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La Opinión de A Coruña

El boom de los pisos turísticos engulle un tercio del ‘stock’ de segunda residencia en A Coruña

Hace dos años había 3.400 viviendas en venta en la costa coruñesa y ahora solo 1.900. En Galicia la oferta se limita a 4.500 inmuebles, casi la mitad que tras el estallido del COVID

Carteles en una inmobiliaria de viviendas en venta en la costa gallega. | // GONZALO NÚÑEZ

Pequeños ahorradores que compran una vivienda para alquilarla durante los meses de verano, matrimonios del interior de Galicia o de las comunidades de Madrid y Castilla y León que buscan tener una segunda residencia para disfrutar de su descanso, pero con un desembolso que no llegué a los 180.000 euros, y clientes de Portugal y del norte de Europa. Es el perfil de quienes desde el estallido del COVID rastrean Internet o patean inmobiliarias en busca de un piso o una casa. Las provincias costeras son las más atractivas para decidirse a hacer las maletas o invertir, con Oleiros y Sanxenxo como los destinos con más tirón.

El boom de los pisos turísticos engulle un tercio del ‘stock’ de segunda residencia en A Coruña

En la actualidad, la oferta de viviendas de segunda residencia a la venta en la costa gallega es de 4.500, casi la mitad de las disponibles hace dos años (8.000) y muy lejos de las 15.000 de hace una década, según datos de la Federación Gallega de Empresas Inmobiliarias (Fegein). La provincia de A Coruña concentra el grueso del mercado de segunda residencia en el circuito de comercialización: un total de 1.900, un 44% menos de los 3.400 inmuebles que tenían el cartel de Se Vende en junio de 2020. Le sigue en el ranking, Pontevedra con 1.750 segundas residencias a la venta —45% menos que las 3.200 de hace dos años— y, finalmente, lejos de estas cifras, Lugo, con 850 —39% menos—. Según estimaciones de la patronal inmobiliaria, un tercio del stock de estos inmuebles en Galicia no ha cambiado de titular, sino que sus propietarios los han puesto en alquiler como piso turístico. “La rentabilidad y seguridad jurídica está en las viviendas vacacionales”, explica el presidente de Fegein, Benito Iglesias.

El estallido del COVID dio un vuelco al mercado inmobiliario, colocando las casas unifamiliares o pisos amplios cerca de la playa como el principal atractivo para quienes buscan una vivienda para las vacaciones. En los dos últimos años, el stock de segundas residencias en la costa gallega se redujo a casi la mitad. Detrás de este desplome, apunta la patronal inmobiliaria, no solo está un cambio de titularidad por la venta de ese inmueble. Aunque hay propietarios que las han vendido, muchos las han arrendado como pisos turísticos y otros, simplemente, debido a los cambios en su situación económica las han retirado del circuito de comercialización. Según estimaciones del sector inmobiliario, de las 10.500 segundas residencias desaparecidas en la última década del mercado inmobiliario gallego más de 6.500 se han comercializado (el 62% del total), sobre 3.500 se han derivado de la venta al circuito de comercialización para arrendamiento vacacional (33%) y las otras 500 (5%) se han retirado por un cambio de la coyuntura económica de sus propietarios.

“El comportamiento de la vivienda residencial en compraventa para su derivación al alquiler vacacional es progresivo, con un alza continuado”, apunta Benito Iglesias, con un tirón en las ventas y el arrendamiento como pisos turísticos del eje Oleiros-Sanxenxo.

Los alquileres turísticos en las ciudades llegan a proporcionar un rendimiento entre un 40% y un 60% superior al que a día de hoy se consigue con un arrendamiento de larga duración. La mayor brecha en la rentabilidad que oferten las dos modalidades de arrendamiento en las ciudades gallegas se da en A Coruña, Vigo y Ferrol, con unos beneficios entre un 52% y un 59% superiores en los inmuebles vacacionales. En el extremo opuesto están Santiago y Lugo, con un 38% y 40%, respectivamente.

Tal es el tirón a día de hoy de los pisos turísticos que ya se superan los 14.700 inscritos en el Registro de empresas y actividades turísticas (REAT) de la Xunta, el cuádruple ya de la actual oferta de vivienda tradicional en el circuito de comercialización en arrendamiento, que en la actualidad no supera los 3.500 inmuebles disponibles. “Los propietarios de viviendas se están pasando en masa a la vivienda vacacional: una rentabilidad muy superior y la actual inseguridad jurídica tienen mucho que ver”, sostiene el presidente de la patronal inmobiliaria.

En estos momentos, el precio medio de una vivienda unifamiliar en la costa gallega para segunda residencia sitúa en el medio millón de euros, mientras que en el caso de un apartamento o piso el precio se reduce a los 250.000 euros.

A las 4.500 de viviendas de segunda residencia a la venta en la costa gallega se suman otros 250 inmuebles a estrenar repartidos en 30 promociones: 12 edificaciones en ayuntamientos de Pontevedra —la mayoría en Sanxenxo—, 11 en concellos de A Coruña —el grueso en Oleiros— y 6 en Lugo —todas de procedencia bancaria—.

El tirón del eje Oleiros-Sanxenxo

La demanda de viviendas en la costa crece y, en muchos casos, son compradores que derivan estos inmuebles al alquiler vacacional. El eje Sanxenxo-Oleiros es el que tira de las ventas y el alquiler de vivienda turística. En estas áreas de las provincias de A Coruña y Pontevedra, las ventas y la demanda van a un ritmo “espectacular” en todos los tramos de precios. Son el epicentro de prácticamente todas las operaciones, tanto de compraventa como de alquiler de viviendas vacacionales.

El sector inmobiliario ha detectado “un incremento muy significativo” de los precios en las Rías Altas y Baixas. Por el contrario, en Lugo, al ser casi todas las viviendas de procedencia bancaria, los precios se mantienen a la baja. Para el presidente de Fegein, “la inseguridad jurídica actual, con una ley de vivienda intervencionista y el aviso de penalización a la vivienda vacía, hace que los propietarios se estén pasando en masa a la vivienda vacacional”. “Solamente las Rías Baixas y Altas aglutinan ya más de un 70% de reservas de viviendas vacacionales para julio y agosto. El rango más bajo de precios está entre los 1.000 y los 1.800 euros la semana y el mes, mientras que el más alto llega a los 3.800 euros un mes completo y 2.000 euros una semana. Las previsiones para este verano superarían el 90% de la ocupación en julio y agosto”, detalla Iglesias.

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