13 de enero de 2013
13.01.2013
La Opinión de A Coruña

El 'efecto Guggenheim' esquiva el Gaiás

La Xunta preveía en 2012 medio millón de visitantes para la Cidade da Cultura, que acaba de cumplir dos años abierta al público, pero solo atrajo a 332.800 personas

13.01.2013 | 01:00
Visitantes pasean por el exterior de la Cidade da Cultura. / la opinión

En el año 1997 abría sus puertas en Bilbao el Museo Guggenheim. Desde entonces, el edificio de Gehry se ha convertido en un icono para la ciudad vasca y en uno de sus principales reclamos turísticos. Su éxito desató una fiebre por construir edificios estrella, una moda de la que Galicia tampoco se libró. Así nació la Cidade da Cultura, un complejo arquitectónico de factura millonaria que ya lleva dos años abierto al público pero que aún no puede emular al gigante vasco ni como icono, ni en número de visitantes

Tiene mucho camino que recorrer -y muchos visitantes a los que persuadir de sus bondades- para alcanzar las marcas del Guggenheim de Bilbao, su inspiración. Durante los quince años de vida del edificio diseñado por Gehry en Bilbao, han atravesado sus puertas unos catorce millones de visitantes, a prácticamente un millón por año. A su lado, las cifras del complejo diseñado por el arquitecto Peter Eisenman en la cima del Gaiás, en Santiago, resultan más modestas, al menos teniendo en cuenta el balance que acaba de realizar la Xunta de Galicia para evaluar los frutos de dos años de apertura al público de la Cidade da Cultura, una infraestructura que su promotor, Manuel Fraga, quería ubicar entre las diez "más importantes" del mundo de su género.

Desde que el Gaiás fue inaugurado por los Príncipes de Asturias, el 11 de enero de 2011, cuando se cumplía una década de la colocación de la primera piedra, han paseado por las calles con las que Peter Eisenman pretendía emular el trazado del casco viejo compostelano un total de 664.739 visitantes, según la Consellería de Cultura. Sin necesidad de irse tan lejos como Bilbao, la cifra se revela cuando menos modesta cuando se la compara con los turistas movilizados por el Apóstol, ya que la catedral compostelana recibe en torno a los 2,7 millones de personas en un año convencional. Si es Santo, todavía se marcan más las distancias e incluso puede rivalizar con el monumento más visitado de España, la Alhambra de Granada.

Los datos de visitantes arrojan más interrogantes sobre un proyecto que fue cuestionado desde el mismo momento en que nació, ya que su objetivo, atraer turistas a la comunidad gallega, parece lejos de cumplirse, pese a la elevada inversión que ha requerido. Porque cuando se presentó el proyecto, la inversión total se suponía que rondaría los 108 millones de euros, una cifra que se demostró demasiado modesta.

A día de hoy, y según la Fundación que gestiona el complejo, y a falta de retomar los dos edificios que faltan -los dos con mayor presupuesto- paralizados por el Ejecutivo presidido por Alberto Núñez Feijóo desde que ganó las elecciones de 2009, las arcas públicas han desembolsado más de 287 millones de euros -aunque eso incluye también comunicaciones y equipamiento-.

Pese a que tal vez sea un poco pronto para intentar competir con la catedral de Santiago, que no solo es el tercer santuario de la cristiandad, sino que, además, le lleva unos 800 años de ventaja a la hora de asentarse entre el público como marca, la cifra de visitantes del Gaiás anunciada por la Xunta queda también apartada de las optimistas previsiones que manejaba el departamento dirigido por Jesús Vázquez para el año que acaba de finalizar.

Las expectativas estaban puestas en conseguir atraer a medio millón de visitantes -las mismas plazas previstas para este año solo para las visitas guiadas de grupos de la catedral de Santiago- a los edificios levantados en el Gaiás, pero el Ejecutivo autonómico tiene que conformarse con alcanzar los 332.847 visitantes, quedándose así a un tercio de cumplir sus propias aspiraciones.

Los restantes 331.892 interesados en conocer el diseño de Eisenman se corresponden con 2011. Es decir, la cifra es casi idéntica, pese a que, durante el año de su inauguración, solo estaban accesibles inicialmente al público la Biblioteca de Galicia y el Arquivo -de interés para el visitante por su diseño arquitectónico más que por su contenido-, mientras que durante el año pasado abrieron sus puertas definitivamente otros dos inmuebles, el de Servizos Centrais y el más emblemático de los construidos hasta el momento, por su superficie y las posibilidades expositivas que ofrece, el llamado Museo de Galicia -que ya admitió visitas durante noviembre y diciembre del año anterior, aunque desprovisto de contenidos-.

De hecho, la Consellería de Cultura realizó una apuesta fuerte para abrir el Museo a lo grande con una exposición ambiciosa, Gallaecia Petrea, concebida durante la gestión del anterior responsable del departamento de Cultura, Roberto Varela, y comisariada por el gerente de la Fundación Torrente Ballester, Miguel Fernández-Cid.

Además, el Gaiás contó con un gancho añadido que multiplicó la afluencia en el último trimestre del año, ya que las instalaciones de Eisenman acogieron una exposición con las doce obras más significativos del patrimonio eclesiástico bibliográfico conservado en Galicia, entre ellos, la estrella del año pasado, el Códice Calixtino, tras su recuperación un año después de que hubiera sido sustraído del Archivo catedralicio.

No obstante, desde la Xunta argumentan que el incremento de un año a otro -con una diferencia de 1.892 visitantes a favor de 2012- es "realmente mayor de lo que dicen los números, pues durante el primer año", dicen, "el número de visitantes se vio favorecido por el "efecto inaugural".

En todo caso, lo que sí se ha incrementado ha sido su nivel de actividad, un 14%, según las cifras que ofrece el Ejecutivo. En dos años se programaron más de medio millar de actividades mientras el presupuesto de la Fundación Cidade da Cultura se redujo en un 30%. Además, la austeridad, alega la Xunta, no pasa factura a la buena impresión que se llevan los que acuden a los actos, ya que están puntuados con un 8,5 sobre diez de media.

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