Teniente Antonio Rodríguez | Jefe del Destacamento de Tráfico de A Coruña

“El Código Penal no es la única herramienta para reducir los delitos viarios”

El teniente Antonio Rodríguez, jefe del Destamento de Tráfico de A Coruña.

El teniente Antonio Rodríguez, jefe del Destamento de Tráfico de A Coruña. / G. C.

R. Prieto

La vigilancia a pie de carretera, con controles rutinarios y campañas especiales, destapó en los últimos cinco años a más de 29.000 delincuentes viarios en la red viaria gallega. Solo el año pasado, la Guardia Civil de Tráfico en Galicia envió a los juzgados a más de 5.500 infractores, lo que supone una media de 470 cada mes. Apenas un 2% acaba en prisión, una condena que se reserva para los casos graves —homicidios y solo para cuando la pena supera los dos años o si es inferior, el condenado tiene antecedentes penales—. La práctica totalidad de los delitos de tráfico se resuelve con una multa o una condena a trabajos en beneficio.

“El Código Penal no es la única herramienta para reducir los delitos contra la seguridad vial”, apunta el jefe del Destacamento de Tráfico de A Coruña, el teniente Antonio Rodríguez. “Mucha gente considera que unas sanciones más severas disuaden a la mayoría de los usuarios —añade—, pero la realidad es que más que la severidad, son la celeridad y la certeza de la sanción las que tienen un mayor efecto preventivo y disuasorio, ya que por mucho que aumentemos las penas, no se ejercerá el temor necesario, si el ciudadano no percibe la probabilidad de ser castigado, por ser bajo el riesgo de detección o de aplicación del castigo”.

A la vista de las condenadas impuestas y el seguimiento a los reincidentes, se aprecia que para la mayoría de infractores una multa con pérdida de puntos del carné es suficiente para reconducir su conducta, pero el teniente Rodríguez advierte de que “hay algunos conductores que, bajo una total sensación de impunidad, conducen sin permiso o lo hacen bajo la influencia de alcohol o drogas, tanto de forma ocasional como rutinaria, por lo que la efectividad de la norma se va reduciendo, con el consiguiente peligro para el resto de usuarios”.

En el caso de los delincuentes de tráfico con adicciones al alcohol o las drogas tienen una alta tasa de reincidencia delictiva, debido a sus problemas de dependencia. “Si la pena que se les impone no está orientada a su reeducación y reinserción, el castigo no va a contribuir a que puedan superar el problema y por lo tanto volverán a recaer en el delito”, advierte el teniente Rodríguez. En otros países —recuerda— se utiliza el alcolock, un sistema que no solo no permite arrancar el vehículo sin antes haber superado el test de alcoholemia, sino que, además, registra los datos de todas aquellas ocasiones en las que el conductor intentó arrancar el vehículo superando la tasa permitida.

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