16 de febrero de 2014
16.02.2014

Un desagravio histórico con los judíos

Colectivos judíos en Galicia aplauden el anteproyecto de ley del Gobierno que permitirá a los descendientes de los sefardíes expulsados en 1492 obtener la nacionalidad española

16.02.2014 | 02:13
Gloria de Antonio.

En A Coruña se concentra el grupo más activo y es la única ciudad gallega con sinagoga

Hace una semana el Gobierno decidió cambiar el Código Civil para conceder la nacionalidad española a los descendientes de los judíos expulsados de la Península por los Reyes Católicos. La medida, según estimaciones de agrupaciones sefardíes, beneficiará hasta 3,5 millones de judíos en todo el mundo. En Galicia, este colectivo se sitúa en unas 300 personas, que solo cuentan con sinagoga en A Coruña.

Desde que el Consejo de Ministros aprobó el anteproyecto de ley, miles de ciudadanos israelíes han acudido a consulados españoles en Tel Aviv y Jerusalén para informarse. En el anteproyecto se citan seis posibles certificaciones de la condición de sefardí, entre ellas "los apellidos del interesado" y "el idioma familiar", en referencia al castellano medieval conocido como ladino. Los medios israelíes publicaron una lista con 5.200 apellidos sefardíes, lo que propició un aluvión de consultas a las misiones consulares españolas. Ahora, hablar sefardí, la lengua que muchos judíos conservaron en los países en los que habitan desde su expulsión de España en 1492, será uno de los requisitos para tener la nacionalidad española.

El grupo más activo de judíos gallegos está en A Coruña. Y además es la única ciudad con sinagoga. En la comunidad gallega residen cerca de 300 judíos que se concentran en núcleos con importancia histórica para esta población como Ribadavia o Monforte.

Hasta el siglo XV, cuando comenzaron a ser perseguidos por la Inquisición para que se convirtieran al catolicismo, hubo muchos judíos en A Coruña. La documentación relativa a la comunidad judía en la ciudad coruñesa destaca que se concentraban en una zona cercana a una de las puertas de la muralla. En esta área se encontraba la Rúa da Sinoga, la actual Rúa de la Sinagoga, que podría hacer referencia a la existencia de la sinagoga en la misma. Los archivos también desvelan que los asentamientos llegaron a extenderse hasta el actual mercado de Santa Lucía y que su cementerio estaba en A Palloza.

La vinculación de A Coruña con la comunidad judía va más allá de su presencia en la ciudad en la Baja Edad Media. El tesoro de los judíos gallegos lo escribieron dos coruñeses: el escribano Moshe Ibn Zbarah y el artista gráfico Joseph Ibn Hayyim. El original está en Oxford y en el Museo de Belas Artes de la ciudad coruñesa hay una copia.

Colectivos judíos asentados en Galicia celebran la modificación del Código Civil impulsada por el Gobierno, que califican como "una reparación moral de la deuda histórica de España con los sefardíes". En ello coinciden el presidente de la Comunidad Judía B nei Israel de Galicia, Asaf Fernández; así como el presidente de la Asociación Galega de Amizade con Israel (AGAI), Pedro Gómez-Valadés. "Hemos hablado con sefardíes de Israel y de Chile y están contentos, pero no quieren renunciar a su otra nacionalidad", comenta Gómez-Valadés. "Este anteproyecto de ley quiere restituir legalmente la gran infamia de la expulsión; estaremos atentos como quede definitivamente", apunta Fernández.

La diferencia con respecto al anterior proceso que debían realizar los sefardíes para adquirir la nacionalidad española -además de ser más lento- es que les obligaba a renunciar a sus otros pasaportes. Con la iniciativa actual, que aún deberá superar su tramitación parlamentaria, los descendientes de sefardíes podrán conservar más nacionalidades.

El presidente de Tarbut Sefarad, Mario Javier Sabán -la primera red cultural judía de España- cifra en 2,5 millones de personas las que podrían beneficiarse de esta medida, entre ellas, muchos de sus familiares. "El texto no aclara que tengan que ser los cuatro abuelos sefardíes", destaca este experto en Filosofía. "Habrá que ver cómo cristaliza la ley, pero la comunidad sefardí siempre quiso ser española", asegura este hijo de un judío sefardí nacido en Turquía. Para Sabán, esta medida es "un reencuentro histórico y sentimental", que podría ser importante a efectos estratégicos y económicos. "Hay importantes empresarios que con un pasaporte español en la mano, podrían venir más tranquilos a invertir a España", explica.

Por su parte, el presidente de la Comunidad Judía B'nei Israel de Galicia, Asaf Fernández, calcula que en la actualidad hay dos millones de judíos sefarditas repartidos, sobre todo en América, el Norte de África, Grecia, Turquía y Oriente Medio, incluido Israel. "La presencia judía en tierras ibéricas era firme y milenaria, palpable aún en vestigios de verbo y de piedra.

Con todo y por imperativo de la Historia los judíos volvieron a iniciar los caminos da diáspora", comenta Asaf Fernández.

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