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La Opinión de A Coruña

Los viñedos sufren estrés por la sequía y el calor, y existe incertidumbre por la próxima vendimia

La producción y la recogida lo determinará que llueva o no en las próximas semanas, pero se prevé que comience a finales de mes

Recogida de uva el año pasado. | // IÑAKI OSORIO

“El viticultor es un héroe con un ojo en la viña y otro en el cielo”, resume Juan Casares, el presidente del consejo regulador de O Ribeiro, la más antigua de las denominaciones de origen vitivinícolas de Galicia, una comarca que en la campaña de 2021 recolectó casi 10 millones de kilos de uvas. En las cuatro zonas con sello reconocido de la provincia de Ourense —O Ribeiro, Valdeorras, Monterrei y Ribeira Sacra—, la vendimia se presenta con incertidumbres sobre el calendario y el volumen de producción, después de meses de sequía y varias semanas de calor extremo, que han sometido a los viñedos a un estrés hídrico. Para asegurarse de cuánto y cómo hay que esperar a estas próximas semanas, coinciden en las cuatro regiones. La posibilidad de que se registren precipitaciones —y el temor a que alguna tormenta pueda causar estragos— definirá la maduración así como el momento para dar comienzo a la recogida, que en algunas zonas se producirá ya a finales de agosto.

“La vid es una planta que soporta niveles de estrés importantes, entre ellos, el hídrico, pero hasta un punto, porque puede producirse un parón vegetativo, que supondría un retraso del proceso de maduración. Todo va a depender de la evolución de las condiciones meteorológicas”, asegura Casares. Desde hace dos semanas, seis inspectores recorren los viñedos de O Ribeiro para evaluar la situación. A la espera de los informes, el responsable de esta denominación de origen señala que “dependerá de cómo evolucione la meteorología. El agua vendría estupendamente, siempre y cuando fuera agua”, dice, porque una granizada tormentosa puede causar daños en las plantas.

“Con estrés hídrico, las cepas se alimentan del propio racimo y se paraliza la maduración, no hay humedad para seguir generando azúcares. Puede provocar un problema relevante en algunas zonas”, explica el presidente de la DO Ribeira Sacra, José Manuel Rodríguez. En los viñedos que tienen poca tierra, con escaso subsuelo, las sequía afecta más. “La situación es complicada porque la sequía es muy prolongada”, reconoce.

La vendimia en la Ribeira Sacra puede comenzar este año ya en los últimos días de agosto, en algunas localizaciones. Un año sin sequía suele realizarse a mediados de septiembre. Con cautela, por lo que pueda pasar con el tiempo en los próximos días o semanas, Rodríguez calcula una producción en la comarca “como la de un año normal o un poco más escasa, de en torno a los 6 millones de kilos”.

En la campaña de 2021, la denominación de origen de Valdeorras recogió algo más de 7 millones de kilos de uvas. “Si la cosa sigue así habrá una merma de la cosecha”, teme el presidente del consejo regulador, José Luis García. Un exceso de insolación y de temperatura, como ha sufrido de forma paradigmática la comarca valdeorresa, puede encoger e incluso hacer secar los vagos de uva más expuestos. Como sus homólogos, García Pando ve complicado aventurar cuándo arrancará la vendimia en la zona. “Lo marcará el tiempo, con lluvia o tormentas puede cambiar”, subraya. “Lo ideal es que lloviese un poco para que las vides recuperen hidratación”, completa.

El precio de la uva sube hasta 50 céntimos el kilo

El sector vitivinicultor se prepara para una nueva y esperanzadora vendimia. Una campaña que está marcada por la sequía y el deseo de que la lluvia llegue pronto, para hidratar la uva y mejorar su rendimiento. Pero también por el incremento del precio de la misma A estas alturas hay bodegas de la Denominación de Origen Rías Baixas ofreciendo entre 40 y 50 céntimos más por kilo respecto al año pasado, con lo que esto supone de beneficio para los productores (viticultores). Un aumento de precio que no está directamente relacionado con la disminución del volumen a causa de la sequía, pues si bien los 41 millones de kilos de uva que está previsto recoger están por debajo de los 44 millones obtenido el año pasado, constituyen un registro francamente bueno. El incremento de precio que se está ofertando es consecuencia directa del buen momento que atraviesa la marca Rías Baixas. Y es que el constante aumento de ventas experimentado por sus bodegas tanto en España como en el extranjero hace que su stock baje, de ahí el interés que tienen por conseguir uva suficiente este año para volver a llenar las despensas.

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