"En los últimos diez años, por poner un ejemplo, hubo muchos terremotos en Galicia, pero la mayor parte son de escasa intensidad. ¡Es que la tierra se mueve! Toda Galicia es una zona sísmica, pero como predomina la roca granítica y metamórfica, Galicia resiste mejor los impactos o movimientos que otras zonas de España como Lorca o el sur, donde el suelo es más frágil", explica a este diario el catedrático de Geografía Física Augusto Pérez Alberti.

También detalla por qué son más habituales los terremotos en la zona de Sarria, Triacastela o Samos y Taboada: "Es un territorio con las denominadas fallas trascurrentes, de una orientación norte-sur y de vez en cuando se mueven. Es como cuando frotamos las manos? En esa zona se concentran bastantes fallas como la de Becerreá, o la Falla de Armada, y también en el entorno de Baralla, Pedrafita do Cebreiro o Monforte de Lemos".

"Se movió la cama", comentaban ayer los vecinos de la comarca del Deza (Pontevedra), una de las zonas con más testimonios de este seísmo. En esta ocasión la sacudida se notó en tres provincias, de Lugo a Pontevedra y A Coruña. Lo mismo ocurría en el caso del terremoto de Guilfrei, en el año 1997, cuando vecinos de Pontevedra fueron testigos del fuerte temblor. Este quedó como uno de los terremotos de referencia en la historia reciente de la comunidad gallega.

El triángulo formado por las localidades de Becerreá, Sarria y Triacastela, en la provincia de Lugo, es considerado la zona cero de los seísmos en la comunidad gallega. En ese espacio tienen lugar la mayor parte de los temblores que se registran en Galicia.

Actividad sísmica en los años 90

En 1995 se registraba un terremoto en Becerreá que alcanzó los 4,7 grados en la escala Richter. La sacudida tocó varias zonas de la comunidad e incluso causó daños materiales. Un año antes, en 1994 se produjeron varios movimientos sísmicos en el municipio lucense de Taboada y en el ourensano de Bande, separados por unos 90 kilómetros. Y son varios los temblores registrados en la zona de Monterroso. Si bien es un área castigada por los temblores en Galicia, no es la única. Pontevedra también es escenario de algún que otro temblor. Precisamente el pasado mes de mayo en Ponte Caldelas se registraba uno de 3,2 en la escala de Richter que afectó principalmente a Pontevedra, Marín y Barro.

Los registros recuerdan también el del año 1920, en el mes de noviembre. En esta ocasión el epicentro fue en Pontevedra y el seísmo alcanzó 4,7 grados de magnitud en la escala de Richter.