Un conductor se da a la fuga en Culleredo tras colisionar contra un vehículo estacionado durante el cierre perimetral en el estado de alarma, otro huye tras atropellar en un paso de peatones a una mujer en Sada, otro es interceptado en estado ebrio sin seguro, ni ITV tras colisionar contra un árbol en Ourense... Son algunos de los casos ocurridos este mismo año en las carreteras de la comunidad con automovilistas implicados en un accidente al volante y que carecen de seguro o se dan a la fuga para evitar responder de los daños causados.

Ante este tipo de siniestros, es el Estado el que tiene que costear los desperfectos ocasionados en el otro vehículo o la vía pública, así como indemnizar a las víctimas si las hubiera. Durante los últimos cinco años, el Consorcio de Compensación de Seguros, entidad pública adscrita al Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, tuvo que desembolsar más de 266 millones por accidentes con vehículos sin seguro o que se dieron a la fuga en el conjunto del país, de los que más de 13 millones fueron por siniestros ocurridos en la red viaria gallega. En total en el periodo 2016-2020, las arcas del Estado atendieron los gastos derivados de más de 45.000 partes de siniestros de tráfico, un total de 2.188 procedentes de la comunidad.

El grueso del desembolso es para los accidentes de coches sin seguro, con 1.999 accidentes en el último lustro en Galicia —de un total de 44.159 contabilizados en el conjunto del país— con unas indemnizaciones que superaron los 11 millones —casi 179 millones en España—, lo que supone el 85% del total de los partes comunicados desde la comunidad. Y en el caso de los vehículos que se dieron a la fuga tras verse implicado en una colisión o un atropello, el Consorcio atendió desde 2016 un total de 189 siniestros ocurridos en la red viaria gallega —de 7.890 en las carreteras españolas— y que derivaron en el pago de más de dos millones de euros —más de 84 en todo el país—.

Mapa nacional

Con este balance, Galicia se coloca como la sexta comunidad con más accidentes por coches sin seguro y en la novena, causados por vehículos que se dieron a la fuga. Aunque en el caso de los siniestros sin póliza representa el 4,5% del total nacional, en importe supone más del 6%. El peso de la accidentalidad de coches fugados es similar en número de siniestros (2,4%) y volumen de las indemnizaciones (2,3%).

A la cabeza de partes de coches sin asegurar sufragados por la entidad dependiente de Economía se colocan Andalucía, con casi 11.000 siniestros por 48,9 millones; seguida de Cataluña (7.281 por 30,9 millones), Madrid (casi 5.200 accidentes por 13,8 millones) y Comunidad Valenciana (más de 4.500 partes por casi 16 millones).

En el caso de los siniestros con vehículos que se dan a la fuga, lideran la tabla del Consorcio Castilla y León en número de partes durante el último lustro (2.190) seguida de Andalucía (1.731). Pero son los siniestros con coches fugados en las carreteras andaluzas las que acarrearon un mayor coste al Estado; 25,5 millones, seguidos de los registrados en Cataluña (20,1 millones), Madrid (9,7) y Comunidad Valenciana (7,8).

La tendencia en este periodo no ha sido homogénea. Aunque la comparativa en el último lustro ha sido a la baja, esto es consecuencia de la pandemia que provocó un descenso de los desplazamientos por carretera del 25%, llegando a superar el 80% durante el estado de alarma. Sin embargo, si se toma como referencia 2019, este ejercicio que contabilizó más partes de accidentes sin seguro y a la fuga que años anteriores.

En el año COVID hubo casi la mitad de partes comunicados desde Galicia por accidentes de tráfico que hace cinco años. Así en el caso de los siniestros causados por vehículos sin asegurar se pasó de 479 en 2016 a 281 en 2020, aunque en 2019 hubo 418, la segunda cifra más alta del periodo, solo superada por los 479 de 2016. En cuanto a los accidentes con coches fugados, en el año de la pandemia las carreteras gallegas registraron 25 frente a los 40 de hace cinco años, pero en 2019 se batió récord, con un total de 54.

Por provincias, A Coruña lidera la tabla autonómica de los accidentes con coches sin póliza con 872 en los últimos cinco años (el 44% del total), seguida de Pontevedra (754). Lejos de estas cifras están los partes por este tipo de siniestros en Lugo (205) y Ourense (188). En el ranking en los siniestros con vehículos que se dan a la fuga se coloca Pontevedra a la cabeza, con un total de 104, casi el 57% de toda Galicia. En A Coruña se registraron en este periodo 53 (el 28%). Y finalmente, Lugo (22) y Ourense (10).

¿Qué hacer ante estos siniestros?

Las patrullas de la Guardia Civil de Tráfico en Galicia interceptan al año 3.500 conductores al volante de un vehículo sin seguro. El año de la pandemia, con el desplome del tráfico por las restricciones de movilidad, fue una excepción con casi 1.900. El infractor se quedará con el vehículo inmovilizado y tendrá que hacer frente al pago de una multa de hasta 2.800 euros .

Pero, ¿qué hacer en caso de sufrir un accidente y la parte contraria circule sin seguro? Puede darse el caso que el propietario del vehículo sin póliza intente hacerse cargo de los daños con el objetivo de que no se avise a la policía. Pero aceptar esto es un error ya que, en caso de haber sufrido lesiones que pueden ser imperceptibles a simple vista o daños cuantiosos en el automóvil, la oferta no bastará para cubrir los gastos reales.

El proceso a seguir es que el conductor sin seguro acepte firmar un parte amistoso y sea el Consorcio de Compensación de Seguros quien pague la indemnización correspondiente. Para ello, hay que ponerse en contacto con el Consorcio y presentar una reclamación en la que se incluirán los datos personales del conductor que la interpone, una breve descripción de cómo ocurrió el siniestro, el listado de daños acompañado de informes médicos, junto con el peritaje de los daños materiales.

En el caso de sufrir un siniestro con vehículos a la fuga si no hay testigos ni cámaras que permitan identificar el coche y al conductor, implicados, al no existir una entidad aseguradora a la que reclamar, se acude al Consorcio de Compensación de Seguros.