El congreso federal del PSOE desvela algunas cartas en el combate interno que libran Gonzalo Caballero, secretario xeral en Galicia, y su rival en las primarias internas del día 30, Valentín González Formoso, presidente de la Diputación de A Coruña. Cada uno colocó a un miembro en el Comité Federal, el máximo órgano entre congresos.

El cónclave sirvió para aclamar a Pedro Sánchez, jefe del partido y presidente del Gobierno, y reconciliar al socialismo histórico en torno al felipismo que lo derribó en el pasado. Todos a una fue el mensaje.

Para los miembros del PSdeG la cita llegaba a dos semanas de las primarias para elegir Secretario Xeral. Cualquier movimiento de Ferraz sería interpretado en clave interna y de posible apoyo a uno u otro candidato. Sánchez evitó dar apoyo explícito a ninguno tanto en la composición de su ejecutiva como en la del Comité Federal.

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En el primer caso, optó por mantener a Pilar Cancela, secretaria de Estado de Cooperación, como cuota gallega, además de Abel Caballero, que accede al órgano como miembro nato al ser presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).

En el segundo, incluyó a cinco gallegos. Dos fueron propuestas de Caballero, dos de Formoso y otra de la delegación pontevedresa, en la que también figuraba el secretario xeral. Se trata de los diputados autonómicos Marina Ortega y Pablo Arangüena, afines a Caballero, y de la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, y el presidente de la Diputación de Lugo, José Tomé, ambos cercanos a Formoso. Además, accedió al órgano la presidenta de la Diputación de Pontevedra, Carmela Silva.