Galicia ya cuenta con 21 aldeas modelo aprobadas, que suman unas 575 hectáreas recuperadas en 9.300 parcelas de 2.360 propietarios. Es una extensión equivalente la cuarta parte del concello de Betanzos o tanto como si ese espacio se recuperase en un municipio como Corcubión. En estas aldeas se comenzó con la puesta en valor de la tierra que rodea las aldeas, lo que supone una garantía de seguridad para la población que vive en ella, ya que permiten frenar la afectación de los incendios forestales a través del impulso de una actividad agroganadera económica, rentable y sostenible.

La directora xeral de la Axencia Galega de Desenvolvemento Rural, Inés Santé, participó ayer en el seminario internacional Pueblos Inteligentes como herramientas innovadoras para el desarrollo efectivo de áreas rurales, celebrado en Lednice (República Checa) y organizado por el Comité Europeo de las Regiones. En su intervención, puso en valor la red gallega de aldeas modelo y el proyecto de aldeas inteligentes, con el que se pretende impulsar la recuperación de los núcleos rurales y conseguir un territorio rural resiliente. Santé explicó que el siguiente paso consistirá en el proyecto de aldeas inteligentes, que busca crear un territorio rural inteligente y contribuir a los retos de seguridad alimentaria y de asentamiento de la población en el rural. A través de este proyecto se trata de obtener soluciones innovadoras por medio de la tecnología, para desarrollar e implementar en la red de aldeas servicios digitales rurales pensados para la bioeconomía de esos espacios y la mejora de los servicios públicos, así como soluciones sostenibles para la producción agraria y para la construcción y urbanización, basadas en la naturaleza y en la transición energética.

Para el desarrollo de este programa, Santé hizo referencia a una inversión superior a los cinco millones de fondos propios, orientando la inversión pública y privada a mejorar la infraestructura física virtual y los servicios en medio rural por medio de innovadoras ideas.