Se describió por primera vez en Italia en 1878: una extraña enfermedad mataba a las aves de las granjas de Lombardía en solo 24 horas. Pero la gripe aviar no se identificó como virus del tipo Influenzavirus A hasta mediados del siglo XX. Y desde el pasado mes de agosto, origina nuevos brotes por toda Europa, empezando por la República Checa y Eslovenia. En diciembre, ya se detectaban casos en Francia. Ahora Galicia se blinda ante esta propagación que ya pone en alerta a los productores de carne de ave, ante las posibles restricciones. De momento, la Xunta impone el confinamiento en 34 concellos de las aves de corral aunque todavía no se han detectado casos. Siete concellos pertenecen a la provincia de A Coruña: Dumbría, Mazaricos, Ortigueira, Porto do Son, Ribeira, Vimianzo y Zas. Pero las zonas más afectadas se encuentran en Pontevedra.

Esos siete municipios se incluyen en la zona de especial vigilancia (ZEV), con un riesgo alto. En esa misma situación permanecen dos de Lugo, cinco de Ourense y 13 en Pontevedra. A mayores en esta última provincia hay siete concellos en zona de especial riesgo (ZER) o riesgo muy alto, que ya estaban aplicando las medidas preventivas: Illa de Arousa, Cambados, Meaño, O Grove, Sanxenxo, Ribadumia y Vilanova de Arousa. ¿En qué consisten las restricciones sobre las granjas avícolas? Según indica la Consellería do Medio Rural, se prohíbe su cría al aire libre: los animales deben recluirse en instalaciones cerradas y a cubierto. En caso de no contar con esta opción, podrán quedarse en pajareras o dispositivos similares siempre que no exista contacto con aves silvestres.

Precisamente, estos brotes suelen propagarse por las migraciones de las aves silvestres. La transmisión no se realiza por el consumo de su carne, pero sí por el contacto cercano con un animal afectado: vivo o muerto, a través de sus fluidos. La Consellería do Medio Rural recalca en ese sentido que también queda prohibido el uso de reclamos de caza con aves anátidas como los patos, o charadriiformes como las gaviotas. No podrán criarse patos, ocas o gansos junto a otras aves de corral. Estas aves no podrán beber en depósitos superficiales, fuentes u otros espacios de agua donde hayan bebido especies silvestres, a no ser que se garantice su higienización previa para la inactivación de posible virus de influenza aviaria. Por lo tanto, deben protegerse aquellos depósitos que se encuentren en el exterior.

También se prohíben las concentraciones de ejemplares, como exhibiciones o mercados, sean aves de corral o de otro tipo como las ornamentales. Por último, los propietarios deben inscribir sus corrales familiares en el Rexistro Galego de Explotacións Avícolas de la Consellería do Medio Rural.

El pasado 12 de diciembre, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación elevó el nivel de riesgo de aparición de la enfermedad tras la detección de la Influenza Aviaria de Alta Patogenicidad en distintos países de Europa. El peligro ha ido en aumento, por lo que las medidas gallegas se implantan tanto en zonas de especial vigilancia como en las de riesgo muy alto. Ya en la pasada semana, la Dirección Xeral de Gandaría, Agricultura e Industrias Agroalimentarias avisó a los agentes involucrados en la alerta sanitaria veterinaria para extremar la bioseguridad y avisar de cualquier sospecha.

Aunque la transmisión se origina con mayor facilidad en aves de los humedales ZEV o ZER por el impacto migratorio de las silvestres, la Xunta admite que “una posible infección en las domésticas también podría darse en otros puntos del territorio gallego, por lo que las medidas se recomiendan para toda Galicia”. En toda la comunidad, se aconseja evitar los contactos entre aves domésticas y silvestres. Hasta ahora, todos los resultados en laboratorios de los ejemplares en Galicia son negativos.

La Xunta descarta la posibilidad de contagios con humanos en el caso del serotipo que circula por Europa:

La Consellería tiene abierta la recepción de comunicaciones ante la posible detección de aves de cualquier especie que presenten una sintomatología compatible. Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, “los síntomas son variables y dependen de la virulencia del virus, el periodo de incubación es de dos días, seguido de una alta mortalidad que se produce entre los tres y cinco días”.

El Ministerio también aclara que la posibilidad de contagio de la gripe aviar entre personas es cero, “y entre animales y personas muy baja en Europa ya que no se produce casi nunca un contacto tan estrecho entre aves y seres humanos como el que se da en los países”.

Se descarta en este serotipo el posible contagio a humanos

“De momento, no hay evidencias de que el serotipo H5N1, circulante en los últimos meses en Europa y España, tenga capacidad zoonótica; es decir, que sea transmisible a las personas”. Pero Medio Rural también recomienda que se minimice el contacto innecesario con animales encontrados heridos o muertos.