El Consello da Xunta aprobó en su primera reunión tras el verano nuevas ayudas para facilitar el acceso al crédito a las explotaciones agrarias afectadas por las heladas y las granizadas de este año. Se trata de una línea que movilizará 3,5 millones para que los agricultores puedan pedir préstamos a partir de 3.000 euros bonificados a coste cero, con los que financiar circulante o refinanciar pasivos, para así hacer frente a las consecuencias de la meteorología adversa.

El presupuesto inicial será de 500.000 euros ampliables y lo podrán solicitar las explotaciones de uva, patatas, castañas, cereales, productos de la huerta y frutales. Se podrán pedir hasta el 15 de noviembre, pero el presidente, Alberto Núñez Feijóo, afirmó que, de ser necesarias, se volverán a abrir en 2018.

No obstante, el sindicato Unións Agrarias (UUAA) calificó de "ridícula" la medida y le exigió ayudas directas. En declaraciones a Europa Press, su secretario xeral, Roberto García, opinó que un préstamo como estos "difícilmente van a poder resolver" la situación de un viticultor sin ingresos.

En la rueda de prensa posterior al Consello, Feijóo había dicho que se están tomando todas las medidas que permite la normativa comunitaria, pero desde la organización le replican que en otra comunidades sí se conceden ayudas directas.

Productores "al límite"

El titular de la Xunta, además, se mostró muy preocupado por la persistencia de la sequía, sobre todo por su afectación a ganaderos y agricultores. Así, no descartó soluciones "más drásticas" que la prealerta si no llueve en las próximas semanas y resaltó que su Gabinete está haciendo un seguimiento continuo.

Precisamente, con motivo de los daños provocados por las heladas y la sequía, medio centenar de tractores y unas 200 personas recorrieron ayer las calles de Viana do Bolo (Ourense), convocados por Unións Agrarias. Exigieron a la Xunta ayudas con las que afrontar las pérdidas ocasionadas en la producción de forraje, castañas y miel.

Al final del acto se leyó un comunicado en el que se invitó a la conselleira de Medio Rural, Ángeles Vázquez, a visitar la localidad ourensana para conocer de primera mano los problemas de un sector que da trabajo a unas 500 familias en la comarca. Unións Agrarias considera que las heladas de la primavera y la actual sequía han llevado a muchos productores "al límite", por lo que reclama soluciones inmediatas.

Durante la protesta, los ganaderos coreaban que las vacas "comen y beben" pero no tienen nada que darles. Los sindicatos no descartan cierres en algunas de las explotaciones de las 500 familias de la zona que viven del campo. Alertan de que las reses "tenían que estar pastando al aire libre" pero la falta de agua y de pastos ha obligado a los productores a echar mano de "las reservas que había para el invierno".