Por segundo año consecutivo, el presidente del Parlamento gallego, Miguel Ángel Santalices, ejerció como delegado regio en la Traslación de los restos del Apóstol Santiago. Durante su discurso en la celebración litúrgica en la Catedral, Santalices colocó el "desafío secesionista" como uno de los principales "problemas" a superar, junto con la violencia de género y la crisis económica y apeló al Apóstol para que en España impere el diálogo y no tenga cabida la inquina.

Tras agradecer la "honra y responsabilidad" de haber sido designado delegado regio por el rey Felipe VI en la Ofrenda Nacional al Apóstol, la segunda autoridad gallega apeló a las "cuatro décadas de luces" que representa la Constitución de 1978, de la que, según destacó, "resolvió buena parte de los problemas históricos" de España, "aunque persistan otros" como las "dificultades económicas de la crisis", el "distanciamiento" frente a las instituciones "y, sobre todo, el desafío secesionista". En este contexto, Santalices advirtió de que el procés supone "un quebrantamiento democrático" que deja a España "ante el mayor reto de las últimas décadas". Frente al "odio y a la incomprensión", el presidente de la Cámara autonómica recetó "honestidad, solidaridad, concordia y empatía".

En su discurso, también puso sobre la mesa otros problemas sin resolver, entre los que citó la violencia de género y la crisis económica. Además, puso en valor los 40 años de régimen democrático constitucional ya que -destacó- trajeron "un cambio de paradigma migratorio" que convirtió a España "en un destino codiciado para la inmigración", que es "beneficiosa" para la economía y "enriquecedora" en lo cultural. No obstante, pidió una "inmigración ordenada" que busque "la integración y respete la integridad territorial, el ordenamiento jurídico y los derechos y libertades de los territorios de acogida".

En un discurso marcado por el 40ª aniversario de la Carta Magna, resumió este periodo como un tiempo de "avances" sociales y científicos "antaño imaginables". En este sentido, alertó de "precipicios nunca antes conocidos, como la anunciada creación de seres humanos genéticamente".

"Manipular el ADN con fines eugenésicos sitúa a sus artífices a la altura de quienes impulsaban, disculpaban o ignoraban lo acontecido en los campos de concentración nazis y en tantos otros escenarios de atrocidad", sentenció Santalices.

Sobre la violencia en el ámbito familiar y contra las mujeres, lamentó que se sigue "sin encontrar la fórmula que permita erradicar estas lacras" lo que -a su juicio- evidencia "que la igualdad es un objetivo necesario, pero difícil de materializar".

También quiso advertir del "extremismo, la intolerancia, la violencia o el terrorismo en sus diferentes manifestaciones", que "continúan golpeando con fuerza" y "esparciendo dolor entre víctimas inocentes, siempre entre los más vulnerables". "Inspíranos, Apóstol Santiago, para superar las dificultades del momento, sean en materia de desempleo, de desilusión o de dificultades económicas. Que seamos capaces de edificar una sociedad más solidaria y honesta, siempre predispuesta en la defensa de la dignidad de las personas", proclamó.

El arzobispo de Santiago, Julián Barrio, recogió el mensaje de Santalices y pidió tomar " en serio" la política "en todos sus niveles" y trabajar por el bien común de "todos los pueblos" procurando una "convivencia esperanzadora ajena a cualquier violencia siempre ineficaz".