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La Opinión de A Coruña

Los agentes buscan pistas de la autoría del incendio de Verín, “programado para colapsar”

El presidente de la Xunta denuncia la “intencionalidad criminal” e investigadores de la UIFO y la Guardia Civil indagan desde ayer. El frente ha calcinado 600 hectáreas y los de A Mezquita, Maceda y Calvos suman 350

Cuando llegó la noche, aún con la tensión en el cuerpo, la decena de focos desperdigados por Verín durante la tarde —12 según el Concello—, que sembraron el caos y pusieron vidas y propiedades en peligro, formaban una lengua afilada, un frente kilométrico que daba pavor. Las llamaradas, favorecidas por el viento, la sequía, el calor extremo y la carga de combustible en el monte, habían engullido unas 80 hectáreas por hora, arrasado una nave de coches en Ábedes, quemado cajas con botellas en la fábrica de Aguas de Sousas y calcinado algunos galpones, cierres, fincas y viñas. Hubo que desalojar varias viviendas y una gasolinera, y también fue necesario cortar la autovía A-52 y la carretera nacional N-525. Después de una noche larga de trabajo de los profesionales de la extinción, con la ayuda de los vecinos con los medios de los que disponían, el incendio evolucionaba ayer “favorablemente” tras arrasar unas 600 hectáreas, según dijo la Xunta con lenguaje sanitario, porque la emergencia del monte gallego, en particular el de Ourense —el paradigma del cambio climático en la comunidad—, alcanza ya ese nivel en este difícil verano. Por la tarde, los bomberos forestales actuaron para frenar reproducciones. El viento, otra vez, no lo ponía fácil.

Incendio en Verín Brais Lorenzo (Efe)

Los servicios de extinción trabajaron desde primera hora del jueves en un flanco “de muy difícil acceso”, según Medio Rural. Por suerte ya no existía peligro para los núcleos habitados, aunque hasta las ocho de la tarde se mantuvo la Situación 2 como medida preventiva. Durante la tarde del miércoles el conselleiro José González denunció el origen intencionado de este peligroso incendio. Apeló a la colaboración ciudadana para “detener a estos desalmados”. Las imágenes tomadas desde los helicópteros de extinción en las que se ven los diferentes focos, dijo, “acreditan que fue un coche desplazándose”.

“Tratan de hacer daño”, reprocha el director xeral de Defensa do Monte, Manuel Rodríguez. “Lo que ha ocurrido en Verín es escandaloso”. ¿Qué puede empujar a alguien a cometer semejante barbaridad?”, recoge la agencia Efe. El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, aludió ayer a la “intención criminal” en los distintos focos de Verín.

Incendio en Verín Miguel Vidal (Reuters)

Recogen testimonios

Investigadores de la UIFO y de la Guardia Civil, que certifican el origen delictivo del incendio, comenzaron ya ayer con las tareas de indagación, para atrapar al autor o autores. Además de inspeccionar la zonas donde comenzaron los distintos focos, los agentes recogen testimonios entre los vecinos. Se está “recabando toda la información” para dar con los responsables, advierte Manuel Rodríguez.

“Hay muchas circunstancias que están influyendo en los incendios”, como la sequía o el cambio climático, admite Rueda, “pero por desgracia, en el origen de muchos incendios, está la mano del hombre”. El responsable autonómico lamentó que varios de los focos comenzaron “muy pegados a las casas”.

El alcalde de Verín, Gerardo Seoane, considera que el incendio fue “programado para hacer colapsar los servicios de extinción, concentrando los medios en un punto cerca de las casas primero, en el barrio de San Antón, y después prendiendo en otros, donde se produjo el daño. Fueron apareciendo hasta 12 focos, y algunos eran múltiples”, señala el regidor.

Isaac y uno de sus perros,tras volver a su nave de coches,arrasada por el incendio de Verín. Brais Lorenzo

El fuego engulló la nave de coches de Isaac: “Pasó lo peor que podía pasar”

Un Mercedes 190, un BMW antiguo, un Mitsubishi Eclipse... Históricos de la carretera, vehículos que han doblegado al tiempo, sucumbieron al fuego voraz de Verín. Los incendios queman presente, pasado y futuro. El frente kilométrico, de entre 10 y 12 focos, que rodeó y amenazó este miércoles la capital del Támega, redujo a un amasijo calcinado una decena de vehículos y una nave que Isaac Chamín Conde, verinés de 52 años, tenía en Ábedes. “Se quemó todo lo que había, no queda nada”, resume, sin poder cuantificar aún los daños. El fuego, por suerte, no le arrebata su negocio, porque tiene un establecimiento de compraventa en otra zona del municipio. Pero, sin duda, causa un grave perjuicio porque de esa nave Isaac no tenía seguro. La aparición de focos desbordó la capacidad de extinción. La prioridad fue proteger vidas y viviendas, pero el trabajo de los bomberos forestales no pudo evitar que las llamas engulleran los coches de Isaac. “No había medios suficientes, no daban abasto, no se pudo apagar”, señala él. “Llevaba toda la tarde allí porque estaba pendiente del fuego. Estuve limpiando la hierba seca del suelo, recogiendo cosas por si acaso...”, introduce. “El avance del incendio fue muy rápido y una vez que empezó a arder el monte de enfrente, y vi que se acercaban esas llamas tan altas, decidí marcharme. Solté a los perros y me marché. Volví sobre las 21 horas y, al entrar en el cruce de la nacional con la carretera más pequeña, ya vi que todo estaba ardido. Llegué y estaba totalmente devastado. Pasó lo peor que podía pasar”, relata. La nave estaba rodeada por arbolado y arbustos de monte bajo, como xestas y silvas, y el fuego arrasó la propiedad a pesar de que el recinto estaba limpio. Isaac supone que alguna pavesa de la combustión alcanzó a la nave, consumiéndola por completo. “Debió de prender por dentro a través de los ventanales. Con tanto aire que hacía se metió y ardió muy rápido”, imagina.


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