El sector inmobiliario cifra los inquilinos que se hacen ocupas en cinco al día en Galicia

Las demandas por allanamientos de viviendas son la tercera parte

E. OCampo

“Constatamos un aumento de los casos de inquilinos que se convierten en ocupas”, indica la Federación Galega de Empresas Inmobiliarias (Fegein) en un informe que data de junio. Es más, estiman estos sucesos que ya denominan inquiocupaciones en más de 1.800 en el año 2023 en Galicia”, superando así las ocupaciones —como tal— de ese año y “que afectan sobre todo a las siete grandes ciudades y a municipios de tamaño medio”. Según el cálculo de la citada asociación del sector inmobiliario, los casos equivaldrían a cinco al día. Sin embargo, las demandas por ocupaciones en Galicia en el último lustro ascienden a 534 demandas, según el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

Y en su cómputo, el informe incluye no solo a los inquilinos morosos por problemas de pago de una o varias cuotas de alquiler, si no a vecinos con una supuesta intencionalidad y cuyo perfil “difiere del ocupa tradicional, más ligado a un segmento de población marginal”. “El inquiocupa es una persona que conoce las fisuras de la legislación actual para aprovecharse de las mismas”, sostienen, “y los hechos se producen cuando finalizan los arrendamientos y los inquilinos no abandonan las viviendas”, o “también personas que entran en el ratio de personas económicamente vulnerables y acceden a través de un contrato pero dejan de pagar la mensualidad”, sitúan. Aseguran que en este primer cuatrimestre de año observan “un repunte en Vigo y A Coruña, seguidos de Ourense, Ferrol y Lugo y municipios costeros de Pontevedra y A Coruña”.

Para asociaciones como Stop Desahucios, el supuesto temor entre los propietarios por las okupaciones y los inquilinos morosos es solo “un excusa” para justificar el descenso del número de pisos en alquiler en los núcleos residenciales y grandes ciudades. Aseguran que utilizan el “discurso del miedo de los ocupas y los destrozos que causan los moradores en los pisos” para vender alarmas y seguros. “Se dan incidencias en una ínfima porción de casos de alquileres y, si hay desperfectos cuando abandona el inquilino, estos ya los cubriría la fianza”, defiende.

“Han encontrado el verdadero nicho, una nueva forma de negocio en forma de alquiler vacacional”, defiende la representante de Stop Desahucios, María Díaz, “¿por qué ahí no hay okupación?”, se plantea. La portavoz, que sitúa a Fegein como una asociación de “grandes tenedores de pisos”, quiere hacer una distinción: “Una cosa es la ocupación y otra, los impagos de inquilinos”.

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