Cinco meses después de la inauguración del tramo de la Autovía del Cantábrico entre Mondoñedo y Lindín, el alto de O Fiouco amanecía envuelto en la niebla. Corría el 26 de julio de 2014 y esa misma mañana se desataba una grave colisión múltiple, con 40 coches implicados y una mujer fallecida: trabajadora del 061 que intentaba ayudar a los heridos, alcanzada por un automóvil debido a la nula visibilidad. Desde 2015, el Gobierno invirtió diez millones de euros en este tramo con diferentes mejoras en la red viaria. La última apuesta por la seguridad fue presentada ayer por la DGT: un sistema de balizamiento pionero en Europa, para conducir de forma más segura con niebla.

En O Fiouco, a casi 700 metros de altitud sobre el nivel del mar, las nubes de estancamiento crean densas nieblas y los consecuentes cortes de tráfico. Con las nuevas balizas, más potentes y luminosas, hay la posibilidad de avisar al conductor de un vehículo que por delante va otro y así mantener la distancia de seguridad. El delegado del Gobierno en Galicia, un José Miñones que presentó en Abadín el nuevo sistema, indicó que estas balizas inteligentes reducirán en un 78% los cierres al tráfico de la A-8.

Se trata de un proyecto único en Europa, “con el que se consigue pasar a 30 metros la visibilidad mínima que se considera para mantener en servicio este tramo”. Su aplicación se realiza a lo largo de cuatro kilómetros, con una inversión concreta de 873.000 euros por parte del Ministerio de Interior. Según el subdirector de Movilidad y Tecnología de la DGT, Jorge Ordás, “el desvío automatizado instalado en 2016 nos ha ayudado a mejorar el tiempo de uso de la autovía cuando hay niebla intensa y tenemos que desviar la circulación, pero ahora queremos un paso más”.

Con las nuevas balizas, “reducimos al máximo el número de horas que la autovía tiene que estar cerrada en dicho tramo, supone una mejora sustancial en la explotación de la autovía y en la seguridad vial”. La totalidad del tramo conflictivo se ha cantonalizado con 372 balizas separadas 50 metros entre sí. Cada una tiene una parte inferior con leds ámbar y una superior con leds rojo. Una vez detectado el coche, el dispositivo se enciende a su paso y permite ver a una distancia aproximada de 100 metros. Entre 2014 y 2021, el tramo permaneció cerrado 3.281 horas. Con el último sistema, se reduciría a 722 horas.