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La Opinión de A Coruña

La Xunta aspira a que la reforma del voto emigrante movilice al 20% de los gallegos en el exterior

Emigración da por hecho que pese a la supresión del voto rogado no se llegará al 30% por la menor vinculación de las nuevas generaciones

Recuento del voto emigrante en las elecciones gallegas de 2020. | // RAFE VÁZQUEZ

Papeletas que son enviadas al domicilio, posibilidad de descargarlas online, más centros para votar en urna y un mayor plazo para la votación y el recuento. Son las novedades que incluye la reforma del voto exterior recién aprobada por el Senado y que llega once años después del pacto PP-PSOE por el que se vetó la participación de la diáspora en las elecciones municipales y se impuso el voto rogado para el resto de comicios. Desde 2011, los españoles en el exterior que quisieran participar en las elecciones autonómicas, generales o europeas dejaron de recibir automáticamente la documentación electoral y tuvieron que solicitarla y cumplimentar unos trámites. ¿Las consecuencias? La caída en picado de los votos procedentes del extranjero. De una participación de entre el 30% y el 35% se pasó a apenas un 5%.

Desde la Xunta, el secretario xeral de Emigración, Antonio Rodríguez Miranda, celebró ayer el acuerdo por unanimidad alcanzado este miércoles en el Senado para suprimir el voto rogado y evaluó el impacto que tendrá en las próximas elecciones gallegas, previstas para verano de 2024. No se llegará al índice de participación del 30% que había “en épocas pretéritas”, reconoce Miranda, aunque espera que se sitúe en el 20%. “El censo electoral en el exterior cambió mucho, se incrementó mucho, son nuevas generaciones que se incorporaron y por tanto la vinculación no es la misma”, explica el secretario xeral de Emigración.

Miranda da por hecho que este repunte se dará “en los primeros momentos” tras la reforma. “Los ciudadanos en el exterior van a sentir que su país se acuerda de ellos y se les está reconociendo un derecho; y como gratitud eso les va a llamar a participar”, destaca el secretario xeral, que celebra que el acuerdo en el Senado se haya tomado por unanimidad. Con la eliminación del voto rogado y los cambios que conlleva su supresión, se ha creado —destaca Miranda— un “sistema ágil, seguro y transparente,” con un mecanismo de voto “parecido al que tenemos aquí, tanto en urna como por correo”.

El nuevo sistema electoral, que se estrenará en mayo del próximo año en los comicios autonómicos de algunas comunidades —en Galicia no serán hasta 2024— y en las generales, responde a las reclamaciones hechas desde los propios colectivos de la emigración desde incluso antes de que entrase en vigor la reforma de 2011. Ya entonces, la diáspora advertía de la caída de participación que conllevaría la imposición del voto rogado y que, a su juicio, suponía un desconocimiento de los procesos electorales, tanto por los plazos para emitir el sufragio como para el recuento, que impedían que llegar la documentación electoral a casa en plazo para poder emitir su derecho a sufragio.

Bastaron tres citas con las urnas en menos de un año desde la imposición del voto rogado para que reconociesen en 2012 el fracaso de la reforma y ya entonces se plantease una nueva modificación para tratar de incentivar la participación de los residentes en el extranjero.

En la actualidad son casi 470.000 los gallegos inscritos en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA), según datos del INE del pasado mes de agosto. Se trata de una cifra récord que va a más mes tras mes y que supone un 21% más de los censados cuando se hizo la reforma en 2011. El voto emigrante, que supone el 20% de todos los gallegos con derecho a sufragio —en Galicia los inscritos son 2,3 millones—, era clave en cada cita con las urnas. Durante décadas, no se pudo dar por cerrado el resultado en la misma jornada electoral, sino que había que esperar días al recuento de las sacas procedentes del exterior, unas papeletas que en ocasiones llegaron a alterar el reparto de escaños y a amenazar mayorías.

Sin voto telemático

La reforma viene de una proposición de ley presentada en febrero del año pasado por los dos grupos que sustentan el Gobierno, PSOE y Unidas Podemos, y que estuvo congelada por sucesivas prórrogas hasta el pasado mes de abril. En el Congreso, su articulado fue modificado mediante enmiendas pactadas con el PP y otros grupos de la oposición. En la Cámara baja obtuvo el respaldo de todas las formaciones, con la excepción del BNG que se abstuvo.

El nuevo procedimiento permitirá que la diáspora pueda descargarse las papeletas de Internet y adelantará el envío tradicional de la documentación electoral, con lo que podrán elegir entre las dos opciones.

Para facilitar la participación electoral, se ampliarán los centros para votación en urna, no solo las embajadas sino todos los consulados y los centros oficiales que se habiliten. Y del mismo modo, se ampliarán los horarios y días de votación. Los principales partidos descartaron otras opciones como el voto telemático y el voto por delegación que defendían los independentistas catalanes, ya que consideran que no ofrecen suficientes garantías.

Además, se protegerá el envío de los votos emitidos en el extranjero estableciendo que se hagan llegar a España por valija diplomática. En consecuencia, se amplía dos días el plazo del escrutinio para que las papeletas lleguen a tiempo.

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