Teresa Suárez | Presidenta del Colegio de Administradores de Fincas de Galicia

“Antes llegaba con la nómina, ahora hay verdaderos ‘castings’ para seleccionar inquilinos”

“Si hay pocos alquileres ofertados, el precio sube; al igual que sucede con el marisco”

Teresa Suárez.

Teresa Suárez. / L. O.

Carlos Gayoso

Con una trayectoria de más de 30 años como miembro de Colegio de Administradores de Fincas de Galicia, Teresa Suárez está a punto de cumplir medio año el frente de la institución. Con toda una experiencia a cuestas, ofrece algunas claves de la realidad a la que se enfrentan los administradores de fincas, un día a día marcado por la delicada situación del mercado inmobiliario.

La oferta para alquilar en Galicia está bajo mínimos. En cambio, se sabe que hay un gran volumen de viviendas vacías. ¿Por qué pasa esto?

Fundamentalmente porque los propietarios tienen miedo. Desde que salió la nueva modificación de los arrendamientos urbanos se pusieron muchas trabas a los dueños: ahora, el alquiler no puede subir la renta por medio del IPC. Además, los desahucios en caso de impago se hacen cada vez más lentos y complicados; y a ello se le añade que la figura de inquilino vulnerable no está clara. Todo esto hace que la gente coja pánico a la hora de poner sus casas en el mercado del alquiler tradicional, porque, hoy, lo que tú firmas en un contrato tiene mucho riesgo de ser modificado por una ley a posteriori. El resultado que tenemos es que, al haber pocos alquileres, los que están en circulación suben. Igual que sucede con el marisco.

¿Y cuál es la solución?

En primer lugar, pienso que se debe liberalizar el mercado. Cuando se libera el mercado, la gente pone con confianza sus pisos en alquiler, hay más vivienda disponible y bajan los precios. En segundo lugar, es primordial que las administraciones pongan vivienda pública en el mercado para que colectivos como el de los jóvenes o los extranjeros puedan acceder a una vivienda digna al margen de los medios que tengan.

¿Y la creación de vivienda privada? ¿Formaría parte de la solución?

No tiene que ver. Ya existe vivienda privada, lo que hace falta es que se ponga en el mercado.

¿Puede ser una solución la declaración de zonas tensionadas de alquiler en puntos como A Coruña, Santiago o Vigo?

No, creo que eso echaría más leña al fuego. Declarar una zona tensionada, entre otras cosas, implica la tasación del alquiler. La dinámica de los precios la decide el mercado, y cuando intervienen las administraciones, la gente se asusta.

¿Qué balance hace de la Ley de Vivienda?

Malísimo, y lo estamos viendo: la oferta apenas ha crecido y los precios siguen subiendo. Esta ley se diseñó exclusivamente pensando en el inquilino, sin tener en cuenta al que alquila la vivienda; pero ahora el problema es que los inquilinos no tienen oferta a la que optar. En otros países se intentó legislar en este sentido y la experiencia habló por sí sola. Hay que tener en cuenta de que tres de cada diez viviendas de alquiler en Galicia corresponden a pequeños propietarios. Si legislas de manera restrictiva, al final dicen: “Prefiero tenerla vacía y que vengan mejores tiempos”. Hoy los arrendadores no tienen garantías ni incentivos para optar por el alquiler tradicional.

Es decir, que a los propietarios les falta seguridad jurídica...

Sin duda. Cuando a los propietarios no se les da protección frente a impagos u otros escenarios posibles, alquilar a larga duración se convierte en la última de las opciones. Pero es que ahora no tenemos seguridad de ningún tipo. Puedes tener un inquilino que mañana te deja de pagar y se convierte en lo que se llama un inquiokupa. Para echarlo, tienes que gastarte un montón de dinero, esperar un montón de tiempo... Por ello, el alquiler tradicional se convierte en la última de las opciones.

Las viviendas turísticas ya doblan las plazas hoteleras en Galicia. ¿Cómo afecta al mercado del alquiler?

Mucho, porque es una opción muy rentable y se produce una especie de efecto llamada entre los propietarios. Esto implica que, al haber menos viviendas en alquiler tradicional, las que hay suben de precio. Te encuentras con verdaderos castings para seleccionar inquilinos. Antes llegaba con la nómina. Aún así, Galicia todavía no es un destino turístico como Madrid o Barcelona como para que sea preocupante, pero falta mucha regulación.

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