El jefe del Servicio de Vigilancia Aduanera en Galicia y uno de los pilares de la lucha contra el narcotráfico en la comunidad gallega, Hermelino Alonso Eiras, murió ayer de forma repentina.

Seguía en activo y uno de sus últimos actos como máximo representante de vigilancia aduanera en Galicia fue la semana pasada con motivo de la botadura en el astillero Rodman en Moaña de la nueva patrullera para la lucha contra el narcotráfico.

Lino Alonso falleció mientras jugaba un partido de pádel en A Coruña, ciudad en la que residía como jefe del Servicio de Vigilancia Aduanera de Galicia. Nacido hace 62 años en Ortigueira lideraba desde hacer treinta años la lucha contra el narcotráfico gallego. Participó con el magistrado José Antonio Vázquez Taín en las primeras grandes operaciones contra el tráfico marítimo de estupefacientes a gran escala que se dirigieron contra las organizaciones criminales desde el pequeño juzgado de Instrucción de Vilagarcía de Arousa, unas actuaciones pioneras porque hasta entonces solo la Audiencia Nacional hacía frente a las causas por narcotráfico.

Admirado por sus colegas

Admirado por sus colegas y odiado por los narcotraficantes, es un referente en la lucha internacional contra el narcotráfico y su trayectoria profesional es una de las más brillantes. Dirigió la captura de grandes capos de la droga y desarticuló numerosas organizaciones gallegas.

A lo largo de su carrera colaboró en operaciones que frustraron la entrada en el mercado ilegal de más de 65.000 kilos de cocaína y 30.000 de hachís. Una actividad que llegó a situarle en la diana de las grandes mafias de la droga y también de grupos terroristas nacionales.