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La Opinión de A Coruña

Paula Grau Fiscal de Seguridad Vial en Galicia

“Los controles funcionan: más del 90% de los conductores condenados no reinciden”

“A quien paran bebido no tuvo mala suerte, muchos dan positivo tras causar una muerte”. “Todos podemos cometer una imprudencia al volante, pero cualquiera puede evitar delitos”

La fiscal de Seguridad Vial de Galicia, Paula Grau, en su despacho en Vigo. | // ALBA VILLAR

Desde permitir que tus padres conduzcan si ya no están en condiciones hasta dejar que tu hijo se ponga al volante tras haber consumido alcohol en una comida familiar. Son algunos de los ejemplos que pone la nueva fiscal de Seguridad Vial en Galicia, Paula Grau, sobre la “falta implicación y corresponsabilidad de la sociedad” en materia de tráfico. “Nos falta dar un paso más en educación, el delito viario es delito y es un delito como los demás”, sentencia Grau, quien se propone lograr que las víctimas se sientan amparadas pese a que “las penas a los perjudicados siempre le van a parecer insuficientes porque su dolor es inmenso”.

En 2021, los delitos de tráfico en Galicia aumentaron un 20%, ¿a qué atribuye esta tendencia al alza?

Ha sido por el efecto de la pandemia. Al quedarse más en casa se ha incrementado el consumo de alcohol en el domicilio. Eso hace más fácil que se conduzca bajo los efectos del alcohol. El consumo de alcohol más solapado, más del propio domicilio, no lo tenemos interiorizado como igual de perjudicial que hacerlo al salir de fiesta. Las alcoholemias en los juzgados no son solo de jóvenes que salen hasta las cuatro de la madrugada, hay muchos casos de más de 30 años que dan positivo. El consumo está más extendido de lo que se cree, a otras horas y en otras circunstancias: gente que ha comido y se va a trabajar, en la cena y coge el coche…

¿Ve suficientes las actuales penas para los delitos viarios?

Las penas de los delitos de seguridad vial permiten ir agravando. Hay penas para los distintos perfiles. No es lo mismo el conductor primario que el reincidente, por eso creo que está bien esa progresión. Los controles funcionan: más del 90% de los conductores a los que se condena no reincide. Eso es porque esa primera sanción funciona. Otra cosa es cómo se valora la dureza de una sanción cuando hay un lesionado o fallecido. La imprudencia en nuestra ley no es una regulación de seguridad vial, es general. Es la misma cuando la comete el conductor de un vehículo, que un maquinista, un médico... Pero si además de cometer la imprudencia cometes un delito, es decir conducción bajo influencia alcohol o drogas o exceso de velocidad, entonces la pena es más grave.

¿Cuál es el perfil de los conductores que ingresan en prisión?

Son dos. O multirreincidentes, que ya han agotado toda la progresión de penas y ya no les queda más que la prisión. No hay otra manera de asegurarse de que va a cumplir con las normas de seguridad vial porque el riesgo que crea está acreditado y es notorio. Y luego está quien ha causado una lesión grave o un fallecimiento en concurso con un delito viario.

¿Son laxos los jueces con los delitos de tráfico, como denuncia Stop Accidentes?

El Código Penal determina la gravedad del delito, los jueces aplican esa pena. ¿A qué aspiramos los fiscales? A que se aplique igual en todas partes y, por tanto, que sea quien sea el juez, la carretera o el perjudicado, la ley se aplique de manera uniforme. Las penas a los perjudicados de delitos viarios nunca le van a dar una satisfacción completa; es imposible. A quien pierde a un familiar en un accidente de tráfico, la respuesta penal siempre le va a parecer insuficiente porque el dolor es inmenso. Al juzgado llega una causa no para juzgar moralmente una conducta, sino penalmente. En la seguridad vial se da una doble circunstancia, y es que nos vemos en los dos lados. Eso no se da con los demás delitos. Todos sabemos que no robamos, no vamos a agredir a nadie, no vamos a cometer una agresión sexual... Pero la responsabilidad en un accidente es algo que nos imaginamos como posible. Y también nos imaginamos en el otro lado, porque en cuanto pones un pie en la calle, la seguridad vial te afecta. Todos podemos cometer un despiste, eso es una imprudencia, pero conducir borracho o a velocidad penal son delitos dolosos. Los conductores no estamos libres de cometer una imprudencia, pero cualquiera puede evitar delitos.

El alcohol es una de las lacras de la accidentalidad en carretera. ¿Se debería ir a la tasa cero?

Las tasas se han fijado en base a criterios médicos. Si desde el punto de vista forense se entiende que con 0,4 la afectación es importante y por tanto existe un peligro para la circulación, habría que bajarlo.

Galicia tiene una población cada vez más envejecida. Y eso en carretera también tiene consecuencias, ¿se debería revisar la periodicidad en la renovación para los mayores de 65 años e incluso poner fecha de caducidad al carné?

Se está transponiendo una directiva europea para uniformizar los plazos. Pero más allá de la norma, está la responsabilidad. En Galicia tenemos la mezcla maldita: una población envejecida y la dispersión. Esto hace que se dependa del coche para ir a comprar el pan, a la farmacia, al centro médico… Sabido esto, es un problema de responsabilidad.

Del conductor, pero también de los familiares…

A nuestros padres cuando no los vemos bien no les dejaríamos podar un árbol... Los obligamos a ir al médico, nos aseguramos de que toman la medicación. En cambio, no les impedimos conducir. En la mayoría de los casos a los que se requiere ir al control del Sergas, ya desisten de ir. Hacer una norma general no tiene mucho sentido, porque si ese señor pasa el control y acredita que está en condiciones ¿por qué se le va a impedir? Además, hay opciones intermedias, como conducir pequeñas distancias del domicilio. Se aprecia falta de responsabilidad por parte de las familias. Si la familia es conocedora de que tiene las condiciones mermadas debe intervenir. ¿Si finalmente ocurre algo, cómo vives con el peso de no haber advertido a tu padre o a tu madre de que no estaba en condiciones de conducir? Yo he visto a conductores mayores que han causado muertes en carretera. Si creyeron que podían conducir, tienen que asumir las consecuencias. Si no estaba en condiciones, no deberían haber conducido.

Las víctimas se sienten como los grandes olvidados…

No lo son. En nuestra actuación es a quienes tenemos más presentes. Al perjudicado también se le defiende cuando esto no ha ocurrido. Todo esto es para evitar perjudicados. Estamos a su entera disposición, cualquier perjudicado que quiera saber cómo está una causa no tiene más que llamar a Fiscalía. Uno no está preparado para ser perjudicado, pero el hecho de saber lo que va a pasar, cómo funciona esto, te ayuda. Si pudiera escoger dos cosas de cuando me cesen y decir aquí se avanzó, sería en la idea de que el perjudicado se sintiese bien tratado en el procedimiento y además concienciar a la gente de que es nuestra propia responsabilidad. El conductor al que paran en un control preventivo no ha tenido mala suerte. Todo lo contrario. Hay gente que da positivo después de haber causado un fallecimiento.

“Si no dejarías que tu hijo robase, hay que impedir que conduzca bebido. Es un delito como los demás”

¿Qué surte más efecto: la sanción, retirada de puntos o del carné o el decomiso del vehículo?

Todo porque este sistema funciona como una progresión. Para el 99,9% de los conductores no es sorpresivo. Si conduces de manera temeraria ya has tenido sanciones previas. En cuanto a la reincidencia, hay que distinguir entre reincidentes a los que les da todo igual y el delincuente viario específico, que se ha quedado sin puntos o un día en un control preventivo da 0,80 y se queda sin carné. En un principio, se asusta, pero al mes coge el coche para una urgencia y a los dos meses está conduciendo de manera ordinaria. El decomiso es más educativo que práctico. Porque coches al alcance siempre tendrán. Le quitas el suyo, pero tiene otros.

Pero ahí el problema está en quién deja ese vehículo cuando saben que no puede conducir.

Hace 30 años había una conciencia social sobre la circulación mucho más laxa. Pero nos falta dar un paso más, si tú no dejarías que tu hijo o tu hermano robase, hay que impedir que conduzca si ha bebido en una comida familiar. Falta implicación y corresponsabilidad de toda la sociedad. Nos falta dar un paso más en educación. Es delito, y es un delito como los demás.

Pero la sociedad no ve con la misma gravedad un delito de tráfico que otros.

La gente ya sabe que es un delito. No tiene ninguna duda. Socialmente es insostenible, esa conducta tiene que ser castigada. ¿Conducir borracho tiene que ser delito? La gente respondería que sí.

Si se tiene esa conciencia del delito viario, ¿por qué se deja que un familiar se ponga al volante tras haber tomado unas copas?

Podemos salvar la vida de otros usuarios y de nuestro familiar. La gente debe entender que las normas de tráfico salvan vidas. ¿Cómo puede ser que al final sea una campanita que te molesta lo que haga que te pongas el cinturón, algo que estadísticamente salva vidas? ¿Por qué a nuestros peores conductores, que son los noveles, les dejamos ir en los peores coches?

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