La pandemia no ha podido, al menos de momento, con la construcción gallega. Superada la etapa más dura de la crisis sanitaria en España, el sector recupera la buena senda marcada a lo largo de los últimos años en materia de empleo y roza ya el nivel de afiliaciones precrisis. A falta de conocer los datos a último día de julio, los casi 75.000 trabajadores que se dedican a la construcción en la comunidad al cierre del primer semestre superan las cifras conseguidas a final de 2019. De forma paralela, el paro también se ha visto reducido, bajando de la barrera de los 14.000 desempleados en julio (un 5% menos que en junio), como ya sucedía antes del estado de alarma. Desde el sector explican que el impulso se debe al tirón de la obra pública, con la Xunta y las administraciones locales a la cabeza, y las reformas de particulares, que les permitirán acabar el año "razonablemente bien".

El reto ahora es encontrar la mano de obra con la que hace llevar a cabo los trabajos. "Tenemos una capacidad de contratar muy grande pero no hay gente; sobre todo cualificada", reitera el presidente de la Federación Gallega de la Construcción, el coruñés Diego Vázquez Reino, que cifra esta necesidad en 4.500 trabajadores. Los puestos más difíciles de cubrir, advierte, son los más cualificados, empezando por el de capataz.

La desescalada y el reinicio paulatino de los proyectos parados durante el confinamiento reactivó al sector que, "con todas las garantías de seguridad sanitaria", volvió a los andamios. "Antes de agosto mandamos una carta a todo el sector para incidir en que lo estamos haciendo bien, pero que vamos a seguir siendo rigurosos con las medidas y no bajar la guardia, porque no nos podemos confinar otra vez", avisa Vázquez Reino.

La falta de mano de obra actual es algo que arrastran desde hace meses, pero que ahora se hace todavía más presente con las dificultades de poder reclutar cuadrillas de Portugal. Pero es algo que va más allá, por lo que el sector habla de falta de relevo generacional -como sucede con la pesca- porque los jóvenes lo asocian con una actividad dura. "Pero el sector cambió muchísimo, con avances tecnológicos que lo hace más llevadero", resalta el presidente de la Federación Gallega de la Construcción y también de la Fundación Laboral de la Construcción en Galicia. "Tenemos una fundación que es de las más potentes en formación y solo falta hacerlo atractivo para los jóvenes; es fundamental", indica.

El problema fue trasladado recientemente a la Consellería de Educación y, la idea pasa por un reciclaje de aquellos trabajadores de otros sectores más afectados en términos de empleo, como la hostelería. "Creemos que puede haber un éxodo hacia nuestro sector y puede haber ese reciclaje", explica Vázquez-Reino.

Desde la patronal gallega de la construcción avisan de que la necesidad es inmediata y que los puestos más difíciles de cubrir son los más cualificados, empezando por el de capataz. "Es la que se lleva la palma, pero nos pasa con casi cualquier oficio", lamentan. La idea que manejan las asociaciones de la construcción gallegas es que el ritmo del sector no decaiga en 2021. El objetivo final pasa por recuperar un peso PIB cercano al 10%.