La Guardia Civil vigila los viajes en coche de más de 1.000 gallegos con varias condenas de tráfico

Hay conductores que llevan diez años sin carné por pérdida total de puntos

Carteros, transportistas, taxistas, empleados de gasolineras e incluso familiares facilitan al Sector de Tráfico datos de los más temerarios al volante

Un control de la Guardia Civil de Tráfico en Pontevedra.

Un control de la Guardia Civil de Tráfico en Pontevedra. / Gustavo Santos

Sin carné, sin seguro y sin ITV. Esta misma semana, la Guardia Civil de Tráfico interceptó en la localidad coruñesa de Oza-Cesuras a un hombre al volante de un turismo pese a que nunca había pisado una autoescuela. No era la primera vez que había sido sorprendido conduciendo pese a no haber sacado el carné: había sido denunciado en otras tres ocasiones por circular sin licencia. Casos como estos no son excepcionales y, en la mayoría de las ocasiones, su detención no es fruto del azar sino que responde a un plan de seguimiento diseñado por el Sector de Tráfico en Galicia para sacar a los delincuentes viarios de la carretera.

En la actualidad, son más de 1.000 los conductores de riesgo identificados en la comunidad gallega, más de 400 en la provincia de A Coruña, que forman parte de ese protocolo de vigilancia, en el que están conductores sin carné, reincidentes por alcohol y/o drogas o que se ponen al volante asumiendo conductas que ponen el peligro al resto de usuarios. En la lista negra de conductores de riesgo del Sector de Tráfico en Galicia hay infractores que llevan diez años sin carné por pérdida total de puntos y otros con una decena de condenas por alcoholemia y/o drogas en su historial.

Esos más de 1.000 conductores temerarios bajo la lupa de las patrullas de la Guardia Civil de Tráfico, también controlados desde vehículos camuflados con agentes de paisano, son vigilados en sus desplazamientos desde que salen de casa o del trabajo e incluso cuando van a zonas de ocio nocturno. Desde un segundo plano y de una manera discreta, hacen un seguimiento para comprobar el cumplimiento de la pena impuesta —la retirada del carné— y evitar que cometan un nuevo delito al volante.

Para diseñar el protocolo de actuación con estos conductores multirreincidentes resulta indispensable la colaboración de las distintas unidades policiales, así como transportistas, taxistas, empleados de gasolineras, carteros y los propios familiares. Con los datos de información que estos aportan, la Guardia Civil logra identificar a este tipo de perfiles de riesgo y con comportamientos asociales así como conocer sus desplazamientos habituales. Desde el Sector de Tráfico en Galicia se pretende actuar de manera preventiva con este plan de seguimiento. La filosofía es no esperar a que sea demasiado tarde, sino adelantarse verificando su conducción y comprobando el estado del vehículo.

Ourense, en concreto Verín, fue la cuna de este sistema de vigilancia pionero en España a conductores sin carné y que con el paso de los años se extendió al resto de Galicia. El elevado número de fallecidos sin licencia en las carreteras ourensanas hizo saltar las alarmas en la Agrupación de la Guardia Civil de Tráfico. Las estadísticas le llevaron a diseñar ya en 2009 un dispositivo especial de seguimiento para esa provincia: casi el 60% de los muertos en la red viaria de Ourense carecía de licencia. Ante este balance, los agentes pusieron en marcha un plan de control a automovilistas sin carné durante el periodo 2009-2013, lo que permitió rebajar al 5% ese porcentaje.

Desde el año 2017, en el Subsector de Tráfico en A Coruña se impulsaron los llamados equipos de usuarios de riesgo (UdR). Estas unidades especializadas en la vigilancia de este tipo de conductores, realizan un trabajo “muy concienzudo”, apunta el teniente Antonio Rodríguez, jefe del Destacamento de Tráfico en A Coruña.

Recogida de información

“Buscan información a través de las diferentes bases de datos, del conductor, vehículos que posee y/o utiliza, antecedentes policiales, etc., complementándola y contrastándola con otras informaciones que obtienen con investigación sobre el terreno, acudiendo a familiares, amigos, vecinos, personal de otras unidades o cuerpos policiales, carteros, empleados de gasolineras....”, detalla, al tiempo que destaca que también es muy importante el apoyo que brindan las nuevas tecnologías, a través de internet, redes sociales y WhatsApp. “Obtenida la información, se agrupa a los reincidentes por áreas y términos municipales, al objeto de facilitar la vigilancia y el control. Una vez se localiza e intercepta a un reincidente, tras verificarse las circunstancias concurrentes, el equipo actuante procede a instruir las oportunas diligencias. Como puede comprobarse, al final son muchas horas de dedicación y esfuerzo por parte de estos profesionales, para detectar y sacar de la carretera a los conductores reincidentes”, relata.

Con toda esta información, a los agentes a pie de carretera les resulta menos complicado interceptar a los más temerarios al volante, ya que al estar delimitada su área de trabajo conocen a los más infractores del lugar así como su vehículo. En cada control rutinario o campaña especial de alcohol y/o drogas, velocidad o estado del vehículo, las patrullas ya saben en el momento de dar el alto si ese conductor tienen antecedentes por conducir con una tasa de alcohol por encima de la permitida o ponerse al volante tras haber quebrantado una condena porque le ha sido retirado el carné de conducir o tiene el saldo de puntos agotado.

Ese seguimiento no solo se limita a los controles rutinarios, sino que de manera discreta, con coches camuflados, también se hace una vigilancia específica controlando a dónde se desplaza, cómo y cuándo y se está en contacto permanente con las patrullas más próximas por si hubiera que interceptarlo para apartarlo de las incidencias de la seguridad vial. Por su propia seguridad y por la del resto de usuarios.

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