año en el que se mostrará "un país abierto, amable y tolerante".

Para Alberto Núñez Feijóo, con su Gobierno "acabaron las imposiciones" y "ahora se puede decir lo que se quiera sin faltar al respeto a nadie".

Añadió que hace un año ostentaban el poder en Galicia "dos partidos, dos gobiernos y dos programas", mientras que ahora lo hace un Gobierno "ilusionado, que se cree el contrato con las urnas y que quiere cumplir su programa electoral con respeto a los que aún no nos votaron".