Antes de la llegada de la pandemia, el Xacobeo 2021 olía a éxito. Éxito de peregrinos y, sobre todo, éxito económico. En los últimos años, el Camino se había puesto de moda. Cada ejercicio, aumentaba el número de personas que recibía la Compostela, el tradicional documento que acredita haber recorrido, al menos, los últimos 100 kilómetros de cualquiera de los trayectos a pie o a caballo, o bien 200 kilómetros sobre una bicicleta. En 2018 fueron 327.378, un 8,7% más que el año anterior. En 2019 se alcanzó el récord de 347.758, un 6,2% más y 75.000 más que en el Año Santo de 2010. Para 2020 la previsión era muy optimistas, ya que se esperaba que se superasen los 380.000 y que este Año Santo 2021 se alcanzasen los 464.000. Pero la pandemia lo cambió todo. Poco más de 53.000 personas terminaron el Camino el año pasado y hasta septiembre de este se han contabilizado 140.000.

Además de estar de moda, el Camino también es un generador de riqueza por donde pasa. En 2017, 2018 y 2019, el impacto económico de los peregrinos —el gasto que realizan antes, durante y después de recorrer las carreteras y senderos para llegar a abrazar al Apóstol— rozó los 1.000 millones: 299 el primer año; 324 el segundo —primera vez que se superaron los 300 millones— y 374 el tercero. Con unas previsiones de 380.000 peregrinos en 2020, el impacto económico que se esperaba era que se superasen los 387 millones. Al final, fueron 54,8, siete veces menos.

La Federación de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago realiza un estudio desde el Año Santo de 1993 en el que analiza el impacto económico de los peregrinos. El informe, que ya va por su 27ª edición, divide los gastos que realizan los caminantes en tres apartados: antes de comenzar el viaje, durante la ruta y cuando la acaban. Primero valora la media que cada persona se gasta antes, durante y después del trayecto para luego calcular la cifra total. De media, cada viajero desembolsó 1.018 euros de media el año pasado en realizar el Camino.

El documento está realizado con el total de los peregrinos tradicionales (a pie, bicicleta o a caballo) que terminaron el trayecto. La mayoría hace el Camino a pie, seguidos de los ciclistas. La federación asegura que en los últimos años desciende “significativamente” el porcentaje de ciclistas y jinetes.

En el primer apartado que analiza el estudio, el de la preparación del Camino, se engloban los gastos previos al inicio de la marcha que se hacen en el lugar de residencia del peregrino: ropa, calzado, higiene, fotografía...

Para esta partida se calculó, una media de 225 euros por persona, tanto para los nacionales como para los extranjeros. La cantidad total por este primer concepto ascendió a 12,1 millones en 2020. Con respecto al año anterior se produjo una caída del 84,4%, ya que el gasto en esta partida ascendió en 2019 a 78,2 millones. Andalucía fue la comunidad que más peregrinos aportó, seguida de Madrid, Valencia y Cataluña.

Los gastos relacionados con la realización del Camino (alojamiento, comida, farmacia…) son los más elevados. Los 53.906 peregrinos que llegaron a los pies de la catedral el año pasado se gastaron durante la ruta 33,3 millones. Un 85,1% menos que el ejercicio anterior. El desembolso medio por día fue de 43 euros.

Por último, el capítulo dedicado al gasto en transporte para llegar al lugar donde se inició el Camino y la posterior vuelta ascendió a 9,4 millones. El valor de la media para los peregrinos españoles fue de 140 euros y para los extranjeros, 250.

En el caso de los peregrinos que optaron por realizar el trayecto entre O Cebreiro y Santiago, el informe calcula que dejaron a su paso 7,3 millones. El tramo de O Cebreiro es el que mayor impacto económico recibe, a mucha distancia del resto. El segundo fueron los 228 kilómetros entre Sahagún y Foncebadón (León) con 2 millones. Y el tercero, los 427 kilómetros entre Redecilla del Camino e Itero del Castillo (Burgos), con 1,2.

Santiago percibió 12 millones en 2020 frente a los 81 de 2019

Según se acerca el Camino a Santiago, las ciudades reciben más dinero de los peregrinos. La urbe que alberga al santo es, evidentemente, la que cuenta con un mayor impacto económico. El año pasado fueron 12,8 millones, seis veces menos que los 81,6 de 2019. Fuera de la ruta jacobea, la ciudad donde más gastan los peregrinos es Madrid, ya que, según apunta el estudio, es la ciudad de origen de más peregrinos y en ella deben realizar los gastos del precamino. Le sigue Barcelona, Valencia y A Coruña. La capital madrileña percibió el año pasado 1,3 millones, frente a los 5,4 de 2019. Barcelona se embolsó 565.000 euros (1,7 millones el año anterior); Valencia, 445.000 euros (1,5 millones) y A Coruña, 340.000 euros (700.000). Un estudio de la Universidade de Santiago llegó a la conclusión de que los peregrinos suponen directamente el 3% del gasto turístico en Galicia, que cada euro de gasto de las personas que llegan a la plaza del Obradoiro genera hasta un 18% más de empleo y que cada peregrino supone el mismo impacto económico que 2,3 turistas nacionales.