En enero de 2013, la conocida como casa común del nacionalismo sufría casi una quiebra técnica por sus malos resultados electorales. Tan crítica era su situación financiera, que el BNG aplicó un ERE a sus empleados, la mitad de las cuales acabó en la calle con una carta de despido. Siete años después, el Bloque no solo vive su mejor momento, sino que su techo de 20 diputados conseguido en las autonómicas del 12 de julio y la desaparición del mapa político de En Marea le han permitido triplicar los fondos públicos que recibe para su funcionamiento ordinario. Obtendrá 515.136 euros anuales, por los 1.077.984 del PP y los 404.016 del PSdeG, cifras a las que se añade un pago único por el resultado electoral para cubrir los gastos de la campaña.

El Bloque, que en 2013 fue dirigido por Guillerme Vázquez, primero, y Xavier Vence, después, no fue la única organización castigada en el bolsillo. También los socialistas gallegos pagaron su pérdida de apoyos, derivando en otro ERE a parte de sus empleados. Eran tiempos duros para la vieja política y comenzaba la era de la nueva política, con la irrupción de Alternativa Galega de Esquerda (AGE), germen de Podemos y En Marea.

Ante los problemas económicos de los partidos para mantener sus gastos ordinarios y estructuras, la Xunta movió ficha y en 2015 lanzó una reforma legal para blindar un dinero fijo para el día a día a todas las organizaciones que obtuviesen representación parlamentaria. Alegó para ello que serviría de freno a la corrupción mediante un silogismo simple: si te da el dinero la administración, se supone que nos buscará triquiñuelas para obtenerlo por otras vías.

Desde 2016, por tanto, cada año se reparte un fondo entre los partidos con presencia en O Hórreo en función de los votos (60%) y diputados (40%) obtenidos.

Hasta ahora siempre han sido 2 millones de euros a repartir por ejercicio con cargo a los presupuestos autonómicos, en análogo sistema al del Congreso. El Diario Oficial de Galicia (DOG) publicó ayer la asignación de cada formación en un reparto que les beneficia por la desaparición del espacio En Marea, que se había fracturado en dos grupos como en su momento AGE.

El partido instrumental tuvo derecho la legislatura pasada a 395.764 euros anuales para gastos ordinarios, aunque en 2017, último año fiscalizado, solo gastó 199.00, renunciando a otros 196.000.

El PP, con su cuarta mayoría absoluta, es el más beneficiado al ingresar 1.077.984 euros al año por esta vía, 25.871 más que la pasada legislatura. El PSdeG aumenta sus recursos en 23.623 hasta los 404.016 y el BNG triplica los 171.649 del período 2016-2020 hasta los 515.136 (+343.487).

Además, el sistema gallego establece que una aportación pública tras cada período electoral para quienes logran presencia en O Hórreo. En la anterior legislatura supuso un reparto de 4,9 millones. La desaparición de En Marea y la vuelta a un hemiciclo de tres fuerzas rebajó en 300.000 euros esa factura.