Los conductores requeridos a control del Sergas en A Coruña se disparan un 60% en un año

Ante la sospecha de que no sean aptos para seguir al volante, Tráfico envió a examen médico a más de 1.000 en cinco años, más de 300 en 2022. Casi un tercio superan los 75 años

Una patrulla de la Guardia Civil de Tráfico tras interceptar a un conductor en sentido contrario.  |  // G. C. T-

Una patrulla de la Guardia Civil de Tráfico tras interceptar a un conductor en sentido contrario. | // G. C. T- / R. Prieto

Interceptada una anciana al volante de su Seat Toledo en sentido contrario por la A-52 en Ourense. Ocurrió esta misma semana, pero no se trata de algo extraordinario. Despistes como estos se registran casi a diario en la red viaria de Galicia, una comunidad marcada por una pirámide poblacional cada vez más envejecida y una dispersión que hacen necesario el uso del vehículo para prácticamente cualquier desplazamiento. Cada vez que un conductor es detectado en un control rutinario o tras cometer una infracción y se sospecha que puedan no ser aptos para la conducción, las patrullas de la Guardia Civil lo notifican a la Jefatura de Tráfico para ser sometido a un examen médico extraordinario por parte del Sergas. En el mapa autonómico, la provincia de A Coruña está marcada en rojo ya concentra el 40% de los usuarios requeridos en toda Galicia a un control en su centro de salud para determinar si pueden seguir conduciendo o si por, contrario, les debe de ser revocado el permiso. Lejos de contenerse el número de conductores sospechosos de haber sufrido un deterioro de sus facultades psicofísicas, las estadísticas mantienen una tendencia al alza. En poco más de cinco años, desde 2018 hasta este pasado mes de marzo, en las carreteras de la provincia de A Coruña han sido enviados a examen médico extraordinario un total de 1.055 conductores, casi siete de cada diez por encima de los 56 años y un tercio superaba los 75 años, según datos facilitados por la Jefatura de A Coruña, desde donde se coordinan todos los centros territoriales de la comunidad.

Solo en el primer trimestre del año han sido mandados a chequeo médico en su centro de salud 87 conductores interceptados en un control rutinario o tras cometer algún despiste en una carretera de la provincia de A Coruña, lo que supone una media de 29 al mes. Se trata del balance más alto desde que hay registros, un 11,5% más que los detectados el año pasado: un total de 313, el peor balance en un ejercicio y que se traduce en una media de 26 remitidos cada mes a examen extraordinario del Sergas. Son ya el doble que los requeridos en a provincia de A Coruña en el año prepandemia (130) y casi un 60% más que en 2021 (199).

Detrás de este aumento de los conductores enviados a revisión médica está la puesta en marcha en 2015 por parte de Tráfico, en colaboración con la Xunta y el entonces Ministerio de Fomento, del llamado Plan Mayores, que conllevó un refuerzo de los controles sobre el colectivo de avanzada edad así como la colocación de señalización extra —tanto horizontal como vertical— en las vías de alta velocidad más conflictivas de la comunidad para así reducir las posibilidades de error a la hora de acceder y no hacerlo en sentido contrario.

Y es que la mayoría de los conductores requeridos a su centro de salud para determinar si son aptos o no para conducir superan los 56 años (65% del total), según el balance del último lustro en las carreteras de la provincia de A Coruña. De los más de 1.000 conductores coruñeses requeridos por Tráfico desde 2018, un total de 368 son menores de 55 años —30 en el primer trimestre de este año—, 227 están en la franja de edad entre los 56 y los 65, 129 tienen entre 66 y 75 años y superan los 75 años, 331.

La mayoría de los despistes detectados en carretera termina en un susto. Tanto por parte del conductor distraído como para el resto de usuarios, que en los casos de circulación en sentido contrario llegan a dar el aviso al infractor alertándole de que viaja de manera errónea para que detenga el vehículo en el arcén.

En abril de 2021 una mujer de 75 años falleció al acceder en sentido contrario a la AP-9 y chocar contra otro vehículo, cuyos ocupantes resultaron heridos graves. En 2016, un octogenario arrolló a un pelotón de doce ciclistas en A Guarda, provocando la muerte a dos. Casos como estos ponen de manifiesto el fatal desenlace que puede tener en carretera un error, un despiste, el deterioro de las facultades psicofísicas o algún problema de salud.

Por eso en los últimos años se han puesto en el punto de mira los psicotécnicos en los que se detectan a más conductores sospechosos de no ser aptos para seguir al volante o, en caso de poder, conducir solo durante el día, a una cierta distancia del domicilio o incluso con la obligación de viajar acompañados. Fueron estas pesquisas las que llevaron a un endurecimiento de los controles en los centros de reconocimiento y también derivaron en la apertura de más de medio centenar de expedientes por infracción administrativa pero también e procesos penales por fraude en las revisiones. De hecho Galicia dictó en 2012 la primera sentencia condenatoria de España a un psicotécnico.

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¿Hay algún límite por edad en la conducción? España es uno de los países de la UE que aplican restricciones a partir de los 65 años, con la exigencia de renovar el permiso cada cinco años en lugar de los diez fijados para los menores de esa edad. Es decir, los conductores que superan los 65 deben someterse a los exámenes de audición, vista, reflejos y test psicológicos de los psicotécnicos cada cinco años, que determinarán si está apto para conducir, le debe ser revocado el permiso debido al deterioro de sus condiciones psicofísicas o si puede seguir al volante pero con restricciones. Por ejemplo, una conducción limitada a horario diurno, a una distancia de su domicilio, acotada a carreteras de la red convencional o incluso con la exigencia de ir acompañado en cada desplazamiento.

¿Qué ocurre en el resto de países? En Alemania, Francia, Bélgica y Austria son mucho más flexibles ya que no existe ningún tipo de restricciones por edad. Todos los permisos se renuevan con la misma periodicidad, 15 años en el caso de los conductores alemanes, franceses y austriacos.; y cada diez, los usuarios belgas.

Al igual que en España, en Irlanda, Países Bajos, Reino Unido, República Checa, Portugal e Italia se establecen controles médicos regulares sobre la población de avanzada edad. A partir de los 50 (como es el caso de Italia), los 60 (Portugal), los 65 (España y República Checa) o 70 (Irlanda, Países Bajos y Reino Unido). Hace años se planteó en Italia la retirada del permiso de conducir a los 80 años, pero finalmente la propuesta quedó aparcada.

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