06 de diciembre de 2019
06.12.2019
La Opinión de A Coruña

El plan de reflotamiento de Smit Salvage prevé desembarrancar el 'Blue Star' el sábado 14

La empresa contratada por la armadora del quimiquero necesita una semana para realizar todos los preparativos al buque || Es necesario que haya una marea alta y olas de varios metros

05.12.2019 | 21:54
Proa del 'Blue Star' embarrancado.

La empresa holandesa contratada por la armadora del Blue Star para reflotar el quimiquero que embarrancó frente a la costa de Ares el pasado 22 de noviembre ya tiene fecha para sacarlo de allí. O al menos las más probable tras los trabajos que tiene que realizar al buque para prepararlo para la operación y que las condiciones climatológicas sean las adecuadas. Si para extraer las 105 toneladas de combustible que llevaba el barco era necesario que el mar estuviese lo más calmado posible y que hiciese buen tiempo, para la operación de desencamar el Blue Star es vital una marea alta acompañada de olas de varios metros. Y estas condiciones se prevén que se den a finales de la próxima semana.

El plan preliminar de reflotamiento del Blue Star, presentado por Smit Salvage a las autoridades españolas, especifica que la empresa necesita, al menos, una semana para realizar los preparativos en el barco. Y que el día más probable para sacarlo es el sábado 14 de diciembre con la marea alta. Es decir, tres semanas después de que el buque embarrancase contra las rocas tras quedar a la deriva por un incendio en la sala de máquinas. Smit Salvage reconoce en el informe que "el buque presenta numerosas brechas en el doble fondo y aún se desconoce su localización e importancia".

Para reflotarlo se realizarán dos acciones de forma simultánea. Por una parte, se inyectará aire en los tanques de lastre de agua, momento en que "el agua de la inundación debe ser expulsada a través de los daños causados en el casco", operación que provocará flotabilidad. Y por otra, dos remolcadores de gran tamaño tirarán a la vez de la popa del barco.

Durante la próxima semana, el equipo de Smit Salvage comprobará todos los daños, sellará aquellas zonas que sean necesarias y soldará en la popa los refuerzos para una toma efectiva de los remolques. También asegura que esos arreglos serán necesarios para una fuerza de tiro mínimo de 350 toneladas.

Además, tomará precauciones como colocar en la zona de máquinas bombas de achique por si los daños posteriores inundasen la zona. Para ello, se achicará el agua con bombas portátiles, según explican las fuentes consultadas.

Como precaución también se sellarán los tanques de carga para prevenir perdidas de flotabilidad por roturas durante la operación.

Este es el plan previsto por la empresa, aunque avisa de que será más elaborado una vez que conozca la situación real del encamado del buque; los resultados de los daños que tiene el casco, que permitirán conocer la pérdida de flotabilidad, y las condiciones de mar y viento durante la próxima semana.

El informe también detalla que "el mal tiempo es una característica común durante este período del año, lo que conlleva posibles retrasos" y que la duración estimada para la actuación se basa únicamente en "operaciones diurnas".

Para este cálculo no se han tenido en cuenta los trabajos que se pueden obstaculizar por el clima adverso, ni "los retrasos fuera del control de Smit, como la espera de permisos, circunstancias locales, terceros y autoridades".

Para el operativo, el plan de la compañía holandesa prevé la presencia de tres remolcadores (Vehintiocho, Union Princess y Boka Pegasus); un buque de apoyo ( Punta Herminio), una zodiac y dos helicópteros: uno para el transporte de personal y otro para mover el equipamiento.

El equipo estará compuesto por un maestro de salvamento, un superintendente, un buzo capataz, un buzo de salvamento, cuatro ingenieros de salvamento, tres arquitectos navales, un técnico de bombeo, tres operadores de equipo, un coordinador de tierra y un controlador de costas.

Para el remolcado del barco se utilizarán cuatro cables reforzados de dyneema. Es una fibra 15 veces más fuerte que el acero, que permite crear tejidos con una gran resistencia al corte. Fue el que se utilizó para intentar desembarrancarlo durante el fin de semana del 23 y 24 de noviembre y que se rompió en dos ocasiones.

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