Televisivo giro de guion sobre unas de las reliquias más famosas de la cristiandad, responsables de que cada año lleguen a Galicia cientos de miles de personas. Un análisis forense realizado hace 30 años y publicado ahora en una revista científica lanza la hipótesis de que los restos óseos que se le atribuyen a Santiago el Menor, custodiados también en la catedral de Santiago, son en realidad los de Santiago el Mayor, el apóstol que ha conferido a la capital gallega el estatus de uno de los centros religiosos más importantes de Europa.

La investigación 'A Forensic Anthropological Study of Human Remains Attributed to the Apostle James Alphaeus' la firma Fernando Serrulla, responsable de Antropología Forense del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) y presidente de la Asociación Española de Antropología y Odontología Forense, y la cita el diario El País. Serrulla analizó en 1991 los huesos atribuidos a Santiago el Menor, hijo de Alfeo y se encontró con heridas compatibles con la muerte descrita para Santiago el Mayor, hijo de Zebedeo. Sin embargo, esas conclusiones solo se habían hecho públicas, sin repercusión alguna, en un congreso médico; y ni la Xunta, que costeó los trabajos, ni el Cabildo, que los autorizó, han difundido a lo largo de estas décadas los resultados.

La calavera analizada por Serrulla —tuvo que hacer los trabajos en la capilla de las Reliquias del templo porque no pudo llevarse el material al laboratorio— se corresponden con la de un varón adulto, de más de 35 años, que habría sido decapitado. Es la muerte que el Nuevo Testamento atribuye a Santiago el Mayor. Para el Menor, las escrituras hablan de un deceso vinculado a un fuerte golpe en la cabeza, tras se arrojado desde lo alto del templo de los fariseos y luego apedreado.

El forense, que participó de casos tan mediáticos como el de Diana Quer o el de los soldados argentinos enterrados en Maldivas, propone que "el cráneo presenta dos lesiones producidas por un instrumento tipo espada. La lesión frontal se produjo antes que la parietal y posiblemente se trate de un caso de ejecución por la llamada muerte de los tres golpes”. Este tipo de ejecución romana consistía en la sucesión de un golpe lateral para aturdir, un segundo para dar muerte y un tercero para rematar que consistía en seccionar el cuello.

Sobre las reliquias del apóstol Santiago siempre ha sobrevolado gran controversia, con la hipótesis alternativa siempre presente de que en realidad sean los de Prisciliano. La Iglesia católica trató de cerrar la polémica a finales del siglo XIX, cuando el Vaticano certificó su autenticidad. Desde entonces, ningún científico ha podido acceder a los restos, pero ahora, por vía indirecta, las dudas han vuelto a la fastuosa capilla de las Reliquias.