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La Opinión de A Coruña

Los investigadores sanitarios de A Coruña denuncian contratos como “personal de apoyo”

Aseguran que la Fundación Novoa Santos incumple el convenio colectivo | “Es como asignar a una catedrática como personal de administración”

Una investigación biomédica en curso. EFE

Investigadores sanitarios de A Coruña han expresado públicamente su “desasosiego” ante el “desprestigio” laboral al que —aseguran— los somete la Fundación Profesor Novoa Santos, órgano gestor del Instituto de Investigación Biomédica (Inibic), a la que acusan de incumplir las condiciones laborales de un convenio recién suscrito a nivel gallego. La Fundación es la encargada de aplicar el convenio al personal investigador y de gestión en el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac).

Según asegura el presidente del comité de empresa, Juan Vallejo, la Fundación Novoa Santos “está adscribiendo a la inmensa mayoría de su personal investigador a la categoría de personal de apoyo sin tener en cuenta sus méritos ni el tipo de trabajo que desarrolla, alegando que el personal de apoyo puede de forma altruista desarrollar tareas de investigador, tales como la dirección de tesis doctorales, la publicación de trabajos científicos... Sin que ello implique que tengan que estar en la categoría de investigador según el nuevo convenio laboral”, denuncia.

“Se redujo la plantilla de investigadores del 46% al 13%, echando por tierra el acuerdo que, precisamente, está confeccionado para promover la carrera investigadora”, añaden investigadoras. Un total “contrasentido” que, a la larga, vaticinan, “llevará a la pérdida de talento y capacidad de captación de fondos autonómicos, nacionales, europeos o internacionales”.

En Galicia, la investigación hospitalaria está gestionada por tres Fundaciones Biomédicas asociadas a las tres grandes áreas sanitarias y hospitales —en A Coruña, el Chuac; en Vigo el Chuvi, y en Santiago el Chus—.

Hace un año se firmó el primer convenio colectivo de Fundaciones de investigación sanitarias gallegas, que trata de regular la situación del personal investigador y de gestión de los tres centros de investigación biomédica, así como promover una carrera profesional en la investigación sanitaria gallega. Las otras dos áreas (Santiago y Vigo) con investigadores sanitarios fueron consultadas ayer pero no aquejan este problema. Su situación se ha ido regularizando.

Sin embargo, según los investigadores coruñeses, la Fundación Novoa Santos “encuadró a su personal, unilateralmente y sin contar con el comité de empresa ni con sus responsables, en las categorías que consideró, a su criterio”. Así, “de 153 profesionales que hay en el censo de la empresa, solo 20 tienen categoría de investigador”, explican. “Hay dos jefas de grupo, una investigadora directora de proyectos, ocho investigadores postdoctorales y nueve investigadores predoctorales. El resto, unos 50 han sido incluidos en la categoría de personal de apoyo”, lamentan. “Es como si en la Universidad, a una catedrática o profesor titular se le asigna la categoría de personal de administración y servicios”, ilustran.

Por su parte, fuentes del Chuac les llamaron en caso de desacuerdo a “acudir a la comisión paritaria, en la que están representantes de la organización y sindicatos”. “Si no, pueden acudir al acuerdo interprofesional gallego sobre procedimientos extrajudiciales de solución de conflictos de trabajo (AGA)”. Pero desde el comité de empresa aseguran que ya “agotaron todas la vías de diálogo posibles”, entre ellas, la comisión paritaria. “Llevamos un año; si no hay acuerdo en el AGA, acudiremos a los Tribunales”, avanza Juan Vallejo.

Las consecuencias de negar al personal investigador la adscripción a la categoría que le corresponde —además de suponer un duro golpe a los investigadores del Inibic— es ver mermada su carrera profesional. “Consecuentemente, de forma repetida no se les permite participar en proyectos de investigación, algo que constituye la base de su carrera científica, del progreso y competitividad de los grupos de investigación”, añaden. “Las consecuencias de esta nefasta gestión y política de desgaste son devastadoras. Por una parte, imposibilita el acceso de los investigadores a una carrera profesional y por otro lado reduce la competitividad en la captación de fondos y de nuevo personal investigador”, concluyen.

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