A la crisis económica, la falta de medios materiales y tecnológicos y la perspectiva de una profunda reforma organizativa se suma en el caso concreto de la Justicia gallega otro problema añadido: los niveles de interinidad entre el personal de sus juzgados. A pesar de que desde hace varios años la mayor parte de los órganos judiciales de la comunidad están cubiertos por magistrados titulares, en estos momentos el 22,6% de las plazas está en manos de un sustituto.

Las vacantes provocadas por bajas por enfermedad, permisos, vacaciones, jubilaciones o traslados a otras comunidades obligan a recurrir casi a diario a las bolsas de interinos de cada provincia para cubrir este tipo de ausencias, que muchas veces no duran más de unos días pero otras puede suponer dejar un juzgado en manos de un juez no profesional varios meses. Más allá del objetivo de conseguir una justicia servida por profesionales que dé estabilidad y garantías al sistema, las listas de jueces sustitutos en Galicia son bastante ajustadas lo que implica que en el momento en que surge una vacante, no siempre es fácil nombrar un sustituto.

Las dificultades son mayores en las provincias de A Coruña y Pontevedra, que concentran el mayor número de juzgados y, por consiguiente, también las mayores necesidades. Según los datos del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), la bolsa de jueces interinos de A Coruña consta de 32 personas, de las cuales la semana pasada todas estaban trabajando en algún órgano judicial. En la provincia pontevedresa hay una treintena de jueces no profesionales y aunque hace siete días solo estaban trabajando 18, fuentes del Alto Tribunal aclaran que lo habitual es que casi todos estén cubriendo bajas.

En total, 68 de las 301 plazas de juez existentes en Galicia están en manos de sustitutos aunque se trata de un dato muy voluble ya que el número de vacantes en los juzgados cambia prácticamente a diario. Esto significa que, por momentos, la situación puede ser incluso peor y en determinadas épocas las necesidades de interinos se disparan. "A veces el problema es que no hay sustitutos disponibles y se tiene que quitar a un juez interino de un órgano determinado para ponerlo en otro que no puede estar ni un solo día sin cubrir", explican fuentes del Tribunal Superior que, pese a todo, aseguran que las vacantes "se cubren bastante rápido".

En este sentido, consideran que solo hay una vía para "eliminar la interinidad" y conseguir que pase "de ser la regla a la excepción": contar con un número mayor de jueces que de plazas. En la práctica, sin embargo, las nuevas promociones permiten ir cubriendo las vacantes existentes pero sin tener en cuenta posibles bajas prolongadas, ascensos e incluso jubilaciones. Por ello, presidentes de todos los tribunales superiores del país firmaron hace dos años un manifiesto denunciando que el recurso a sustitutos y magistrados suplentes superaba los niveles deseables y que esta situación debía tenerse en cuenta a la hora de convocar oposiciones.

La interinidad, en cualquier caso, es un problema común a todo el personal implicado en el funcionamiento de la Justicia. También secretarios judiciales y funcionarios de auxilio y gestión procesal, piezas clave junto al juez, arrastran unas importantes tasas de sustitución. En el caso de los secretarios, que en la nueva oficina judicial cobran un mayor protagonismo al asumir más competencias, el recurso a los interinos es incluso superior. Según los últimos datos del TSXG, 73 de las 247 plazas de secretario judicial que hay en Galicia están ocupadas por sustitutos. En su última memoria, el presidente del TSXG se quejaba de la "falta o tardía cobertura de las plazas vacantes y, sobre todo, de las licencias por enfermedad" del personal auxiliar, ante lo que exigía un sistema que permita cubrir las bajas de más de cinco días "de forma automática" y garantice la "formación mínima necesaria" de los funcionarios que integran la bolsa de interinos.