A golpe de clic llega el móvil o la tablet de última generación desde China, los zapatos o el abrigo ansiado sin hacer cola en la tienda, el aparador que falta en el salón o el zapatero de la entrada hasta los adornos navideños e incluso medicamentos con receta. La falta de tiempo y la comodidad que supone hacer una compra desde el teléfono o el ordenador han disparado las compras online. Pero de manera paralela al boom del comercio online, que en la última década ha experimentado un crecimiento medio anual de casi un 20%, se ha producido un aumento de repartidores de paquetería que no tienen ni preparación ni la documentación exigida. Solo hace falta una furgoneta para montar una empresa de transporte ilegal. El refuerzo de la vigilancia en las carreteras gallegas desde la unidad de Transportes del Sector de Tráfico ha detectado el año pasado a miles de conductores piratas que se dedican a la entrega de mercancías, entre un 15 y un 20% más que el ejercicio anterior.

Las patrullas de la Guardia Civil de Tráfico en Galicia interpusieron el año pasado un total de 11.369 denuncias al sector del transporte (mercancías y viajeros), un 5% más que las 10.800 del ejercicio anterior. Detrás de este repunte, en especial en la provincia de A Coruña (casi un 70% más), está el auge de los “paqueteros”, conductores no profesionales que con pequeñas furgonetas se dedican a realizar portes —para los vehículos de más de 2.000 kilos se exige autorización y documentación de transporte de mercancías—. Más de la mitad de las sanciones en el sector son por infracciones relacionadas con la autorización de transporte o la documentación necesaria para ejercer como transportista profesional, ya sea de mercancías peligrosas o no. El resto de infracciones son por exceso de carga, sobrepasar las horas de conducción, manipulación del tacógrafo, falta de seguro, carencia de la ITV o deficiencias del vehículo (neumáticos deteriorados, alumbrado deficiente, mal estado de los cinturones de seguridad…).

En el mapa autonómico, las provincias de A Coruña y Pontevedra son las que concentran el mayor número de expedientes sancionadores abiertos por los agentes, con 4.435 y 3.332, respectivamente, según datos del Ministerio del Interior. Le siguen en la lista las denuncias interpuestas a transportistas en la red viaria de Lugo (2.020) y, finalmente, en Ourense (3.332). Con estos datos, las multas a conductores de furgonetas, camiones y autobuses en la comunidad representan el 5,5% del total de las interpuestas por las patrullas (206.291) frente al 5,3% del ejercicio anterior. El peso de este tipo de sanciones al sector del transporte en Galicia sobre el conjunto nacional roza el 8% (en 2019 se superaron en España las 150.000 denuncias)

En este tipo de vehículos destaca la alta tasa infractora. En el conjunto de la comunidad, en 2019 fueron controlados en las carreteras gallegas un total de 17.820 vehículos de transporte de mercancías y viajeros que derivaron en más de 11.300 denuncias. Este balance deja un índice de infracciones del sector en la comunidad de casi el 64%.

El colectivo más damnificado por la proliferación de conductores pirata son los transportistas de reparto de pequeñas mercancías.

En los camiones y autobuses apenas se detecta intrusismo ya que son vehículos más fáciles de controlar por parte de las autoridades. Casi nadie se atreve a ponerse al volante con un tráiler o un autobús sin papeles. Pero haberlos, hailos. En noviembre del año pasado, la Guardia Civil interceptó una empresa que operaba desde A Coruña con ocho autobuses pirata que realizaban transporte internacional de viajeros sin licencia y desplazaban a personas con discapacidad y movilidad reducida sin autorización. La investigación comenzó cuando agentes de transportes interceptaron a un vehículo de la compañía en la AP-9 en Ordes. En total, se examinaron ocho autobuses de la empresa y se formularon once denuncias en materia de transportes y otras siete por infracciones graves y muy graves del Reglamento General de Vehículos, que conllevan sanciones económicas de 4.001 euros.

En el caso de las furgonetas, además de las irregularidades que se detectan por transporte ilegal se añaden los riesgos que entrañan para la seguridad vial. Y es que como no están obligadas a llevar tacógrafo, es imposible saber si el conductor ha respetado los descansos reglamentarios, ha circulado a más velocidad de la debida porque tienen rutas que cumplir en un tiempo determinado o lleva cientos de kilómetros a sus espaldas. Además, muchas veces presentan condiciones técnicas precarias y suelen ir sobrecargadas.

Los conductores interceptados alegan “falta de tiempo” para tramitar la autorización



No tratan de poner excusas. Los conductores interceptados con entregas pendientes en su furgoneta pese a carecer de autorización para transporte de mercancías son conocedores del incumplimiento y se lo hacen saber a los agentes cuando le notifican la apertura del correspondiente expediente sancionador. “Nos tenemos que buscar la vida”, “No tenemos tiempo [para tramitar la autorización]”. Con estas repetidas frases, los repartidores pirata reconocen que son conocedores de la exigencia de tener una documentación que acredite su condición de transportista profesional pero alegan falta de tiempo porque “apenas pueden parar a hacer trámite alguno”. Los agentes de la unidad de Transportes del Sector de Tráfico en Galicia realizan controles en camiones y, especialmente, furgonetas, a cualquier hora y en cualquier carretera. Pero hay unos horarios que conocen como especialmente conflictivos para estos repartidores y unas vías que son puntos calientes para este tipo de infracciones. De madrugada, tanto la A-6, a su paso por la localidad lucense de O Corgo y la A-52, en A Cañiza (Pontevedra) son dos carreteras que están en el planing de las patrullas ya que son puntos clave para la entrada en Galicia de los paquetes recogidos en el Centro de Transportes y Logística de Benavente para su distribución por toda la comunidad.