El mal resultado electoral del PSdeG el 12-J, igualando su peor cifra de diputados (14), ha quebrado la ya delicada cohesión interna de la formación. Un consenso aglutina al poder municipal socialista frente al liderazgo de Gonzalo Caballero: rechazan que continúe en el puesto. Sin embargo, el secretario xeral ya ha avisado de que no soltará "el timón" del partido en un momento de zozobra. El pulso latente no terminará de concretarse de momento, según coinciden las fuentes consultadas, sino que cada bando irá tejiendo su estrategia de cara al congreso gallego de finales del año que viene, a partir del cual deberá elegirse nueva dirección autonómica y cúpulas provinciales y municipales.

El pasado jueves, Caballero reunió al comité nacional del partido, máximo órgano entre congresos, para lanzar un mensaje de corresponsabilidad en unos resultados que vinculó a la coyuntura del Covid-19, la incapacidad de movilización del electorado progresista o a la falta del refuerzo del perfil propio del PSdeG frente al Gobierno central.

La ausencia de la playa mayor del poder municipal evidenció la brecha existente con Caballero, que una fuente socialista define con contundencia: "El poder local no quiere concurrir a las próximas elecciones municipales con él de secretario xeral". En otros casos, añaden el miedo a un sorpasso del BNG en muchos concellos.

Aunque esta alternativa interna no está todavía unida en un eje común y carece de candidato frente a Caballero, sus intereses y diagnóstico coinciden. "Hay dos modelos. Uno es el autonómico, con los resultados que tuvo. Otro es uno de éxito a nivel local, donde, por cierto, sí se recogió el voto de las mareas", apunta un alto cargo de una estructura provincial. "Su proyecto no vale a tenor del 12-J y no se puede culpar a los que no se presentaron", añade.

El 12-J arrojó la cuarta mayoría absoluta del PP de Alberto Núñez Feijóo y el récord histórico del BNG, que pasó de 6 diputados a 19. El PSdeG mantuvo 14 actas y no recogió ninguna de las 14 que dejó En Marea, pues su heredera, la coalición Galicia en Común, se quedó fuera del Parlamento.

Mientras, tras las municipales de abril del año pasado, el PSdeG se hizo con 111 alcaldías, 5 de las siete ciudades y tres de cuatro diputaciones, en alianza con el BNG.

Un sector del poder municipal socialista no solo le reprocha a Caballero la impermeabilidad a las aportaciones ajenas a su núcleo duro -"Se lo tomó como su campaña", dice una fuente-, sino que también critican el papel del aparato estatal. Lamentan su escasa implicación ya no solo por un desembarco de pesos pesados escaso, sino por desatender las quejas que enviaron a Ferraz sobre lo que consideraban un erróneo enfoque de la campaña de su candidato. El propio Gonzalo Caballero llegó a afear el papel de la dirección federal en una reunión de la ejecutiva.

La división se mantiene de puertas para dentro, pese a los mensajes velados sobre la urgencia de reflexión de regidoras como la de A Coruña o Lugo. Ayer, el presidente de la Diputación de A Coruña y jefe del aparato socialista provincial, Valentín González Formoso, llamó a abordar "un periodo de autocrítica" tras unos resultados "claramente malos, sin paliativos". Aun así, las quejas ya asoman, como la planteada, por ejemplo, por una hasta ahora gonzalista como la ferrolana Beatriz Sestayo. Caballero también recibió reproches en el comité del PSdeG pontevedrés, abierto a la militancia, donde él intervino como uno más e incluso se sentó entre las bases.