21 de junio de 2015
21.06.2015

Monumentos gallegos en alerta roja

Galicia cuenta con 17 conjuntos patrimoniales en peligro, por su mal estado o como en el caso de la Torre de Hércules por encontrarse "amenazada" por el proyecto de megaurbanizaciones en el Agra de San Amaro

21.06.2015 | 02:04
Monumentos gallegos en alerta roja

La Lista Roja de la Asociación Hispania Nostra alerta del patrimonio en ruinas e incluso en algunos casos en riesgo de desaparición debido a ese abandono. La clasificación varía en función de las tareas que se lleven a cabo o no para restaurar, recuperar y conservar estos monumentos por parte de las administraciones competentes. Eso provoca que la lista varíe y en la actualidad Galicia cuente con 17 conjuntos patrimoniales en peligro al contar con un caso nuevo y con tres que ya no se incluyen en esta categoría debido a las mejoras realizadas. Se incorpora a la Lista Roja el pazo de Bergazos de Lalín. A Coruña y Pontevedra son las provincias gallegas que registran un mayor número de bienes en mal estado o amenazados por el urbanismo, con seis en cada caso

Monumentos relacionados con el patrimonio arqueológico, civil, militar, religioso y natural forman parte de los elementos que estudia la Asociación Hispania Nostra estudia. La organización elabora y modifica desde 2007 la conocida como Lista Roja del Patrimonio con un inventario de iglesias, castillos, jardines... que se encuentran en riesgo de desaparición, destrucción o de que las características que le conceden un alto valor patrimonial se vean alteradas. Galicia cuenta con 17 conjuntos patrimoniales en peligro -seis de ellos en A Coruña, los mismos que en Pontevedra, tres en Lugo y dos en Ourense- que colocan a la comunidad gallega en el sexto lugar con menos lugares en la Lista Roja y apenas suponen el 2% de los casi 700 monumentos de los que la asociación alerta en su clasificación.

En los últimos meses se ha producido una nueva alta con la incorporación del pazo de Bergazos, conocido también como Pazo de los Gil Taboada, una construcción del siglo XVI situada en Lalín que la Asociación Hispania Nostra destaca que está "en estado de abandono". Al mismo tiempo, salieron de la Lista Roja el dolmen de Moruxosa o Forno dos Mouros, en A Coruña; el castillo de Pambre, en Lugo; y la basílica de la Ascensión en el concello ourensano de Allariz.

Del Forno dos Mouros de Toques la organización destinada a la defensa del patrimonio cultural y natural alerta de "zanjas abiertas que amenazan su conservación, vigas metálicas y estructuras de madera colocadas como protección y a punto de romperse", además de advertir de la entrada de agua que perjudican la supervivencia de las pinturas de la cámara, muchas de ellas cubiertas con algas y hongos.

Las intervenciones llevadas a cabo desde 2009 con trabajos de limpieza y de excavación junto con la eliminación de las vigas metálicas han contribuido, sin embargo, a que el monumento ya no forme parte de la Lista Roja del Patrimonio. Lo mismo ocurre con la basílica de la Ascensión de Allariz, que pese a ser declarado Monumento Histórico Artístico en 1963 se encuentra dañada por la invasión de la maleza y expuesta al expolio debido a que la cripta está abierta y sin protección. Ha sido la intervención desde 2007 de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural, con el diseño de un proyecto a cargo del arquitecto Manuel Seoane que permita consolidar este inmueble y adecuarlo al entorno, la que ha ayudado a su retirada de la clasificación.

En el caso del castillo de Pambre, estaba sometido a un "deterioro progresivo" que afecta sobre todo a la torre de homenaje y con peligro por la caída de sillares y hundimientos pero que ahora está en proceso de restauración.

En la Lista Roja se mantienen monumentos tan emblemáticos como la Torre de Hércules, declarado Patrimonio de la Humanidad en 2009, que a pesar de estar en buen estado, según la entidad está "amenazada" por el proyecto del Agra de San Amaro del Ayuntamiento coruñés para construir urbanizaciones en los alrededores del faro romano formadas por 333 viviendas, un aparcamiento y zonas comerciales. La asociación mantiene este monumento en la lista a pesar de que la Xunta prohibió a los promotores del Agra de San Amaro construir en el entorno de la torre porque significaría la retirada de la distinción que le concedió la Unesco, por lo que el Gobierno local tuvo que aprobar el año pasado un proyecto de compensación con el traslado de la edificabilidad a Adormideras.

En la provincia de A Coruña también están en riesgo el barrio de Ferrol Vello, las pinturas murales medievales de Moraime (Muxía), el sanatorio para tuberculosos de Cesuras, el monasterio de Santa María de Monfero y el pazo O Casal de Brión. El pazo de Diomondi (O Saviñao), la torre-fortaleza de Sarria y la iglesia de San Mamede de Vilasouto (O Incio) son los tres monumentos lucenses de cuya conservación alerta Hispania Nostra.

Ourense es la provincia con menos elementos en riesgo con dos casos: el monasterio de Santa Comba de Naves y el de Bon Xesús de Trandeiras, en Xinzo de Limia. Pontevedra, por el contrario, cuenta junto con A Coruña, con el mayor número de muestras del patrimonio destruido o degradado. Se trata de seis ejemplos: los jardines del balneario de Mondariz, la iglesia de Santa Baia de Palio, en Lalín; la casa rectoral de San Martiño de Borela, en Cotobade; la casa Becerra de Vilagarcía; el monasterio de San Paio de Albeos, en Crecente; y el más reciente en incorporarse a la lista, el pazo de Bergazos, que convierte a Lalín en el único municipio gallego con más de un elemento del patrimonio en peligro de desaparición o destrucción.

Entre los monumentos coruñeses marcados en rojo la entidad señala del sanatorio de Cesuras que el estado de este edificio modernista construido en los años 20 es "lamentable" al conservarse solo la fachada exterior y los muros del interior con las escaleras y el techo derruidas y la fachada cubierta por musgo y enredaderas. El barrio de Ferrol Vello del que surgió la actual ciudad ferrolana cuenta, según Hispania Nostra, con casi la mitad de las viviendas desocupadas y "en muy mal estado de conservación", lo que ha provocado derrumbes y desprendimientos de elementos de fachadas. El monasterio de Moraime de Muxía se fundó en el siglo XI y es Monumento Nacional desde 1972. Dos años antes se descubrieron varias pinturas murales en el muro norte de la iglesia, que hasta entonces habían permanecido ocultas bajo la capa de cal que cubría los muros interiores. La humedad que -señalan- empeora cada año provoca que se pierda el color de estos ocho lienzos de estilo gótico-flamenco que representan los siete pecados capitales y la muerte.

En el caso del pazo barroco de O Casal, en el concello coruñés de Brión, la organización achaca el "mal estado" a las restauraciones que sufrió el edificio que en la actualidad está en ruinas, sin techos y con peligro de desplomes de muros. El pazo conserva aún restos de su torre, un palomar, un hórreo y un crucero. Su capilla es la única que se salvó de las reformas. Y en el monasterio de Santa María de Monfero el abandono ha provocado que haya zonas semidistruidas y que el templo esté en degradación e invadido por la vegetación.

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