La pandemia ha cambiado el perfil mayoritario de los usuarios de los servicios sociales. Durante el confinamiento los ayuntamientos gallegos detectaron un aumento de 17.000 nuevos demandantes y el 60% son trabajadores y autónomos en situación de vulnerabilidad social por el cese de su actividad. La situación límite en la que están muchas familias se traduce además en un incremento de un 50% en la petición de ayudas económicas para cubrir necesidades básicas.

Así se extrae de un estudio realizado por la Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp) a través de encuestas remitidas a los ayuntamientos. El confinamiento y la paralización de la actividad durante el primer estado de alarma impactó en la economía de muchas familias, que se vieron afectadas por ERTE o despidos. Esta situación continúa siendo aún ahora crítica para los trabajadores de sectores afectados por cierres como en la hostelería.

De ahí que la mayoría de nuevos usuarios que han acudido a las ventanillas de los servicios sociales sean trabajadores y autónomos afectados por el cese de actividad. Además, entre los demandantes de prestaciones hay un 42% de personas con menores a cargo o familias monoparentales y un 28,7% son personas en riesgo de inclusión social con medios de vida vinculados a la economía sumergida.

¿Y qué tipo de ayudas piden? El mayor incremento se ha registrado en la demanda de prestaciones económicas para afrontar necesidades básicas (un 50% más que antes de la pandemia) El servicio de ayuda en el hogar ha crecido un 18,4%. Hay otro 15% que demanda medidas de reinserción social y un 11% solicita comedores u otros dispositivos de atención a personas sin hogar.

Ayuda a domicilio

En concreto, la Fegamp explica que debido a la pandemia hubo usuarios que se dieron de baja del servicio de ayuda a domicilio por miedo al contagio pero se vieron compensados por la incorporación de nuevos usuarios.

Toda esta situación ha supuesto para los ayuntamientos gallegos un incremento del 31 por ciento en la carga burocrática que tienen que soportar. La Fegamp lamenta que las administraciones locales no recibieran “ningún fondo extraordinario” para afrontar la pandemia. “Cada concello hizo frente a los sobrecostes en función de su músculo económico”, explican.