Treinta familias gallegas dan cada día la batalla por herencias sin testamento
En cinco años las notarías tramitaron 54.500 actas de abintestato | Los casos más complejos son los de parejas sin hijos con los padres del difunto como herederos o disputas entre hermanos

Cementerio municipal de San Amaro, en A Coruña. | V. E.
Mayor coste económico, más papeleo, conflictos familiares e incluso juicios para resolver el reparto de una herencia. Es el quebradero de cabeza, en ocasiones con pleitos incluidos, que provoca la falta de testamento cuando fallece un allegado, bien porque haya que tramitar ante notario el reparto del legado entre hijos debido a la ausencia por escrito de las últimas voluntades de uno de los progenitores o bien en casos complejos en los que un hermano, sobrino o cónyuge sin descendencia quieran reclamar su parte de la herencia al entender que les corresponde más de lo que les es asignado por línea sucesoria. En los últimos cinco años fueron más de 54.500 los gallegos que fallecieron sin testar y que llevaron a sus familiares a dar la batalla para reclamar la herencia, según datos del Colegio Notarial de Galicia.
A día de hoy, son todavía muchas las familias que se ven envueltas en disputas e incluso procesos judiciales para no quedarse con las manos vacías porque ante una muerte repentina o la dejadez de alguno de sus progenitores, la pareja, un hermano o un tío no hay testamento alguno que asigne los bienes del finado. Ante esta situación, se pueden dar casos de parejas que no reciben nada de la herencia y son los suegros del viudo o viuda los que se quedan con el patrimonio del fallecido por no haber dejado constancia de sus últimas voluntades. El año pasado un total de 11.087 gallegos fallecieron sin dejar testamento. Este balance se traduce en una media 30 familias que cada día se ven obligadas a realizar un acto de requerimiento ante notario para la declaración de notoriedad del llamado heredero abintestato y así poder hacerse con los bienes o, al menos, parte del patrimonio del finado que no recogido sus últimas voluntades.
La gestión de una herencia abintestato implica seguir un proceso legal meticuloso. Al mal trago que supone enfrentarse a la pérdida de un familiar, se suma un complejo y costoso proceso: los trámites puedes resultar hasta cuatro veces más caros y en ocasiones, cuando no hay acuerdo sobre el reparto, tienen que dirimirse en los tribunales.
La casuística de las personas que fallecen sin haber hecho testamento es variada. Pero entre los casos más complejos y que provocan conflictos familiares destacan los de matrimonios o parejas sin hijos o en los de algún hermano que cuida del progenitor fallecido. En el primer caso, al fallecer uno de los dos cónyuges sin haber dejado por escrito sus últimas voluntades y sobreviviéndole los padres (los suegros del cónyuge), son estos los que heredan. Otro supuesto que desatan conflictos y puede acabar en los tribunales es el de una persona soltera que fallece sin hijos, sin padres y que convive con un hermano, que es el que le ha cuidado y apoyado. Pero al fallecer sin testar, heredarán en la sucesión intestada también los demás hermanos y sobrino. Y es que la ley marca la siguiente línea de sucesión: los hijos y descendientes los padres y ascendientes, el cónyuge, los hermanos y sobrinos y, finalmente, el resto de parientes hasta alcanzar el cuarto grado de consanguinidad.
Aunque no hay estadísticas sobre el porcentaje que las herencias sin testamento suponen sobre el total de fallecidos, se puede tener una cifra aproximada teniendo en cuenta el total de adjudicaciones de legados, las actas de abintestato y las renuncias. Así el año pasado, se realizaron más de 26.500 adjudicaciones de herencia, hubo más de 3.800 rechazos y un total de 11.087 actas de abintestato: en total más de 42.200 procedimientos tramitados ante las notarías gallegas tras un fallecimiento. ¿La lectura de estos datos? Casi el 30% de los gallegos fallece sin dejar testamento.
¿Qué pasos hay que dar ante la muerte de un allegado sin testamento? En primer lugar, se debe realizar esa declaración de herederos ante notario, donde se identifican y certifican a los herederos legítimos. Este proceso requiere la presentación de documentos como partidas de nacimiento, matrimonio, y otros que respalden la relación de parentesco. Si hay acuerdo sobre el reparto, no habrá problema. Si no, el asunto terminará en los tribunales, donde los bienes pueden ser intervenidos y se hará necesario el nombramiento de un administrador.
Con el COVID aumentaron los testamentos: repuntan un 9%
Con la pandemia, el testamento dejó de ser un asunto de última hora. Desde el estallido del COVID ya no solo lo hacen aquellos que por “ley de vida” están más próximos al día que falten, sino que también gente de mediana edad acude cada vez más al notario para dejarlo todo atado y evitar a sus herederos quebraderos de cabeza en el futuro. En Galicia, el año pasado las notarías registraron una cifra récord de testamentos: casi 53.000, un 9% más el ejercicio prepandemia y un 3,4% más que en 2023. Desde la irrupción del COVID en 2020 se registraron en las notarías de la comunidad de 252.517 testamentos. En ese periodo se adjudicaron casi 128.300 legados, en otros 16.885 se formalizaron renuncias y otros 54.543 fallecidos no habían registrado sus últimas voluntades.
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