25 de julio de 2013
25.07.2013
La Opinión de A Coruña

35 familias en vilo en A Coruña

Al menos diez pasajeros que se dirigían a la ciudad figuran entre los heridos

25.07.2013 | 00:00
Personal de la Cruz Roja, Protección Civil y una psicóloga hablan con familiares en San Cristóbal. / 13fotos

El Alvia que descarriló en Santiago llevaba pasajeros para A Coruña. En la estación de San Cristóbal les iban a estar esperando familiares y amigos. Pero no llegaron. Desde el momento en que comenzaron a propagarse los primeros datos de la tragedia, los allegados de quienes se iban a bajar del tren en la ciudad se dirigieron rápidamente a la estación. Hasta 35 familias se congregaron al borde de los andenes en las horas siguientes.

Primero acudieron a la comisaría de la instalación para aportar los datos de los pasajeros, después tuvieron que esperar en la zona de los bancos del hall a que personal de Renfe les informase sobre si sus familiares estaban en la lista de los fallecidos una vez que la recibieran desde Santiago y tuvieran la autorización de comunicarla. Los rumores y las noticias se sucedieron por un lado; la angustia, los nervios y las lágrimas, por otro. Al cierre de esta edición al menos diez familias sabían que sus parientes estaban vivos aunque con lesiones; las demás desconocían aún si habían perdido a algún familiar o si estaba entre los numerosos heridos.

Unos aguardaron con toda la paciencia que les fue posible acumular, con el cercano apoyo de un grupo de psicólogos desplazados para tratar de calmarlos y de sobrellevar la terrible incertidumbre. Llamaban por teléfono a sus hijos o a sus amigos pero no les respondían. Lloraban jóvenes y mayores, se movían intranquilos de un lado a otro padres y madres. Rezaba una niña. Hundía su cabeza entre los brazos un hombre. Muchos querían marcharse a Santiago aunque sabían que los accesos a la ciudad estaban cortados. "Cada minuto de espera se convierte en un año", resumió el alcalde el sentir de todos los afectados.

Carlos Negreira y el primer teniente de alcalde, Julio Flores, esperaban junto a funcionarios de Renfe, Adif, policías y sanitarios. También llegaron la conselleira Beatriz Mato y concejales socialistas para interesarse por la situación. La Policía Local, la Cruz Roja y Protección Civil desplazó efectivos a la estación, cada vez más numerosos con el paso de los minutos. Los psicólogos se acercaban a los familiares para transmitirles consuelo y esperanza. Pero faltaba por conocer el dato más importante: la identidad de los fallecidos. Flores anunció que se avisaría una por una a cada familia en cuanto tuvieran información y que cada una contaría con un psicólogo particular. Mientras, en el Chuac se formaban colas de personas que se ofrecían a donar sangre.

Negreira informó de que los actos festivos y las actividades previstas para hoy quedan anulados; quizá alguna más los próximos días.

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