Kiosco

La Opinión de A Coruña

Jorge Manuel Rubal Pena, comisario jefe de la Policía Autonómica: “La colaboración vecinal es la pata que nos falta para vencer en la lucha contra el fuego”

“En las aldeas hay miedo porque al final el incendiario se va a enterar de quién lo denunció”

El comisario jefe de la Policía Autonómica, en su despacho en Santiago. | // XOÁN ÁLVAREZ XOAN ALVAREZ

Prevención y educación. Son las claves que apunta el comisario jefe de la Policía autonómica para erradicar la cultura del fuego en Galicia. Rubal Penal atribuye el descenso de los incendios durante los últimos años en los montes de la comunidad (de una media de 9.300 al año en la década los noventa a 1.240 en los dos últimos años) al refuerzo de los medios técnicos y el plan de seguimiento a reincidentes y sospechosos. Pero todavía falta implicación, advierte: “La colaboración ciudadana es la pata que nos falta para lograr el éxito total”.

Galicia es una de las comunidades más amenazadas por las llamas. ¿Cómo afrontan esta campaña de riesgo, con la comunidad en prealerta por sequía?

Como todos los años, partimos de un plan de prevención e información que empezamos a realizar a principios de año. Hacemos un servicio de prevención para comprobar la limpieza que hay en el monte, los cambios de usos de suelo, ver si se cumplen las franjas de seguridad… Aprovechamos para informar a los vecinos que tienen que limpiar y cumplir la normativa. Por otra parte, tenemos un personal de investigación para resolver las infracciones e investigar el delito y poder detener a los autores. Fundamentalmente en la campaña que empieza ahora centramos la vigilancia en las parroquias de alta actividad incendiaria.

Ante el déficit de lluvia y la previsión de un verano cálido y seco, ¿estamos expuestos a una situación de mayor riesgo que otros años?

Ha llovido estos días y eso nos da un pequeño respiro. Una semana o diez días como mucho, porque luego volverá a crecer la hierba y tendremos combustible bastante. Haga más o menos calor, el dispositivo lo establecemos igual. Siempre nos ponemos en la peor situación, para que no nos pille fuera de juego. Estamos ya en alerta para cualquier cosa que ocurra. Ahora bien, no pongo la mano en el fuego por lo que pueda pasar: si mañana hay un incendio de estos virulentos que arrasa, arrasa con todo.

La cultura del fuego en Galicia hace más difícil cambiar el comportamiento. El plan de vigilancia a incendiarios funciona: cada vez hay menos fuegos

decoration

El cambio climático nos hace pensar que tendremos que afrontar incendios más virulentos.

La característica fundamental de estos incendios tan virulentos es lo se denomina la regla del 30%: un 30% más de viento, un 30% más de calor y un 30% menos de humedad. Esto crea unas condiciones en las que el fuego se extiende muy rápidamente, con grandes columnas de humo que llevan el material incandescente y produce incendios secundarios a varios kilómetros. Lógicamente son más difíciles de extinguir porque tenemos varios focos en distintos puntos.

¿Qué medidas cree que se deben explorar o reforzar para minimizar el impacto de las llamas en la comunidad?

Podríamos ampliar medios, pero fundamentalmente es la prevención. Porque en esas zonas con alta incidencia de incendios, la presencia de una patrulla, de un vehículo uniformado, inhibe al que quiera cometer un delito. Recalcar esa limpieza de fincas; cuanto menos combustible haya en el terreno, más difícil es que el fuego se pueda extender. Y donde habría que trabajar muchísimo más es en la información a las personas para implicarlas en la protección de la naturaleza. Esto es cosa de todos, no solo de los policías, los equipos de extinción…

En una sociedad como la gallega, con una cultura del fuego que lleva siglos arraigada, ¿es más difícil cambiar el comportamiento?

Cada día los ciudadanos se van implicando más. Aunque en Galicia cuesta más porque hay una cultura de la limpieza, la manera de limpiar el monte para aprovechar y limpiarlo con fuego. .. Hay que intentar cambiar esa idea. Se trabaja en prevención, que es lo que nos ha llevado en estos años a unos niveles muy bajos de incendios, y fundamentalmente también gracias a la coordinación en las distintas unidades, tanto con los agentes forestales, como la UIFO, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, las Fuerzas Armadas... Y hay que tener también en cuenta la labor que hacen los concellos, con esas comunicaciones que hacen a los vecinos todos los años para que limpien las fincas.

“Es un delito muy difícil: de los 28 incendiarios detenidos en lo que va de año, uno está en prisión”

decoration

¿Está Galicia hoy suficientemente limpia de maleza como para minimizar el impacto de los incendios?

No sabría decirle. Cuanto más se limpie, mejor. Con que haya una finca que no respete eso, ya hay un foco de incendio. Lo ideal sería conseguirlo al 100%, pero eso es difícil.

Galicia ha sido pionera en el plan de seguimiento a incendiarios reincidentes y sospechosos, ¿ha sido efectivo?

Yo quiero entender que sí. ¿Cuál es el problema de la prevención? Que no tiene una tabla de valoración. No sabemos cuántos incendios estamos evitando ni a cuántas personas hemos disuadido de hacerlo. Los datos nos indican que estamos en un buen camino: los incendios en la década de los 90 eran una media anual de 9.300, y hemos pasado a la década 2010-2019, a 3.000. Y estos dos últimos años, estamos en 1.240.

¿Ese plan permite pillar a los incendiarios infraganti?

Es muy, muy complicado por el tipo de delito porque se puede realizar en cualquier momento. El ir por el monte da muchísima facilidad, las personas que lo cometen saben moverse por ese ambiente y conocen la zona mucho mejor que nosotros. Además la extensión del monte dificulta la vigilancia, porque son zonas a las que no se puede llegar con coche. Y es muy sencillo cometer el delito. Uno puede ir andando y de repente dejar una colilla encendida. Eso dentro de diez minutos está ardiendo. Lo que nosotros pedimos es colaboración ciudadana. El ver pasar un coche, ver una persona que no corresponde con esa zona. Cualquier información que nos puedan dar los vecinos es fundamental para que nosotros podamos ir al lugar y tener la suerte de pillarlo infraganti.

¿Los vecinos se implican más?

Día a día se van implicando. Van entiendo que la naturaleza es de todos. Pero todavía hay ese miedo a que se entere el vecino al que han denunciado. Son poblaciones muy pequeñas en las que se ven todos los días. Ahí es prácticamente imposible porque tienen miedo a que el vecino lo sepa y provoque una discusión o un enfrentamiento. En esas zonas pequeñas todavía hay reticencias porque al final se van a enterar de quién ha sido el que lo ha denunciado. Nosotros podemos poner mucho por nuestra parte, pero tenemos los efectivos que tenemos, que son cada vez menos. La colaboración ciudadana es la pata que nos falta para conseguir el éxito total.

“Es un delito muy difícil: de los 28 incendiarios detenidos en lo que va de año, uno está en prisión”

¿Qué avances esperan lograr con el uso de drones y las cámaras de vigilancia?

Los drones nos han dado una mayor perspectiva del incendio y, sobre todo, a la hora de trabajar los equipos de extinción son muy importantes porque nos permiten ver la dirección que lleva el incendio y la extensión para poder atacarlo desde una zona u otra. Y las cámaras -hay alrededor de 150- permiten detectar el inicio del incendio, lo que permitirá a los equipos de extinción actuar lo antes posible. 

A la vista de los incendiarios reincidentes que detienen, ¿las penas impuestas surten efecto?

La amplia mayoría son reincidentes. Las penas impuestas, por norma general, sí surten efecto. Pero en pocas ocasiones logramos que se cumpla la pena de prisión, ya sea por la dificultad de esclarecer este tipo de delitos o porque pueden llegar a un acuerdo de conformidad con el Ministerio fiscal y no llegan a entrar en prisión. Además, la pena en caso de no propagarse el incendio es bastante leve. 

¿Cuántos acaban en prisión?

De lo que va de este año hemos conseguido que ingresara uno. Y en el semestre fueron 28 detenidos o investigados.

¿Y este balance se entiende como un logro?

Es un delito muy difícil para llevar indicios al juez… En un monte encontrar a alguien en ese justo momento... Una vez que prende el fuego, todos los vestigios del que ha cometido el delito quedan fulminados. Por eso la ayuda ciudadana es fundamental.

A los furtivos se les prohíbe acercarse a las playas, ¿a los incendiarios también se les debería apartar del lugar en el delinquen?

Sería una opción para plantear a la Administración de Justicia, pero es más complicado en este delito porque muchos de los autores viven donde delinquen. Habría que prohibirles residir en esa zona y que tuvieran que irse a otro pueblo o ciudad. En este caso de trata de personas que viven en el monte y lo que queman son sus propias tierras y luego ese fuego se expande.

Compartir el artículo

stats