05 de julio de 2014
05.07.2014

La Xunta recortó 670 millones en obras, cultura, empleo e I+D para afrontar gasto social y deuda

El presupuesto autonómico cayó en 2.180 millones entre 2008 y 2012 n Sanidad sufrió el menor descenso de recursos, un 0,5% n El pago a altos directivos suma 29,6 millones, un 24% menos

05.07.2014 | 02:45
La Xunta recortó 670 millones en obras, cultura, empleo e I+D para afrontar gasto social y deuda

El acalorado debate sobre la supervivencia del Estado de bienestar está directamente relacionado con las pautas de gasto de las administraciones. De la planificación del presupuesto y de sus prioridades en el momento de diseñarlo. Y de ejecutarlo también, ante la capacidad de respuesta para afrontar los imprevistos. Que suelen ser abundantes a la vista de las modificaciones de crédito acumuladas en el conjunto del sector público. Lo que está claro es que las decisiones sobre cómo gestionar los recursos del ciudadano ha cambiado muchísimo en estos últimos años. Con la crisis llegaron necesidades que antes no había, y, a la vez, una auténtica asfixia financiera en la mayoría de gobiernos y entidades dada la importante merma de los ingresos. Así que la radiografía de las cuentas a estas alturas y durante la etapa de bonanza guardan muy pocas similitudes.

En el caso de la Xunta, la diferencia entre 2008 y 2012 supera los 2.180 millones de euros, según el resultado de las liquidaciones que acaba de publicar el Ministerio de Hacienda, con un reparto por funciones muy distinto también entre ambos ejercicios. Los recortes en infraestructuras, cultura, I+D y fomento del empleo rozan los 670 millones de euros. Una cantidad que, junto con la caída generalizada de ayudas y otras partidas que pasaron por la tijera en esos cuatro años permitió al Ejecutivo autonómico mantener el gasto social, asumir la carga de la deuda, y controlar el déficit.

La información de Hacienda va más allá de los datos que las comunidades muestran al comienzo de cada ejercicio cuando presentan las cuentas. En las liquidaciones se plasman las obligaciones de gasto contraídas y reconocidas por sus respectivos gobiernos. De cada 100 euros comprometidos por la Xunta en 2012, algo más de 38 fueron para sanidad. En total, 3.725,8 millones, lo que supone una caída del 0,5% respecto a 2008. Son apenas 19 millones de euros menos. La variación, en cambio, ronda los 213 millones si se compara con el presupuesto sanitario de 2009, el último que se mantuvo al alza tras el pinchazo de la economía. De los grandes, éste es el capítulo que menos se reduce.

Frente al descenso del 18,5% en el total del presupuesto, a educación se destinó un 14,5% menos en 2012. Un ajuste de 345 millones, hasta los 2.040 millones de euros.

El tercer capítulo que absorbió más dinero de la administración gallega es una consecuencia de los niveles de endeudamiento a los que se ha recurrido para compensar la falta de financiación convencional. Los intereses y amortizaciones de las emisiones y créditos formalizados por la Xunta se llevaron en 2012 más de 753 millones, un 56,5% más que en 2008, cuando la carga de la deuda se situaba en 481,4 millones de euros y tenía seis partidas de gasto más abultadas por encima. En el lugar que ocupa ahora los gastos derivados del endeudamiento estaba cuatro años atrás la inversión en infraestructuras. Las sucesivas estadísticas de licitación pública ya fueron mostrando el freno en seco a las obras. Algo que ni la Xunta ocultó desde el comienzo de la crisis. Los 493 millones de euros desembolsados por este concepto en 2012 suponen un 45,3% menos que el dispendio en construcción nueva. Es uno de los mayores desplomes en las partidas de referencia del presupuesto autonómico. Aunque hay otras dos, muy relevantes, que sufren descensos aún más acentuados.

Por un lado, la cultura. El Gobierno gallego le dedicó 101,6 millones de euros en el último ejercicio analizado. En 2008 fueron 212 millones. El doble. En esos mismos niveles se movieron las políticas orientadas a apoyar el comercio, el turismo y las pequeñas y medianas empresas, donde el montante pasó de 292,5 millones de euros a 138,6 millones. Una bajada del 52,6%.

En general, todo aquellos que tiene que ver con ayudas no logra escaparse del apretado cinturón de San Caetano. Los incentivos y medidas que buscan fomentar el empleo cayeron, pese a la constante sangría del mercado laboral, un 32,4%, con 227,8 millones en 2012. Otro 26%, con 560,7 millones, en las iniciativas que tienen que ver con los sectores primarios y la alimentación. En industria y energía, la partida se queda en 47,3 millones de euros, después de una disminución en esos cuatro ejercicios del 36,7%. Y un 42% en ayudas a la vivienda y la rehabilitación.

Servicios sociales aguanta la financiación, con 543,7 millones de euros. La oscilación respecto a 2008 es de un -2,1%. Destacan los 26,8 millones de euros que figuran como pensiones y que proceden de las compensaciones no contributivas que ya estaban implantadas desde hace años, pese a que ningún informe anterior las recoge. Para las competencias que la Xunta mantiene en justicia, el presupuesto alcanzó los 107,1 millones. La reducción es idéntica a la registrada en promoción social, del 2%. En cuanto a seguridad ciudadana, la caída llega al 29%.

Para sacar adelante la Axencia Tributaria, su gasto se elevó un 64%. La gestión de impuestos concentra 145 millones. No ocurre lo mismo con la I+D. Ni el hecho de que la apuesta por la investigación y el desarrollo sea una de las claves para reconducir la economía y construir un modelo sostenible en el futuro permite que se salte los recortes. De un 32,3%. La inversión en 2012 fue tan solo 87,3 millones.

Hay dos capítulos mucho menores en envergadura, pero extremadamente simbólicos y que habitualmente salen en la discusión sobre el gasto público. El gasto de altos directivos del Gobierno gallego alcanzó en 2012 los 29,6 millones. La cantidad viene descendiendo de forma paulatina desde 2008. Entonces estaba cercana a los 39 millones de euros, un 24% más. A política exterior, el Gobierno gallego aportó 8,4 millones, casi la mitad que cuatro años antes.

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