15 de noviembre de 2019
15.11.2019
La Opinión de A Coruña

La sequía y la avispilla del castaño harán caer la cosecha este año más de un 25%

La merma del producto y su menor calidad provocan un descenso del precio en origen || Los productores gallegos arrastran ya tres años con pérdidas en sus 'soutos'

14.11.2019 | 20:02
Recogida de la castaña en un 'souto' de la provincia de Ourense.

Poca castaña y de menor calidad. La sequía, la avispilla y los hongos harán caer la cosecha de este año entre un 25% y un 30%, aunque habrá zonas donde no llegará ni al 50% de campañas pasadas. No se rebasarán los 15 millones de kilos en la comunidad gallega, cuando la producción media supera los 20 millones. Se encadenan así tres cosechas a la baja: en 2017 por las heladas de primavera, el granizo y el tiempo seco; en 2018 por las lluvias que retrasaron la floración y los primeros efectos de la avispilla y esta campaña por la incidencia de la plaga y la sequía de los meses previos a la cosecha. "Esta será la peor campaña desde 2017", lamenta el presidente de la IXP Castaña de Galicia, Jesús Quintá. "Todos los años con 7 „hace memoria„ fueron malos: 2017, 2007, 1997".

Pese a la menor colleita en las plantaciones gallegas, los precios este año son más bajos por la menor calidad del producto. Así, en zonas del interior de Lugo y centro de Galicia se empezó pagando a los productores 1,20 y 1,30 euros el kilo, pero a medida que avanzó la campaña „que finalizará en apenas dos semanas„ se bajó a 1,10. Pero en zonas de montaña y de Ourense, principal zona de producción de la comunidad, los precios alcanzaron 1,50 y 1,80 euros, aunque muy por debajo de los 2,20 euros que se llegaron a pagar el año pasado en zonas productoras como Viana do Bolo.

Aunque los primeros efectos de la avispilla empezaron a notarse ya en la campaña pasada, este año la debilidad de los castaños ha expuesto a las plantaciones al ataque de hongos mortales, el llamado asternosis. Y es que cada avispilla pone al año entre 100 y 200 huevos, por lo que la infestación masiva se produce en un corto periodo de tiempo, en dos o tres años. Para combatirla, la Consellería de Medio Rural ha puesto en marcha la suelta del insecto Torymus, considerado el exterminador biológico de la plaga. Ante el desastre causado por la avispilla hace 15 años en Italia, donde ahora empieza a recuperarse entre el 40 y el 80% de la producción, desde la IXP advirtieron a la Xunta de la necesidad de tomar medidas en Galicia para evitar que la plaga arrasase con las plantaciones en la comunidad. "El plan de choque empieza a tener efectos", destaca Quintá.

En la actualidad, entre 600 o 700 familias viven de forma directa de la recolección de castaña en Galicia y 150 productores están en la IXP, pero son más de 20.000 familias en la comunidad que completan sus ingresos con la recogida de castañas en sus aldeas.

Bajo el distintivo de calidad, el Consello Regulador de la IXP de la Castaña de Galicia se propone reconocer la especificidad de la producción de este fruto y otorgarle más posibilidades de promoción y comercialización. El objetivo es que los productores rejuvenezcan las plantaciones con variedades que permitan incrementar el volumen de negocio con una castaña de calidad que se diferencia en el mercado del resto, tal y como ya ocurre por ejemplo en Portugal que apuestan por tres o cuatro variedades. "Esto permite que los precios [en origen] se muevan entre 1,80 euros el kilo hasta los 2,65 euros", Quintá. En el caso de la comunidad gallega, la IXP apuesta por ocho de las más de cien variedades existentes en Galicia, de las que 81 están catalogadas.

Aunque los productores gallegos temían que la implantación de la Indicación Xeográfica Protexida Castaña de Galicia les obligase a seleccionar cada una de las variedades antes de ponerlas a la venta, con el nuevo distintivo siguen siendo las propias empresas comercializadoras las que asumen esta tarea. No obstante, el objetivo es que todos los productores que trabajen sus plantaciones como ya lo hacen desde hace años en algunas zonas de producción de Ourense, eliminando las variedades menos productivas y rejuveneciéndolos los soutos con aquellos tipos de castaña con mejor acogida en el mercado. Este rejuvenecimiento permitirá al sector dar un salto hacia su profesionalización, incrementar el valor del producto tanto en origen como en su comercialización final y evitar el fraude en cuanto a su procedencia. "Hay que cuidar los soutos: podar las árboles, abonar...Eso ya permite que haya plantaciones de grandes extensiones que obtienen más de 100.000 euros de ingresos", destaca Quintá.

La intención es equiparar la producción gallega a la de países como Francia, Italia y Portugal que llevan 20 o 30 años de ventaja. Una hectárea de castaños bien valorizada puede producir a partir de los 15 años alrededor de 6.000 kilos al año, una recolecta que se traduce en unos ingresos de al menos 7.000 euros.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook