Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Galicia, en el ‘top’ de carreteras bajo la lupa de Tráfico: 208 radares, el 10% de toda España

Es la cuarta autonomía con más cinemómetros, por detrás de Andalucía, Castilla y León y Castilla-La Mancha, territorios que hasta triplican la extensión de la comunidad gallega

Radar ubicado en la AC-11 de Alfonso Molina, uno de los que más multan de toda España. |   // CARLOS PARDELLAS

Radar ubicado en la AC-11 de Alfonso Molina, uno de los que más multan de toda España. | // CARLOS PARDELLAS / r. pRIETO

a cORUÑA

Pisar más de la cuenta el acelerador. Es la infracción que más se repite al volante: siete de cada diez sanciones notificadas por Tráfico son por exceso de velocidad. Las carreteras secundarias son las más peligrosas por ser las más utilizadas en los trayectos diarios al trabajo, las visitas a familiares o los viajes a segundas residencias y, en consecuencia, se trata de recorridos conocidos en los que los conductores circulan con más confianza y cometen más imprudencias. Es en este tipo de vías donde se saltan más los límites de velocidad y donde una salida de vía o una colisión pueden resultar fatales. Es en ellas donde se concentran el grueso de los controles de velocidad de las patrullas de la Guardia Civil y también buena parte de los radares fijos de la DGT. Las carreteras de todo el país están salpicadas de medidores de velocidad con el objetivo de frenar una de principales lacras de la accidentalidad, que está detrás de un tercio de los siniestros mortales ocurridos en la red viaria.

Hasta un total de 2.080 radares tiene desplegados Tráfico en las carreteras españoles, entre móviles, fijos y de trabajo. En el mapa de la DGT, Galicia es una de las comunidades con más vías bajo la lupa de los radares, con 208 dispositivos —68 fijos ocultos en cabinas, 131 móviles que vigilan casi 2.800 kilómetros y 9 de tramo—, según recoge el último plan diseñado para los tramos de riesgo de todo el país y que actualiza periódicamente en su web el departamento que dirige Pere Navarro. Este dispositivo que se centra en los puntos negros de la red viaria de España convierte a Galicia en la cuarta comunidad con un mayor despliegue de radares, por detrás de Andalucía (398), Castilla y León (391) y Castilla-La Mancha (236), si bien estos tres territorios tienen una extensión de más del doble e incluso del triple: Galicia no llega a 29.600 kilómetros cuadrados, mientras que Andalucía supera los 87.000, Castilla y León los 94.000 y Castilla-La Mancha roza los 79.500.

En la red de carreteras gallegas, la provincia de A Coruña lidera el ranking en vigilancia, con un total de 58 aparatos de control de velocidad (22 fijos, 32 móviles, cuatro de tramo). Le siguen Lugo, con 55 medidores (13 fijos, 39 móviles y tres de tramo), Pontevedra, con 50 (19 fijos, 30 móviles y uno de trabajo) y, finalmente, Ourense con 45 (14 fijos, 30 móviles y uno de tramo).

En el mapa nacional, A Coruña encabeza los primeros puestos del ranking de provincias con más vigilancia sobre los conductores que pisan más de la cuenta el acelerador. En concreto es la quinta provincia con más radares en su red viaria, solo superada por Madrid, que en toda la comunidad autónoma tiene 76, Sevilla (64), Alicante (60) y Valencia (61).

Con el plan de radares, que en el caso de los móviles varían su ubicación según la peligrosidad detectada en ese tramo, Tráfico se propone reducir las negras estadísticas de mortalidad por exceso de velocidad. De hecho, Galicia es una de las regiones en las que más infracciones se detectan por saltarse los límites de velocidad, en especial en las carreteras secundarias, que en la comunidad gallega concentran más del 90% de los siniestros de tráfico mortales ocurridos en su red viaria. La velocidad suele ser la causa del accidente que acaba en colisión con otro vehículo o salida de la vía. Esta última tipología suele tener un desenlace letal, ya que el automóvil siniestrado acaba colisionando con alguno de los miles de postes, bloques de hormigón, árboles y casas que en Galicia están a pie de carretera.

Y es que aunque los conductores tienen asimilado que en una travesía no se puede superar el límite de 50 kilómetros por hora, en la red convencional todavía cuesta cumplir el límite de 90 km/h (turismos, motos y autobuses) y 80 km/h (resto de vehículos), donde además desde marzo del año pasado no se permite sobrepasar en 20 km/h el límite para realizar adelantamientos.

Es en las vías secundarias donde las patrullas de la Guardia Civil de Tráfico centran su vigilancia con radares móviles. Los 131 tramos peligrosos por velocidad excesiva controlados por cinemómetros móviles en la comunidad gallega suman casi 2.800 kilómetros, lo que supone el 11% de los más de 26.000 km bajo el control de estos aparatos en toda España. Se trata de un porcentaje muy superior al peso que tiene el censo de conductores en la comunidad sobre el total nacional (4,2%). Los trayectos de riesgo en los que se colocan las patrullas para detectar conductores que se saltan los límites de velocidad tienen una extensión variada. Hay puntos de tan solo 30 metros o apenas medio kilómetro a otros que llegan a superan los 70 kilómetros.

Cuatro cinemómetros de la comunidad, entre los que más multan de la red viaria del país

El exceso de velocidad lidera el ranking de las multas en carretera. El año pasado Tráfico notificó más de 3,7 millones en el conjunto del país, de ellas cerca de 386.000, casi un 2% más que en 2021, por pisar más de la cuenta el acelerador en Galicia. De ellas casi 214.000 fueron por flashes de los radares fijos, un 3% menos que el ejercicio anterior, y otras 171.875 detectadas por cinemómetros móviles, un 8,7% más que en 2021. El panel luminoso o el cartel junto a la autovía, autopista o carretera secundaria que avisan de la proximidad de un radar parecen no ser suficientes para respetar los límites de velocidad. Galicia se mantiene como una de las comunidades con más multas por no respetar las limitaciones de velocidad, como revelan las infracciones detectadas por los 50 cinemómetros fijos que más sancionan. Cuatro ubicados en carreteras de la comunidad están en la lista negra de los radares que más flashes dispararon el año pasado. Se trata del situado en la AC-11 a su paso por Palavea, en A Coruña (puesto 37 del ranking nacional, con 15.644 denuncias,) el ubicado en la A-55 en Vigo (puesto 8 de España, con 42.366 sanciones); y en esa misma carretera en el kilómetro 11, en Mos (en 32ª posición, con 17.751 multas) y el radar de tramo en la A-8, situado en O Fiouco,, en Lugo, (en el puesto 35, con 16.352 infracciones detectadas).

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents