Dolor y tensión en Gaiás: el padre de una víctima agrede al exdirectivo del ente público

Andrés Cortabitarte recibió abucheos y un manotazo por la espalda cuando abandonaba el complejo con escolta policial

Extracto del vídeo en el momento de propinar el manotazo. |   // ATLAS

Extracto del vídeo en el momento de propinar el manotazo. | // ATLAS / X. A.Taboada / M. Fontán

X. A.Taboada / M. Fontán

Ya han pasado más de nueve años desde el trágico descarrilamiento del tren Alvia en la curva de Angrois. Pero las heridas no han cicatrizado y el dolor sigue demasiado presente. El juicio por el accidente ferroviario más grave de la democracia arrancó ayer con la presencia, a las puertas de la Cidade da Cultura de Santiago de Compostela, de un grupo de víctimas. La plataforma 04155 mostró, en el inicio del que será un largo y complejo proceso, su “dolor” y “rabia” al considerar que en el banquillo finalmente no estarán todos los que tendrían que estar, quienes deberían responder por “decisiones y negligencias” que, afirman, fueron claves en el siniestro. Y la sin duda trascendental jornada no estuvo exenta de tensión. Hasta el punto de que uno de los acusados, el exdirectivo de Adif Andrés Cortabitarte, fue golpeado por la espalda por el padre de una de las víctimas mortales a la salida del juicio.

Cortabitarte, con sombrero, corbata y traje, había evitado el contacto directo con las víctimas a primera hora de la mañana ya que accedió al complejo de Gaiás por una puerta trasera. No así Francisco José Garzón Amo, el maquinista, que entró por la puerta principal, con gafas y mascarilla negra. Una mascarilla que no se llegó a quitar en ningún momento de la vista oral. Jesús Domínguez, portavoz de la plataforma de víctimas 04155, valoraba como “algo muy simbólico” lo ocurrido. “Refleja muy bien lo que hemos pasado y sufrido durante estos últimos nueve años. Garzón dio la cara y pidió perdón y Cortabitarte ha hecho lo que han hecho el ministerio y Adif, ocultarse y ocultar la verdad”, resumió.

Pero al término del juicio el que en su día fue director de Seguridad en la Circulación del ente público no tuvo más remedio que salir por la puerta principal. Iba acompañado por su abogado, por el de Adif y escoltado por la Policía Nacional. En un trayecto de algo más de 100 metros hasta el vehículo que lo esperaba el grupo de víctimas que se encontraba allí descargó su indignación con él. “Tienes 80 muertos a tus espaldas”, le gritaron, sucediéndose los insultos y las descalificaciones. La tensión era enorme y el padre de un fallecido acabó dándole un golpe con el puño cerrado dirigido a la zona de su cabeza. Cortabitarte se giró y al reemprender de nuevo el camino y por un momento parecía como que perdía el equilibrio, apoyándose en los agentes. Después se introdujo en el coche y abandonó el lugar.

“No, eso no”

“No, eso no”, se escuchó a uno de los abogados de las víctimas tras la agresión, que llevará a la Policía Nacional a revisar el protocolo de seguridad, según informaron fuentes del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. La plataforma de víctimas mostró también su rechazo a la violencia, pero pidió “ponerse en la piel” de quien perdió a un hijo en la tragedia y censuró la “actitud chulesca” del exalto cargo de la empresa pública, “que se pasó la mañana mirando su tablet, como si el juicio no fuera con él”. Una vista en la que Cortabitarte tomó notas en una libreta y a la salida de la cual, antes de recibir el golpe, respondió de este modo a las preguntas de los periodistas: “En diez años (no) he hablado y no voy a hablar nunca”.

Tampoco habló Garzón, pero sí lo hizo su abogado, Manuel Prieto, que confía en que no se impongan a su cliente los cuatro años de cárcel a los que se enfrenta. Sobre el estado anímico del que era el maquinista del tren accidentado, el letrado afirmó que “como persona evidentemente lleva [la pena] por dentro” y que su deseo, ante el momento trascendental que afronta esta causa judicial, es que “se sepa la verdad”.

Permiso a los acusados para ausentarse de las sesiones

No es lo habitual ni mucho menos, pero al tratarse de un juicio sin precedentes por las dimensiones de todo lo que lo rodea y que durará ocho meses, la jueza, Elena Fernández Currás, permitirá que los dos acusados se ausenten de las sesiones del juicio una vez hayan declarado y hasta que se presenten las conclusiones de las acusaciones. Al menos les dejó esa opción, a la espera de que tomen la decisión. Hoy está previsto que declare el maquinista, Francisco Garzón, que en principio solo responderá a las preguntas de su abogado. Del tiempo que el letrado emplee en el interrogatorio, ya que los demás abogados no podrían formular preguntas ni siquiera para que quede constancia, dependerá de si también comparecerá Andrés Cortabitarte. Si no puede hoy, su turno será mañana.