La pandemia ha provocado un aumento de las viviendas ocupadas de manera ilegal en Galicia. Pese a las instrucciones dictadas por Fiscalía del Estado y el Ministerio del Interior para fomentar el desalojo inmediato, es decir sin esperar a juicio, para los casos violentos y que supongan un conflicto para las vecinos, los pisos y casas que tienen un inquilino diferente a su propietario han ido a más en el último año. En la actualidad son más de 600 viviendas okupadas en la comunidad, según un informe de la Federación Gallega de Empresas Inmobiliarias (Fegein). Los datos que maneja la patronal revelan un aumento “notorio” en el segundo semestre de 2020 respecto al mismo periodo del año anterior: casi un 34% más y un ascenso interanual del 40% en un ejercicio marcado por las restricciones de movilidad y el confinamiento impuestos por la crisis sanitaria del COVID.

El mapa de la ocupación en Galicia tiene marcados en rojo medio centenar de barrios: 14 en la ciudad de A Coruña, ocho en Santiago, otros ocho en Vigo, siete en Lugo, tres en Ferrol y diez en Ourense. En el caso de la ciudad coruñesa, están identificados como puntos calientes Monte Alto, avenida de Peruleiro, calle de la Paz, Ronda de Nelle, Agra do Orzán, A Zapateira, Eladio Rodríguez, Rúa de Padre Busto, avenida de Fisterra, zona Falperra, Os Mallos, Palavea, avenida de Fisterra y Ciudad Vieja.

La mayoría de las propiedades usurpadas son de procedencia bancaria, aunque según destaca la patronal inmobiliaria, solo en un tercio de las ocupaciones se interpone denuncia. En todo 2019, según los últimos datos disponibles, en la comunidad gallega se llevaron a los tribunales 145 casos.