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El centro gallego de protonterapia tratará a pacientes de Asturias y Castilla

La Xunta licita la obra para acoger uno de los diez equipos donados por Amancio Ortega

Rueda repasa unos papeles tras el Consello de la Xunta. | // X. ÁLVAREZ

Galicia quiere ser la primera comunidad en poner en marcha uno de los diez centros de protonterapia para combatir el cáncer previstos en España gracias a la donación de otros tantos equipos de esta tecnología por parte de la fundación de Amancio Ortega, dueño del imperio Inditex, y que están valorados en 280 millones de euros. La Xunta autorizó ayer el gasto de 22,3 millones para construir el edificio que acogerá a 20 profesionales en Santiago y que tratará no solo pacientes gallegos, sino también de Asturias y Castilla y León.

La protonterapia usa protones en lugar de rayos X o electrones para emitir radiación y atacar con alta precisión tumores de difícil acceso o situados en lugares sensibles. De esa manera, permite reducir de forma significativa la duración de los tratamientos y evitar los efectos secundarios de otras técnicas.

Hace tres semanas, el Ministerio de Sanidad reveló la ubicación de los diez equipos donados por la Fundación Amancio Ortega Gaona, lista en la que se sitúa el hospital Gil Casares de Santiago.

La Xunta, sin embargo, construirá un edificio propio. Licitará la obra de manera inmediata y la adjudicará “en los próximos meses”, según avanzó ayer el presidente autonómico, Alfonso Rueda, y el plazo para su finalización a partir de entonces será de 28 meses. El 60% de la inversión procederá de fondos de la Unión Europea. “Galicia se convierte así en la primera comunidad en licitar la obra para instalar su equipo de protonterapia”, aseguró. Esta novedad está incluida en la estrategia gallega contra el cáncer, que incorpora también la puesta en marcha el año próximo del Centro de fabricación de terapias avanzadas (CAR-T), que pretende elaborar nuevos fármacos innovadores.

Rueda también se refirió a la situación sanitaria tras las protestas de los trabajadores y la dimisión el miércoles de Isidro Lago de su cargo como presidente del Consello Galego de Colexios Médicos. Deja el puesto con duros ataques al conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña, al que acusa de “deslealtad y falsedad”. Seguirá al frente del colegio pontevedrés, que rompió relaciones con la consellería.

Altos cargos en Sanidade

La prensa preguntó a Rueda por esta cuestión y por sus planes en materia sanitaria. El presidente reconoció que “nunca” había negado problemas en este ámbito, pero sostuvo que la sanidad gallega es de las mejores de España, pese a dificultades estructurales que afectan a todas las comunidades.

En ese punto, los periodistas le preguntaron si se plantea cambios en algún escalafón de Sanidade. Rueda defendió el “esfuerzo muy importante” realizado por Comesaña, que espera que continúe con el apoyo de “muchos profesionales”, pues recordó que el Sergas está integrado por 30.000 trabajadores.

Negó prever ceses “directos e inmediatos” en los altos cargos de libre designación, aunque recordó que no están blindados ni en Sanidad ni en otras consellerías. “Garantizar que cualquier persona va a estar indefinidamente en su puesto no tendría sentido”, concluyó.

En 2023 habrá una farmacia de guardia a 15 minutos de un PAC

A partir del año que viene, la Xunta obligará a que exista de forma permanente una farmacia de guardia a una distancia no superior a 15 minutos o 15 kilómetros de distancia de cada Punto de Atención Continuada (PAC). Esta es una de las principales novedades del nuevo decreto de horarios, turnos de guardia y vacaciones de las oficinas de farmacia en Galicia que ayer aprobó la Xunta durante la reunión semanal del Consello. El establecimiento de una distancia máxima entre un PAC y una farmacia de guarda modifica la obligación de que cada ayuntamiento dispusiera al menos de una botica abierta por la noche. En el caso de las farmacias en zonas urbanas se mantienen de forma muy similar los mínimos para hacer las guardias. Los municipios de entre 30.000 y 70.000 habitantes deberán contar al menos con una botica de guardia diurna, una con servicio de guardia nocturna y una para domingos y festivos. Los concellos de entre 70.000 y 150.000, tendrán al menos tres boticas para emergencias diurnas, una para la noche y otra para domingos y festivos. En las zonas con más de 150.000 habitantes habrá cinco oficinas de guardia por el día, dos nocturnas y dos en domingos y festivos. El horario mínimo de una farmacia es de 38,5 horas semanales, que se puede elevar en las oficinas de horario ampliado hasta superar las 132,5. En este caso, deberá contarse con al menos tres farmacéuticos adjuntos.

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