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Feijóo despedaza las medidas fiscales de Moncloa: “Enorme decepción y grave error”

El presidente del PP sostiene que la reforma ahuyenta las inversiones, persigue a los ricos, ahonda las divisiones sociales, beneficia a Portugal y complica la recuperación económica

Alberto Núñez Feijóo, ayer, durante su conferencia. | // L. O.

Su intervención en el Foro La Toja fue una enmienda a la totalidad a las propuestas fiscales del Gobierno. El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, no ha salvado ni una sola de las medidas con las que Moncloa, entre otros efectos, bonificará el IRPF a las rentas de hasta 21.000 euros, gravará con un nuevo impuesto a las grandes fortunas y subirá el de sociedades a las compañías de mayor tamaño. Para Feijóo, que aprovechó su estancia en Galicia para responder a las reformas fiscales, este plan es puro “populismo”, crea inseguridad jurídica por posible invasión de competencias autonómicas y por doble imposición, además de hacer disminuir la competitividad de las empresas, ahondar en las divisiones sociales, dificultar la recuperación económica, ahuyentar las inversiones y alentar la deslocalización hacia otros países, especialmente Portugal, por tener una política fiscal atractiva y no “punitiva” como la española.

“Es una enorme decepción. No se bajan los impuestos a nadie en 2022, solo a los de menos de 21.000 euros y en 2023, como si los demás estuvieran en un momento de bonanza y no padecieran la inflación. Y mandar un mensaje en contra de las rentas y de la inversión es un grave error. Sobre todo cuando tenemos vecinos [en alusión a Portugal] que hacen lo contrario”, resumió el líder nacional del PP en su intervención en el foro, en el que participó con una conferencia dedicada prácticamente entera a machacar las reformas fiscales anunciadas el jueves por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

Feijóo no ahorró descalificativos a la política fiscal de Pedro Sánchez. No encontró ni un solo motivo que le suscitara agrado. Si lo hubiera, se lo calló, porque a su juicio las medidas son la consecuencia de un debate —el de las rebajas fiscales impulsado inicialmente por las comunidades del PP a las que se sumó Valencia— que sobrepasó al Gobierno y que este se vio obligado a reaccionar con una propuesta “improvisada, confusa e incompleta” que mina el “activo más importante de la política” que, a su juicio, es la credibilidad.

Reprobó que el Gobierno no vaya a bajar los impuestos ya este año pese a la inflación —la bonificación del IRPF se aplicará en 2023—, que se olvide de las rentas medias o que no se reduzca el IVA de los productos básicos de la cesta de la compra como si en este ejercicio no estuviera afectando la espiral de precios, que ha llevado a una recaudación adicional de 32.000 millones por los tributos asociados a esa inflación.

Recriminó con más intensidad el incremento de los impuestos a los grandes patrimonios y empresas. “Vamos a intentar que las empresas ayuden, no demonizándolas. Porque una cosa es pedir una tasa de solidaridad y otra decir que hemos de perseguir a los ricos, como les llama el Gobierno. Es un planteamiento populista sin convalidación en la socialdemocracia europea”, expuso, para a continuación incidir en la contradicción que supone no actuar sobre la cesta de la compra porque en teoría beneficiaría a los ricos y obviando que el descuento que aplica el Gobierno a los combustibles y al gas es universal.

A su juicio, aumentar la presión sobre las rentas más altas y grandes empresas es mandar un claro mensaje en su contra que puede funcionar como estímulo para que abandonen el país. “Lamento decir esto, pero uno de los mayores beneficiarios de esta reforma fiscal puede ser Portugal porque cuenta con una política fiscal más atractiva”, dijo. “En vez de generar confianza, inversión y seguridad, se estigmatiza a las empresas con nombres y apellidos y eso es un grave error que no ha cometido ningún presidente del Gobierno”, añadió.

A modo de ejemplo. citó que sabía de ciudadanos españoles que tras recibir indemnizaciones cuantiosas por parte de sus compañías se han comprado casas en Portugal y se han domiciliado allí. “Este riesgo de irse a Portugal se eleva de manera exponencial”, advirtió.

En su conferencia, Feijóo criticó que la coalición de Gobierno se mueva por dogmas e ideologías a pesar de chocar con la realidad y defendió de nuevo la conveniencia de un pacto de rentas. También indicó que si Cataluña hubiera anulado el Impuesto de Patrimonio, entonces Moncloa no habría implantado un tributo a las renta altas. En relación a Galicia, admitió que no lo eliminó en su momento por los problemas de recaudación que tenían entonces y a que había dificultades para pagar la nómina de servicios públicos.

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