El monte no solo es para viejos

Tres jóvenes de la parroquia vilagarciana de Cornazo resucitan la comunidad tras décadas paralizada

Álvaro Dieste, de 33 años, César Roo, de 41, y Tomás Teijeiro, de 31.

Álvaro Dieste, de 33 años, César Roo, de 41, y Tomás Teijeiro, de 31. / Noe Parga

María López

La mayoría de las comunidades de montes y asociaciones de vecinos están gestionadas por personas de edad elevada que son veteranas en las directivas. Habitualmente se trata de jubilados con tiempo libre que deciden dedicarlo de forma completamente altruista al beneficio de su barrio o parroquia. El problema se produce a la hora de encontrar relevo generacional.

En medio de esta tendencia generalizada destaca la comunidad de montes de Cornazo y Solobeira, en Vilagarcía, donde un grupo de jóvenes de entre 30 y 40 años han decidido dar un paso al frente y “resucitar” la asociación para recuperar el monte para uso de todos los vecinos. El presidente, César Roo Mariño, de 41 años, lo tiene claro: “Nuestro principal objetivo es que el monte no dé pérdidas, que se mantenga por sí mismo y hacerlo lo más practicable posible para que la gente pueda ir a las setas, hacer senderismo, ir en bicicleta, ...”

Cuando él y sus compañeros tomaron las riendas de la comunidad hace algo más de un año se encontraron con todo por hacer. “Todavía la estamos poniendo a andar, recopilando mucha información para legalizar las cosas”. Y es que aunque en la documentación el monte comunal de Cornazo y Solobeira cuenta con una superficie de 31 hectáreas, hay algunas parcelas que actualmente están en manos de particulares. “Hay una ley que nos permitiría reclamarlas pero no lo vamos a hacer”, adelante Roo. En cualquier caso, las que no tienen propietario conocido las incluirán en el plan de trabajo. “Ahora mismo estamos organizando los lindes y limpiando. Ya limpiamos el monte el año pasado a través de la subvención del Concello de Vilagarcía con una corta y un rareo”, comenta el presidente de los comuneros.

Las principales especies arbóreas en el monte comunal de Cornazo son pino y eucalipto. “Hay alguna autóctona por el medio, pero no disponemos de un bosque autóctono propiamente dicho”, reconoce el directivo.

A la hora de gestionar el monte, la intención es dejar un espacio para producir madera y venderla, con el propósito de invertir ese dinero en el propio monte, el cual estaba hasta hace unos meses “impracticable”. Acaba de empezar el verano y con la llegada del calor se incrementa el riesgo de incendios forestales. “Ahora el monte está mejor que el año pasado. Creo que la última vez que ardió en Cornazo fue hace unos quince años. Yo espero que no haya ningún incendio. Ya empezamos a limpiar”, señala César Roo.

Censo

Además de realizar tareas de desbroce y de delimitar los lindes, otro trabajo en el que están volcados los jóvenes de la junta rectora es la actualización del censo. El último se elaboró hace siete años, cuando se celebró la última asamblea de la anterior directiva, que permaneció en el cargo durante más de treinta años.

Según aquel recuento, eran más de cien comuneros, si bien ahora se han modificado los estatutos de forma que es necesario acudir a las asambleas para que exista el quórum necesario que permita adoptar acuerdos. Cualquier vecino de Cornazo que quiera darse de alta solo tiene que ponerse en contacto con la asociación. No se exige el pago de ningún tipo de cuota.

El presidente, César Roo, tiene 41 años y dos hijos. El tesorero, Álvaro Dieste, de 33, también tiene un hijo. Tomás Teijeiro es el más joven, con 31 años, y ocupa el cargo de secretario. Aunque la junta rectora cuenta con más vocales, estos tres jóvenes son los que están más implicados en el colectivo.

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