Cinco meses de cárcel para el ganadero que infectó a sus vacas para cobrar 140.000 euros

Les inyectó una bacteria para conseguir una indemnización directa por tener que sacrificarlas

Explotación de vacuno.   | // J. L.

Explotación de vacuno. | // J. L. / Redacción

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El ganadero de Lugo que hizo enfermar a su ganado con la idea de obtener una indemnización de cerca de 140.000 euros por el sacrificio de las reses, ha sido condenado a cinco meses de prisión. La sentencia, emitida por el Tribunal Supremo, ratifica el fallo de la Audiencia Provincial de Lugo, donde se daba por probada la implicación directa del ganadero al quedar acreditado que en el año 2012 inoculó a sus 144 reses cepas vivas de brucelosis. Lo hizo inyectándoles una vacuna, cuyo uso está prohibido desde 1988. Su intención era hacer enfermar a sus vacas hasta el punto de tener que sacrificarlas, con la idea de cobrar la indemnización contemplada en la normativa, una vez que la enfermedad fuera detectada por los equipos de control sanitario de la Xunta (que desarrollaban la campaña de saneamiento animal 2012).

Ahora, el Alto Tribunal sentencia a este vecino por un delito de estafa en grado de tentativa. “Pretendía de tal modo y desplegando el engaño ya señalado, acceder a las indemnizaciones fijadas en la orden del 27 de diciembre de 2011 (creadas para ayudar a los ganaderos afectado por la pérdida de su ganado por enfermedad, para que pudieran reemplazarlo y seguir con su actividad). Además de la indemnización en sí por tener que sacrificarlas, valorada en 102.640 euros, también le correspondería una cuantía entre 30.000 y 50.000 euros, por lucro cesante.

En un primer momento, los técnicos de la Xunta certificaron el mal estado de las vacas y se inició la tramitación administrativa para el pago de las indemnizaciones. Pero al tratarse de un supuesto brote de brucelosis, era necesario iniciar los protocolos de control del brote en la explotación lucense. “Se trataba de una infección masiva cuando en los últimos años no se había identificado ningún animal con esta bacteria” en Galicia, reza el documento judicial. Fue en el transcurso de la investigación sanitaria cuando los técnicos se dieron cuenta de que no se trataba de una infección natural, sino de las cepas vacunales: S19 y REv1. Un descubrimiento que quedó patente en el laboratorio y por el cual le fue denegada la subvención al ganadero de Lugo.

Los meses de cárcel no es la única pena impuesta al acusado. También se le obliga a pagar a la Xunta más de 22.000 euros para sufragar los gastos de laboratorio, recurridos por el interesado alegando vulneración de tutela judicial efectiva y error de apreciación de la prueba. Ante lo que el Supremo subrayó la “inequívoca trazabilidad” de los análisis realizados a las vacas. y su interés manifiesto en cobrar, antes que en continuar con su explotación activa.