Visión doble, menor campo visual, ralentización de los reflejos, alucinaciones o euforia son algunos de los efectos de la ingesta de bebidas alcohólicas en el organismo que provocan que sea incompatible con la conducción. Los efectos que produce el alcohol al volante son conocidos por la casi totalidad de la sociedad, pero por el contrario los que ocasionan otras drogas como el cannabis, cocaína o las anfetamina son más ignorados por la población.

El riesgo de conducir ajo las influencias el alcohol y/o las drogas puede multiplicarse por dos cuando se circula con una tasa de 0,25 mg/l o se ha fumado un porro. ¿La reacción al volante? Excitabilidad emocional, descoordinación, tolerancia al riesgo y subestimación de la velocidad.

Pero a media que aumenta la ingesta de alcohol o se consume otro tipo de drogas, como cocaína u opioides, o se combinan varias de estas sustancias, la probabilidad se sufrir un accidente y sus consecuencias llegan a multiplicarse por 40, según estudios de la DGT. Desde la sensación de falsa seguridad, agresividad o mala percepción de las distancias, hasta visión doble, importantes dificultades de atención y estado de estupor e inconsciencia e incluso posibilidad de coma. Estos son los riesgos de ponerse al volante en estado ebrio o tras el consumo de otras drogas.

Por la vía administrativa, el consumo de alcohol se penaliza con sanciones de entre 500 y 1.000 euros y la retirada de cuatro a seis puntos de permiso de conducir, según la tasa detectada. Para los casos de delito, con una tasa superior a 0,6 mg/l en aire espirado, además de la retirada del carné de uno a cuatro años el conductor se enfrenta a penas de cárcel, multas o trabajos en beneficio de la comunidad.

Los interceptados bajo los efectos de las drogas afrontan una sanción de 1.000 euros y la detracción de seis créditos, junto con la retirada del carné de uno a cuatro años y una posible pena de prisión.