El submarino S-81, el primero de la nueva generaciones de sumergibles con los que contará la Armada y que están siendo fabricados por Navantia, ha realizado este viernes su primera salida al mar para poner a prueba todas sus capacidades.

Trece meses después de ser bautizado por la princesa Leonor en los astilleros de Cartagena (Murcia), el S-81 ha navegado en superficie en mar abierto en la que será su última fase de pruebas antes de pasar a prestar servicio en la Armada.

La finalidad del programa S-80 es tratar de proporcionar unos buques de última generación que dieran a la Armada ventaja tecnológica y capacitar a la industria nacional para diseñar y construir un tipo de barco que sólo está al alcance de un reducido grupo de países, según explica Navantia.

Primera navegación del submarino S-81. LOC

Se trata de uno de los submarinos convencionales (los no dotados de propulsión nuclear) más avanzados del mundo, que está ya cerca de su puesta en servicio tras casi una década de trabajo no exento de problemas.

Los S-80 tienen la misión de sustituir a los dos únicos sumergibles con los que cuenta la Armada en la actualidad, el 'Galerna' y el 'Tramontana'; y cuentan en su interior con tecnologías únicas, como un innovador sistema para realizar patrullas bajo el agua durante más de 15 días sin la necesidad de salir a flote.

El primero de la serie, el S-81 'Isaac Peral', cuenta con unas 3.000 toneladas de desplazamiento y está previsto que las pruebas concluyan a principios del próximo año con la entrega del buque a la Armada, según el calendario previsto.

De manera paralela a la puesta a flote del S-81, Navantia trabaja ya en los demás buques del programa con un calendario que prevé la entrega a la Armada del S-82 'Narciso Monturiol' en diciembre de 2024; el S-83 'Cosme García' en octubre de 2026; y el S-84 'Mateo García de los Reyes' en febrero de 2028.