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Debate sobre el estado de autonomía

La referencia a Japón agria el debate

Aymerich pide disculpas por decir que Feijóo es una "catástrofe mayor" que el seísmo

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Daniel Domínguez | Santiago

Como si de un río se tratase, la primera jornada del debate sobre el estado de la autonomía transcurrió calmo en su nacimiento y turbulento en su desembocadura. Las aguas se volvieron bravas con las horas y el nacionalista Carlos Aymerich lanzó un cañonazo contra Feijóo al comparar la situación gallega con el seísmo nipón. "Aquí afortunadamente no tenemos terremotos como en Japón, pero tenemos una catástrofe mayor, que es el señor Núñez Feijóo, salvando las distancias", espetó.

El portavoz del BNG concluyó su alegato con ese aldabonazo. Su rostro al sentarse evidenció que era consciente de su exceso y pidió a la presidenta del Parlamento que retirase sus palabras del diario de sesiones. "No era mi intención comparar esas situaciones", alegó.

La impronta ya había quedado presente, sobre todo después de que la oposición reprochase la falta de noticias sobre la planta de Mitsubishi en la comunidad y Feijóo recordase que "Japón tiene otros problemas", los mismos que provocaron que la Cámara guardase un minuto de silencio. A partir de entonces, abandonó el tono de gestor para vestir el traje del PP. A Aymerich lo acusó de "frivolizar" con el terremoto y a Vázquez le recordó que "es el líder del PSdeG, no el delegado del Gobierno", si bien éste replicó con ironía: "es usted gobierno de la oposición".

Feijóo llegó a remover el cajón del bipartito para reprocharle al socialista un borrador legal que imponía un canon a los pozos de agua que éste atribuía a la Xunta actual y recordarle los polémicos ERE de la Junta andaluza, o al BNG el incremento de "miles de nóminas" en la Administración. "Lo bueno de los traspasos de poderes es que quedan papeles", deslizó.

El tono final agitó un debate hasta entonces sin demasiadas aristas y con poco público. Faltaron a la cita el alcalde de A Coruña, Javier Losada, el presidente de la Diputación de Ourense, José Luis Baltar, y los candidatos del PP en Vigo, Corina Porro; Pontevedra, Telmo Martín; y Santiago, Gerardo Conde Roa, que sí estuvieron presentes en el debate del año pasado. Sí asistieron el presidente de la Diputación pontevedresa, Rafael Louzán; y los delegados territoriales del Ejecutivo, el presidente del PP lucense, Xosé Manuel Barreiro, el diputado Celso Delgado o la senadora María Jesús Sáinz. También acudió la pareja de Feijóo, la periodista Carmen Gámir. Del lado socialista acudieron los alcaldes Santiago, Vigo, Ferrol, Ourense y Lugo y los presidente de diputaciones Salvador Fernández Moreda (A Coruña) y José Manuel Besteiro (Lugo).

La falta de ambiente fue una tónica de la sesión; incluso Feijóo evitó visitar la cafetería y se marchó al área de Gobierno, y luego a Monte Pío, para repasar sus notas antes de comer. Más parecía una sesión de control rutinaria.

"Lobeira es como Ikea"

El ingenio corrió a cargo del portavoz del PP. Manuel Ruiz Rivas afrontó su último gran debate antes de concurrir como candidato en Ribeira. Se fotografió con sus compañeros y lanzó mandobles. Empezó lamentando dejar el Parlamento "sin oposición", luego recordó a Bieito Lobeira (BNG) su polémica con la policía: "No le hace caso a las fuerzas de orden público, es como Ikea, estado independiente de Lobeira", añadió. Y a Vázquez le recordó su pasado futbolero: "era defensa, leñero como ahora". Tanto se animó que hizo campaña y prometió licitar la depuradora de Ribeira. Y es que en dos meses hay elecciones locales.

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