El conselleiro de Facenda, Valeriano Martínez, falleció ayer sobre las 13.30 horas a la edad de 60 años tras sufrir una parada cardiorrespiratoria en su despacho, en la sede central de la Xunta en Santiago, mientras trabajaba. Los servicios de emergencia trataron de reanimarlo en el lugar, pero no pudieron hacer nada para salvarle la vida. Natural de Aldán (Cangas), residía en Bueu con su esposa. Su hijo se había trasladado a trabajar a Escandinavia. Su deceso causó un terremoto en la política autonómica.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y el resto de los conselleiros suspendieron su agenda pública tras conocerse la noticia, de la que informaron fuentes del Ejecutivo poco después de las dos de la tarde.

Martínez, al que sus allegados conocían como Tito, se situó en primera línea mediática en 2015, cuando fue nombrado conselleiro de Facenda en sustitución de Elena Muñoz, que pasó a la escena política local viguesa como candidata del PP. Fue un expreso deseo de Feijóo, que logró convencer a quien era uno de sus principales asesores y con el que le unía una amistad de tres décadas, pues ambos se conocieron en sus primeros pasos como funcionarios superiores de la administración autonómica. Ambos nacieron, por cierto, en 1961.

Tras ser director de Recursos Humanos del Servizo Galego de Saúde (Sergas), la relación entre ambos se afianzó en 2003 cuando Feijóo lo nombró director xeral de Transportes en el último Ejecutivo de Manuel Fraga, estando él al frente de Política Territorial. Tras la victoria del bipartito, Martínez trabajó como auditor del Consello de Contas hasta 2009, hasta que ese año fue nombrado secretario xeral de Presidencia con el PP de vuelta a la Xunta.

Desde entonces, no hubo decisión importante en la esfera de la Xunta que no pasase por su mesa, pues contaba con hilo directo con Feijóo en una relación similar a la de Francisco Conde, que también pasó de asesor a conselleiro, en este caso de Economía. “Es quien me lee la letra pequeña”, lo describió Feijóo.

Su papel en los últimos seis años ha sido determinante, encargado de las cuentas autonómicas y, por tanto, del cumplimiento de la ortodoxia financiera que tanto ha ensalzado Feijóo. En esa tarea pesó su formación, pues era licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Santiago y diplomado en Gestión de Gerencia Hospitalaria por la Escuela de Alta Dirección y Administración. La clase política gallega expresó al unísono su pesar. La Xunta trasladó “el mayor de los abrazos” a los familiares “de un trabajador público que siempre estuvo al servicio del pueblo de Galicia”, al igual que su partido, el PP. También el Gobierno central mostró su pésame a través de su delegado en la comunidad, José Miñones.

La gallega Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, se pronunció al respecto. “Con profunda consternación conocemos hoy el fallecimiento del conselleiro de Facenda. Le decimos adiós a un hombre dialogante, ejemplar en su entrega al servicio público. Mi pesar a su familia y allegados, y a sus compañeros del PP de Galicia”, dijo.

La líder del BNG, Ana Pontón, y el secretario xeral socialista, Gonzalo Caballero, mostraron sus condolencias. “Un abrazo también a su familia política, al PP, que vive hoy un día de luto”, escribió la primera. “Más sentido pésame a su familia, al Gobierno de Galicia y a todo el PP”, expuso el segundo. Diputados, alcaldes y líderes sociales también expresaron su pésame por el fallecimiento de Valeriano Martínez.

Luto en la política gallega por la muerte en su despacho del conselleiro de Facenda

Un vacío político en el momento de elaborar los presupuestos

El deceso de Martínez tendrá consecuencias políticas en el departamento que dirigía, pues se produce a dos semanas de aprobar los presupuestos autonómicos de 2022, con los que impulsar la economía y los servicios públicos tras la pandemia. Como cada mes de octubre, las dependencias de la Consellería de Facenda se encontraban ayer en plena ebullición, cuadrando números para presentar las cuentas anuales antes del día 21 de este mes, que es el plazo legal fijado. Además, la próxima semana se celebra el Debate sobre el Estado de la Autonomía. La muerte de Martínez, además del vacío personal irreparable que causa, obligará a Feijóo a reorganizar su Ejecutivo en un momento clave. Cuando Feijóo llegó a San Caetano en 2009 se encontró con el inicio de la crisis financiera global, que le obligó a recortar al máximo el gasto público en un contexto en el que se especulaba con el rescate de toda la economía española. En aquel momento, se dotó de mayor poder a Facenda para poder vetar cualquier desembolso adicional por parte de cualquier consellería. Además de gestionar unos presupuestos que deberán reducirse respecto a los de este año porque incluyeron una inyección extraordinaria de fondos para combatir el COVID, Galicia se encuentra expectante ante las opciones de captar fondos europeos del plan Next Generation. El relevo de Martínez tendrá que afrontar el papel fundamental de su departamento en esa cuestión.